Dulces patagónicos fabricados con frutos de hadas y duendes

Impulsan las producciones alternativas
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12 de junio de 2001  

En la pintoresca comarca andino patagónica, zona precordillerana que va desde El Bolsón, en Río Negro, al sur de la provincia del Chubut, única área declarada no nuclear de la Argentina, no sólo hay una feria artesanal que es una de la más grandes de América del Sur y paisajes que permanecen grabados en el alma.

Allí viven en chacras pequeñas y con cierta calma entre bosques de lengas y coíhues capaces de reciclar la temible lluvia ácida, en un microclima sin fríos agudos ni vientos intensos, un grupo de productores pequeños de "frutas finas", quesos, miel, licores y cerveza, precursores en producciones alternativas que con confianza y paciencia lograron sortear más de una crisis durante la última década. Entre los que han sobrevivido a crisis sucesivas con sus proyectos se encuentra el matrimonio formado por Mónica y Horacio Amado Cattaneo.

Productores de los dulces Masseube, elaboran una línea en parte certificada como orgánica por Argencert desde 1992, compuesta por mermeladas de zarzamoras, boysenberries, frambuesas, guindas, cassis, sauco, cereza negra, rosa mosqueta y calafate, un fruto precordillerano de color negro que tiñe la boca -igual que la mosqueta, se reproduce como un arrebato de pasión en forma silvestre- y que aparece abrazado por una leyenda tehuelche que sostiene que "quien lo come una vez regresa al lugar".

Los Cattaneo desarrollaron este pequeño emporio sureño donde los bosques y los valles protegidos y fértiles son un privilegio, con paciencia de orfebres y escaso, o casi nulo, apoyo financiero.

Antes de llegar a los dulces pasaron por un negocio que se frustró en el intento.

"Junto a un amigo francés produjimos paté de ganso. En un tiempo cuando no había caminos ni teléfono en la región, importamos los animales y construimos la infraestructura para elaborar diferentes variedades de paté. Anduvo durante un tiempo, pero finalmente no funcionó. Tal vez no era el tiempo justo para ese producto", comenta a La Nación Mónica Cattaneo mientras su mirada parece perderse por un segundo en ese ayer lejano.

No los amedrentó el fracaso. La pareja tomó un atajo para evitar la ruptura de la ilusión del sueño de hacer una empresa que les permitiera vivir en El Hoyo, una suerte de paraíso vegetal animado donde da vueltas por el ambiente la idea de formar un santuario de bosques subantárticos.

Recetas caseras

Como tenían una plantación de frambuesas, optaron por elaborar dulces artesanales a partir de recetas caseras. Empezaron una producción en miniescala, reflotaron la adormecida fábrica de paté (hoy ocupa una superficie de 400 metros cuadrados, está equipada con etiquetadora automática y cuenta con quince empleados estables), despacio fueron ampliando la original plantación de una hectárea y con pausa incorporaron otras berries no menos gustosas y sofisticadas que las rojizas.

En la actualidad, la empresa familiar que apostó a un futuro incierto procesa 100.000 kilos de frutas anuales y envasa -en diferentes tamaños de frascos de vidrio- 400.000 unidades por año. Maussebe se comercializa en supermercados, se vende en hoteles de varias estrellas a turistas y para regalos.

Con base en El Hoyo, los Cattaneo se están agrupando con otros tres productores de la región para ir más allá de las fronteras nacionales.

"Después de varios años, armamos un grupo para poder exportar y obtener cantidad, ya que cada uno por separado no podrá cubrir los volúmenes de los pedidos de afuera. La intención es vender en equipo con una marca común y con certificado de región, que es un paso más específico a la denominación de origen. Por supuesto, no es fácil; pero estamos trabajando fuerte y empezamos a recibir apoyo de la Secretaría de pequeña y mediana empresa", comenta Mónica Cattaneo y dice, con orgullo y a modo de epílogo: "Las cualidades de los productos patagónicos ya son reconocidos en los Estados Unidos y en Europa. Nuestra la calidad no es un problema para exportar. Simplemente necesitamos estar bien organizados para no fallar ni perder posibilidades y cumplir prolijamente con las demandas de los compradores".

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