No habrá que atrasar los relojes

Después de muchas críticas, el Gobierno dio marcha atrás con la medida que proponía cambiar la hora pasado mañana
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22 de junio de 2001  

El Gobierno retrocedió en su idea de modificar la hora oficial a partir de pasado mañana, luego de que la iniciativa recibió un sinfín de críticas por parte de comerciantes, empresarios y organizaciones no gubernamentales que se oponían al cambio.

Así lo anunció ayer en la Casa de Gobierno el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, después de mantener una reunión con el presidente Fernando de la Rúa, y con el jefe del Gabinete, Chrystian Colombo. Según Ruckauf, el Presidente le adelantó que firmará en las próximas horas un decreto para dejar sin efecto el cambio horario.

La modificación del horario oficial implicaba que a la cero hora de pasado mañana los argentinos debían atrasar los relojes una hora, es decir, regresar a las 23 del sábado. Y en octubre, los relojes deberían adelantarse para recuperar esa hora.

Paralelamente, al tema se le sumó un trámite legislativo: anteanoche el Senado se opuso al cambio horario.

El decreto pondría nuevamente en vigor la ley de hora oficial, que establece que en el país se utilice durante la mayor parte del año el huso horario 4, una hora más atrás de la que se aplica actualmente.

Según explicó Ruckauf, el Gobierno se comprometió a crear una comisión que estudie el impacto de la modificación horaria en las distintas zonas del país y en relación con las diferentes actividades productivas.

En favor y en contra

El objetivo era que el país ahorrase energía eléctrica y aprovechase más la luz solar, sobre todo al iniciar las actividades, como escuelas y bancos, que deben empezar a trabajar de noche, en algunas provincias.

Sin embargo, la idea despertó una controversia entre diversos sectores de la comunidad, principalmente entre los comerciantes, preocupados por la posibilidad de que el hecho de que oscurezca una hora más temprano incremente el problema de la inseguridad o los obligue a utilizar una hora más de energía eléctrica.

La medida no puede conformar a todos: la vastedad del país hace imposible que sea bien recibido por todas las provincias. Por ejemplo, en la Patagonia, donde las noches son más largas, los alumnos que van a la escuela se verían beneficiados a la salida, pero en otras provincias oscurecería más temprano. Los promotores de la modificación, que argumentan que tener luz solar desde más temprano combate la inseguridad, no contemplan que también anochecerá una hora antes. También las empresas distribuidoras de suministro eléctrico se quejaron por el costo que les significaba readecuar los medidores de aquellos clientes que pagan un servicio diferencial.

Uno de los autores del proyecto de la fallida modificación, el único senador frepasista, Pedro Del Piero, acusó a Colombo de ser "permeable al lobby del sector energético".

"Es alarmante que el Presidente tenga como principales asesores a inútiles que desconocen que esta ley estuvo suspendida durante un año y que durante todo ese tiempo la Secretaría de Energía hizo estudios de todo tipo", se quejó Del Piero.

El cambio de horario había sido propuesto y aprobado en el Congreso en septiembre de 1999, mediante la ley 25.155, y cuando debía entrar en vigor el cambio se desató una fuerte polémica sobre cuál sería el impacto de la medida y el Ejecutivo decidió suspender su aplicación.

La iniciativa fue retomada luego de que una comisión mixta, integrada por delegados del Ejecutivo y del Legislativo, realizaron un estudio pormenorizado, con consultas a organizaciones no gubernamentales, cámaras empresariales, sindicatos e instituciones científicas y académicas.

En declaraciones vertidas ayer por la mañana en el programa "Tiempos modernos", de Radio Continental, el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, había anticipado: "Aunque es cierto que la modificación horaria en cada provincia es voluntad de los gobernadores, sería un absurdo que cada vez que uno cruza a otra provincia tenga que cambiar la hora". Finalmente, fue el gobernador quien anunció la marcha atrás de la medida (ver aparte).

Varias provincias manifestaron su intención de no adherir. Concretamente, además de Buenos Aires, Santa Fe, Salta, Mendoza, San Luis y Misiones dijeron que se iban a oponer a la idea de cambiar la hora.

Por su parte, el gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, le solicitó ayer al Presidente que se prorrogara por un año la modificación del huso horario, esgrimiendo razones económicas y de seguridad.

Reutemann le informó por escrito los perjuicios que representaría para Santa Fe: "En esta provincia se ha recibido de la comunidad empresarial, comercial, de instituciones educativas y de seguridad, y del resto de las entidades representativas un unánime rechazo a la medida, sustentado en todos los casos en razones económicas y de seguridad".

No fue el único contrario al cambio. El defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, reclamó que no se cambiara la hora oficial, ya que recibió "miles de quejas contra la modificación de la hora oficial por parte de los usuarios, quienes expresaron que deberán consumir más energía eléctrica".

La Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME) solicitó al Presidente que se mantuviera el actual huso, "en virtud de los graves perjuicios que implicaría para las pequeñas y medianas empresas la modificación de la hora".

El legislador por el partido Encuentro por la Ciudad, Jorge Argüello, pidió al gobierno porteño que no adhiriera a la modificación del cambio horario. "Nos parece que esta medida no tiene justificación alguna porque los ciudadanos deberán afrontar un mayor consumo energético", dijo Argüello.

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