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Falleció Scholein Rivenson, el creador de la vacuna antiaftosa

Su logro había permitido erradicar el mal a fines de los años 90
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18 de julio de 2001  

La creación de la vacuna antiaftosa oleosa polivalente, que en 1997 llevó a la Oficina Internacional de Epizootias a declarar a la Argentina "País libre de aftosa con vacunación", luego de 120 años, fue el logro más importante en la carrera del doctor Scholein Rivenson, veterinario e investigador en virología que falleció ayer, a los 83 años. En su último reportaje, concedido a la nacion en marzo de este año, el científico había realizado fuertes críticas a las políticas que propiciaron la interrupción de la inmunización contra la enfermedad y había afirmado también que "el foco actual durará más de un año".

Hijo de inmigrantes rusos, Rivenson nació en Pastor Britos, Entre Ríos. Obtuvo su primer trabajo en la cooperativa de judíos alemanes de Bovril, en la misma provincia, y se recibió de veterinario en la UBA. Con el surgimiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en 1956, el científico propició la creación del Centro de Investigaciones de Ciencias Veterinarias desde donde desarrolló y probó con un grupo de colaboradores la vacuna antiaftosa que hoy lleva su nombre.

A diferencia de sus predecesoras, la vacuna desarrollada por el equipo del INTA requería dos aplicaciones (en lugar de tres), protegía a los terneros de madres vacunadas, implicaba un menor movimiento de la hacienda y ahorraba 50 millones de dosis anuales.

Por su destacada labor profesional, Rivenson recibió hace dos años el Premio de Honor de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE), el primero entregado por esa institución a un investigador latinoamericano.

En un comunicado, el INTA señala que "la atención del doctor Rivenson no fue dedicada exclusivamente a la vacuna antiaftosa. Desde la adolescencia se había interesado en responder a preguntas como para qué vivimos, qué es la vida".

Algunos de los escritos del científico revelan su vocación de humanista: "Hay un vaciamiento en el ser humano, provocado incluso por las modernas técnicas de la informática -escribió-. Hubo un desarrollo extraordinario de la ciencia en el último siglo en el nivel físico atómico, biológico e informático, pero hay un quiebre muy grave desde el punto de vista ético; si no logramos recuperarnos, ese problema va a resultar más difícil que el de erradicar la fiebre aftosa".

Ayer, en diálogo con la nacion, su mujer, Albina, comentó que "convivimos 45 años. Fue un gran científico y una gran persona, pero aquí su obra no siempre se reconoció".

Los restos del doctor Rivenson serán velados hoy, a partir de las 10, en avenida Forest 906, Capital.

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