Un apoyo restringido

Miguel Bein
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16 de junio de 2001  

Hay medidas de distinto calibre y calidad en los anuncios, y cuestiones principales y accesorias. Lo principal es el reconocimiento del daño que la devaluación del real en Brasil estaba causando a la industria argentina. Así, se establece un mecanismo ingenioso por el cual la Argentina devalúa su tipo de cambio bilateral con Brasil, Uruguay y Paraguay en un 8 por ciento. Las importaciones provenientes del Mercosur se encarecen un 8% y las ventas al resto del Mercosur van a generar un 8% más para los exportadores.

Pero el mecanismo introduce algunas dificultades, dado que las exportaciones extrazona reducen su arancel del 35 al 27% para compensar el costo adicional del 8% por el factor de empalme, pero no queda claro qué va a pasar con las materias primas y bienes intermedios -insumos- que la industria y el campo importan de fuera del Mercosur.

No queda claro qué pasa con los aranceles de esas posiciones que podrían verse aumentadas un 8%. Esto podría constituir un factor anticompetitivo. El caso de una empresa argentina que exporta fuera del Mercosur e importa materias primas de extrazona podría mantener la posición previa, dado que el factor de empalme se anula por la disminución del reintegro. Simultáneamente podría estar pagando muy caras las importaciones de insumos.

Letra chica

Se supone que la letra chica de la reglamentación de la nueva estructura arancelaria va a tomar en cuenta este tipo de cuestiones, que no es menor.

Respecto del sector agropecuario, el efecto neto no resulta demasiado claro debido a que por un lado aumenta el tipo de cambio efectivo y por otro sube significativamente el precio del gasoil. De todos modos, ese mayor precio del gasoil podrá ser tomado a cuenta del IVA. Y va a tener muchísimo que ver cuál es la posición de cada productor frente al IVA.

Es importante también haber tomado la iniciativa para que el fondo de infraestructura se alimente de un fondeo de 3 centavos del impuesto a los combustibles, en razón de que el sistema de leasing para la construcción requería, para tener éxito, de una tasa de interés bastante más baja que la que los bancos están en condiciones de ofrecerle a las empresas constructoras.

De este modo se garantiza el fondeo para que el plan de infraestructura arranque, cosa que de otro modo no hubiera sido posible.

Finalmente, en cuanto al ingreso disponible, las iniciativas esbozadas tienen poca relevancia. Particularmente la que ofrece la posibilidad de pagar hasta 150 pesos con tickets canasta un posible aumento de sueldos a los sectores de menores ingresos, porque olvida que hoy esa posibilidad no forma parte del escenario real de la vida económica argentina.

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