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Apoyo de gobernadores a Menem

Siete mandatarios provinciales del PJ lo visitaron ayer en Don Torcuato para transmitirle solidaridad
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13 de junio de 2001  

Carlos Menem logró anoche el primer respaldo político fuerte del justicialismo desde que está detenido: siete de los catorce gobernadores del PJ fueron a verlo a la quinta de Don Torcuato y se solidarizaron con él.

Los tres dirigentes con más peso en PJ, Carlos Ruckauf (Buenos Aires), José Manuel de la Sota (Córdoba) y Carlos Reutemann (Santa Fe), no estuvieron en la casona de Armando Gostanian. Tampoco estuvo Néstor Kirchner (Santa Cruz), que es un antimenemista acérrimo desde hace años.

Sin embargo, el apoyo de los siete dirigentes quebró la soledad política en la que vivió el ex presidente desde que el juez Jorge Urso dictó su arresto domiciliario, el jueves último.

Los gobernadores expresaron a Menem su decisión de no firmar un acuerdo político de unidad nacional con el presidente Fernando de la Rúa.

"Mientras Carlos Menem esté preso, no firmamos ningún acuerdo" , dijo Juan Carlos Romero (Salta) antes de ir a ver a Menem. Esta decisión se había tomado durante una reunión previa a la visita a Don Torcuato.

El ex presidente agradeció el gesto a cada gobernador: Romero, Angel Maza (La Rioja), Julio Miranda (Tucumán), Adolfo Rodríguez Saa (San Luis), Gildo Insfrán (Formosa), Eduardo Fellner (Jujuy), Rubén Marín (La Pampa) y por Misiones, fue el diputado Ramón Puerta.

Todos, menos Marín, integran el Frente Federal Solidario y ayer quedaron alineados en el apoyo a Menem.

Hoy en la sede del consejo nacional del PJ, Marín asumirá la conducción interina del partido (porque su titular, Menem, está detenido). Este sector de gobernadores reemplazará a la mesa del consejo nacional e invitarán a Ruckauf, Reutemann y De la Sota a sumarse. Esperan que con la ausencia del ex presidente apoyen a la conducción interna del justicialismo.

Desde que Menem está detenido, Ruckauf evitó el tema y De la Sota y Reutemann tomaron distancia. El ex piloto de Fórmula 1 justificó ayer su ausencia porque lo operaron de la rodilla izquierda, pero sus pares del PJ no quisieron dar explicaciones.

Menem recibió a sus invitados de buen humor y acompañado de su esposa, Cecilia Bolocco. "La semana pasada fue la peor de mi vida: me metieron en cana y River perdió el campeonato. Igual, me siento campeón porque ganó San Lorenzo y yo soy presidente honorario de ese club", arrancó el ex presidente, vestido con un pantalón claro y una chomba.

Los gobernadores que llegaron con cara de velorio se sonrieron y el ambiente se distendió. "Me arruinaron la luna de miel en Siria", siguió, y su esposa agregó: "Carlos...ahora estamos de luna de miel".

Bolocco y Gostanian trajeron jugo de naranja, gaseosas y sandwiches. Cuando un gobernador dijo que era el cumpleaños de Fellner, la animadora chilena desapareció y volvió con una torta. Hubo festejo y después comenzaron a analizar los temas importantes.

La culpa delarruista

En el living de la casa de Gostanian, el ex presidente acusó a De la Rúa de estar detrás de su detención, según dijeron a La Nación tres fuentes que participaron del encuentro. "¿Quién está detrás de esto?..De la Rúa, quién va a ser", afirmó.

El ex presidente dijo que estaba seguro de que el Gobierno iba a dejarlo preso hasta después de las elecciones y explicó su teoría de que De la Rúa tenía "de rehén" a Domingo Cavallo, el ministro de Economía. "A mí me persiguen y esto significa la falta de seguridad jurídica. A Cavallo lo tiene apretado y si no hacen lo quiere correrá la misma suerte que yo", dijo.

Bolocco, que impactó a los siete gobernadores, sostenía la mano de su esposo todo el tiempo y opinaba poco. Gostanian ofreció habanos que nadie aceptó y Ramón Hernández, secretario privado de Menem, hacía llamadas. "El país está detenido y el peronismo está preso", dijo a La Nación una fuente que pasa horas al lado del ex presidente, y que resumió así la sensación que vive hoy su jefe.

El ex presidente sólo puso mala cara cuando se quejó de De la Sota y de Reutemann porque no lo habían llamado. Repitió una frase de su amigo Jorge Asís: "En la Argentina hay un traidor por cada metro cuadrado", De Ruckauf ni habla porque su rivalidad con él es privada y pública.

También se mostró molesto con el Presidente y con su antecesor Raúl Alfonsín porque no se habían comunicado con él. De Alfonsín habló más y dijo que cuando asumió le había "perdonado su pasado" y que esperaba un gesto en este momento.

Los gobernadores le comunicaron que hoy asumirían en su lugar y en forma interina la conducción y él lo aprobó moviendo la cabeza. Menem les dijo que una vez más que los "radicales" lo perseguían.

Después de los abrazos, el ex presidente confió a sus íntimos que estaba más que agradecido.

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