Adrián Suar vuelve al primer plano con un personaje policial

Natalia Trzenko
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19 de julio de 2001  

En las primeras imágenes, "22, El Loco" pareció algo que no es. Los primeros segundos de la nueva tira de Pol-ka, que se estrenó anteanoche por Canal 13, remitieron inevitablemente a la publicidad que Adrián Suar, el protagonista de la historia, realizó para la empresa Telefónica. En su auto, de noche, por la ciudad, Federico Falcone (Suar) sufre por el amor perdido de una mujer: su hija, una nena de seis años a la que no puede ver.

A los pocos minutos comenzó el verdadero relato, cuando Falcone, mejor conocido como "El 22", se encontró en medio de un asalto en el que decidió intervenir con la carga de su conflicto familiar a cuestas.

En los momentos netamente policiales del primer capítulo, las imágenes fueron registradas con un estilo algo desprolijo, de cámara y movimientos bruscos. La elección pareció la más adecuada, especialmente porque gracias a ella las escenas ganaron el ritmo y la velocidad que requerían.

Una vez presentado el personaje central de la trama, aparecieron, en orden de importancia para la historia, las mujeres que representarán el costado más romántico del protagonista. La primera en la lista es Ana Pandolfi (Leticia Bredice), una joven abogada que desde un principio sufre por imponer su punto de vista ante un juez que no parece muy impresionado por sus argumentos. De ella se supo que colabora en un hogar para chicos de la calle que dirige el padre Lorenzo (Gabo Correa), un amigo de Falcone, y que está de novia con Darío (Rafael Ferro), quien se perfiló como el malo de la historia.

La futura tercera en discordia será Laura Copioli (Nancy Dupláa) una mujer policía que apareció en pantalla en medio de un violento procedimiento que sirvió para dejar sentadas sus habilidades en el oficio.

Todo en pocos minutos

El primer capítulo de esta tira tuvo mucho de todo y eso, a veces, puede jugarle en contra al atractivo de la historia. En pocos minutos se presentaron personajes importantes, como la abuela, interpretada por María Rosa Gallo, con la que Falcone convive; el padre ausente, y los integrantes de una brigada policial que significará el retorno de "El 22" a la policía. Cada uno de ellos tuvo que decir parlamentos que sirvieron a manera de grandes fuentes de información. Así, el amigo cura de Falcone, que aparentemente funcionará como su conciencia, resumió el pasado y los conflictos del protagonista en una suerte de monólogo algo fuera de contexto. Entre tanto, fuera de cuadro, "El Loco" bailaba porque, según su compinche, "cuando está triste baila".

Esos pasajes del episodio, que suelen utilizarse en los capítulos de estreno de cualquier tira en función de establecer rápidamente su tono, consiguieron poner pausa a una historia que, sin ellos, marchaba por buen camino. La decisión de cargar, al menos en principio, la parte más emotiva del relato en las relaciones entre padres e hijos fue de lo más acertado del capítulo, que consiguió un promedio de 25,9 de rating. Con eso, logró ganar su franja horaria, en la que competía con el "reportaje" de Susana Giménez a Moria Casán y Luis Vadalá.

"¿No puedo ser un padre normal ?", se preguntaba Falcone, al borde de uno de esos ataques de locura que se supone arruinaron su vida tanto sentimental como profesional. Esos berrinches que le ganaron el apodo del "22", El Loco, hicieron de él un elemento peligroso hasta para el Departamento de Policía, que lo mantiene suspendido sin fecha de retorno.

Alrededor de este problema central girará la trama de este policial romántico que tiene varios desafíos por delante: alejarse lo más posible del recuerdo de "Poliladron", mantener la coherencia y cierta verosimilitud y equilibrar los elementos románticos de la tira sin que su impronta de serie de acción se pierda entre triángulos amorosos e intrigas sentimentales. Por lo que se vio en el primer capítulo, si se consigue, la justa mezcla tiene firmes posibilidades de dar en el blanco.

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