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Oscar Cortinez: de largo aliento

Con pocos, pero buenos antecedentes en la maratón, el fondista quiere sumarse a la nómina de atletas argentinos que brillaron en la máxima distancia.
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2 de septiembre de 2000  

Corrió sólo dos maratones. La primera, el año último en Buenos Aires, empleando 2 horas, 15 minutos y 58 segundos para los 42.195 metros, marca B para Sydney. La segunda, esta temporada en Santa Rosa, La Pampa, donde fue por más y lo logró con 2h13m42s, registro A. Allí nació una gran ilusión para Herman Oscar Cortinez (Oscar, para diferenciarlo de su padre, que tiene el mismo nombre y es corredor veterano), un fondista de 1,80 m y 67,5 kilos, que aspira para el 1º de octubre "repetir mi mejor marca y estar entre los veinte primeros en los Juegos Olímpicos".

Durante junio y julio últimos tomó la decisión de entrenarse en la altura. Mientras otros atletas lo hicieron en el extranjero, Oscar eligió Mendoza. Sumó kilómetros para lograr volumen y trabajó en otros aspectos técnicos. Pero sentía que le faltaba algo: competir. "Si no, se sufre de ansiedad. Es como estar enamorado y no tener novia".

Entonces volvió a Morón, donde vive, y el domingo último se dio otro gusto: ser proclamado campeón nacional de media maratón (1h5m29s), en el autódromo Oscar Alfredo Gálvez. De no ser por un inconveniente habría estado cerca de su mejor marca, 1h4m58s, lograda el año último en Osaka, Japón.

"Corrí con prudencia, a esta altura no se puede arriesgar faltando tan poco para la maratón olímpica. Pero pasé un momento difícil cuando a los 17 kilómetros sentí un fuerte dolor de estómago. Tuve caminar unos 200 metros para recuperarme. Fue un susto, pero ya está superado. Ahora hay que seguir mirando para adelante", comenta el atleta porteño, de 27 años.

Como la prueba que eligió, exigente, Oscar, federado en 1989, también tuvo que repechar situaciones personales difíciles que afectaron, en su debido momento, su condición de atleta. "Mi vida se sostiene sobre tres pilares: la familia, el deporte y los amigos. Y todo debe darse armoniosamente para que yo ande bien en la competición. En 1997, una de esas bases se quebró (el aspecto sentimental), y como si fuera poco tuve una inflamación en la facia plantal del pie izquierdo. El resultado fue abandonar la actividad por un año.

"Me fui a Mar del Plata y puse un pequeño comercio, pero alguien que se llamaba «amigo» me defraudó. Entonces me dije: «Yo no soy el que falla. Tengo que empezar todo de nuevo. Demostrar que valgo». Y aquí me ves, en una nueva etapa y con muchas esperanzas...", cuenta Oscar, visiblemente entusiasmado.

Después de esos contratiempos, se impone la pregunta: "¿Que esperás lograr en Sydney?".

La respuesta fue inmediata: "Repetir mi marca en un circuito difícil, donde el récord es de 2h12m50s. La marca me dará la posición. La maratón no es para todos. Hay que hacer funcionar al mismo tiempo cuerpo y cerebro. Se la debe planificar hasta en lo más mínimo. Yo tengo pensado pasar el kilómetro en 3m10s para tener un parcial de 1h50m en los 35 kilómetros. Esa es la clave para alcanzar un buen resultado. Si lo logro puedo estar entre los veinte primeros y mejorar la posición de Griselda González (19ª) de hace cuatro años, en Atlanta".

El estudiante de cuarto año en Ciencias Económicas quedó en un plano secundario en este 2000. "Tuve que dedicar todo el tiempo a entrenarme, pero después me esperarán diez materias para aprobar".

Sobre el viaje mostró disconformidad (salió anteayer, con la mayor parte de la delegación nacional hacia Australia): "Llegar a Sydney un mes antes de competir es mucho tiempo. Tramité cambiar la fecha, pero no tuve suerte. Con dos semanas me alcanzaba para aclimatarme y podía seguir entrenándome aquí".

Simpatiza con River y su hobby es "jugar con Federica, mi sobrina", hija de su única hermana, mientras su padre, Herman, se suma en carácter de abuelo. Admira a Michael Jordan y a Diego Maradona, pero se apresura a subrayar "como jugador".

-¿Estar en Sydney a los 27 años es darse por hecho?

-No, para nada. No voy a conformarme sólo con ser olímpico. Este es el primer peldaño. Quiero imitar a los grandes maratonistas argentinos, de los que me hablaron mucho, pero a los que no vi correr. Para eso tengo que seguir progresando, comenzar a mejorar mis tiempos en distancias cortas de pista.

Cortinez tiene un gran compañero y amigo: su padre, que corre desde 1973. Y también cuenta con otros tres pilares afectivos fundamentales: mamá Elida; su única hermana, Gabriela, y Daniela, su novia. El director técnico es Manuel Rivera, y entre todos, Oscar modela su futuro.

-¿Serás una sorpresa en los Juegos?

-¿Y por qué no? La clave es no desbocarse hasta pasar los 35 kilómetros, y entonces puede haber batacazo...

-Y si se te da, ¿qué hacés?

-Me vengo de Sydney haciendo saltos mortales para atrás.

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