Entre la inspiración y la tecnología

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7 de septiembre de 2000  

"La teoría sagrada del espacio acústico" es el nombre del nuevo proyecto que el compositor Oscar Edelstein, junto al Ensamble Nacional del Sur (ENS), presentará hoy, a las 21.30, en el teatro Payró, San Martín 766.

Desde 1997, Edelstein viene recorriendo un territorio inexplorado dentro de la vanguardia musical argentina, en el que coexisten materiales generados por computadora con un conjunto de instrumentos "eléctricos", a cargo de músicos que, a su vez, son compositores.

El trabajo sobre el parámetro espacial dentro de obras musicales de largo aliento _en las que se desata una batalla entre la dictadura que suele imponer la tecnología aplicada a la música y la poética propia_ es una constante de este camino.

Esta noche el ENS, un grupo de músicos, alumnos de Edelstein en la carrera de Composición con Medios Electroacústicos de la Universidad de Quilmes, presentará la "Teoría sagrada" en Buenos Aires, después de su estreno rosarino, hace un par de semanas. En diálogo con La Nación , Oscar Edelstein explica que la obra "es la resultante artística de un trabajo de investigación y creación que involucra _entre otros_ el ensayo de control dinámico del espacio acústico y las nociones artificiales, ilusorias, que éste supone".

Según explica, se trata de redoblar la apuesta de lo ya realizado en obras como "Klange, Klange, Urutau", sobre poemas de Pessoa, y "El hecho", un monumental homenaje a la última obra escrita por Juan Carlos Paz: "Los seis estudios".

El ENS, integrado por Mario Castelli, Nicolás Varchausky, Mariano Cura, Richard Arce, Jerónimo Carmona, Diego Romero Mascaró, resulta en un grupo que incluye guitarra y bajo eléctrico, percusión y teclados. Parece una formación asociable al mundo del rock, pero en verdad cumple la función de hacer "en vivo" lo que la música electroacústica emitida por un sistema de amplificación múltiple produce en forma digital.

Edelstein hace foco en el desarrollo de técnicas para crear no sólo movimientos espaciales de los materiales sonoros, sino también entornos nuevos, mediante la tecnología digital. De todos modos, Edelstein aclara: "El espacio no se percibe como el eje central de la obra, sino como una dimensión más trabajada. Tengo conciencia de que cualquier obra asociada a la tecnología está condenada a morir pronto. En mi caso, quizás hay un intento de asociar mi música con cuestiones que superen esa barrera".

El nombre de la obra (primera parte de una trilogía que culminará en el 2002), aporta más información al respecto. "Tiene que ver con lo religioso, como algo cercano a la idea de lo secreto y lo misterioso. Un concepto que resulta difícil asociar al concepto de teoría: es, precisamente, el conflicto entre aquello que puede manejar la razón y lo que es misterioso para ella", concluye.

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