Histórico pedido de perdón de la Iglesia argentina

Karlic presidió un acto masivo en Córdoba
Jorge Rouillon
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9 de septiembre de 2000  

CORDOBA.- La Iglesia enla Argentina pidió ayer perdón por pecados, errores y omisiones a lo largo de su historia, en distintas épocas políticas, "particularmente por la violencia guerrillera y la represión ilegítima, que enlutaron nuestra patria".

En una acción litúrgica sin precedente en el país, la Iglesia se confesó culpable de haber sido "indulgente" con posturas totalitarias que "lesionaron libertades democráticas".

El presidente del Episcopado, monseñor Estanislao Karlic, encabezó el pedido de perdón a Dios "por los silencios responsables y por la participación efectiva de muchos de sus hijos en tanto desencuentro político, en el atropello a las libertades, en la tortura y la delación, en la persecución política y la intransigencia ideológica, en las luchas y las guerras, y la muerte absurda que ensangrentaron nuestro país".

Lo hizo en el acto de "reconciliación de los bautizados", que reunió a más de 100.000 personas enel parque Sarmiento de esta ciudad, en la apertura del Encuentro Eucarístico Nacional, la principal movilización de la Iglesia en la Argentina por el Año Santo.

El gesto de arrepentimiento sigue la línea del pedido de perdón universal trazada por Juan Pablo II en el año del Jubileo y avanza sobre el examen de conciencia que el Episcopado argentino plasmó en un documento en 1996.

Y aporta, como aspecto novedoso, una autocrítica "por no haber rechazado adecuadamente el antisemitismo" y por las resistencias en el seno de la Iglesia a los cambios que impulsó el Concilio Vaticano II.

Fuentes episcopales indicaron que se buscó hacer un gesto más profundo que un documento; más allá de tal o cual palabra, tener la actitud de "ponernos al descubierto, totalmente indefensos ante Dios y abiertos a la reconciliación con los hermanos".

En una noche fría, ambientada con música y mucho colorido, escucharon las referencias de la Iglesia a las situaciones vividas en la última dictadura militar el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, y el jefe del Ejército, general Ricardo Brinzoni. Los acompañaba el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota.

El pedido de perdón se planteó en una reflexión religiosa, una oración en la que se confesó la corresponsabilidad de tantos cristianos en graves formas de injusticia y de marginación social, la falta de una acción más decidida por los desocupados y sin techo, la indulgencia, en diferentes momentos de la historia, "con posturas totalitarias, lesionando libertades democráticas que brotan de la dignidad humana".

El gesto realizado involucró a toda la Iglesia, no sólo a la jerarquía eclesiástica, como en una misa pide perdón no sólo el celebrante, sino toda la comunidad, en la que nadie está exento de pecado.

Entre otros puntos, se pidió perdón por haber cedido a métodos autoritarios de intolerancia e imposición, por callar o disimular la verdad y por "no haber rechazado adecuadamente el antisemitismo".

En el texto, que que fue preparado por obispos cordobeses y aprobado por unanimidad por la Comisión Permanente del Episcopado, se lamentó el estilo de vida consumista, el atropello y la indiferencia para con los aborígenes.

Durante la jornada, Karlic estuvo acompañado por el enviado del Papa, el cardenal venezolano Rosalio José Castillo Lara. En una conferencia de prensa, el presidente del Episcopado se refirió al escándalo del Senado con severas apreciaciones (de lo que se informa en la sección Política).

"Tenemos que reclamar muy especialmente a los legisladores la conciencia de que tienen que servir al bien común. El Senado tendría que saber que su gloria es la gloria de su pueblo. Tiene que buscar como razón de toda su conducta pública, y también de su vida individual, el bien de todos y cada uno de los miembros de su pueblo. De todos, no los de su partido."

Las peticiones de perdón

Por la noche, las peticiones de perdón fueron leídas por Karlic, acompañado por hombres y mujeres de distintas edades. Ante un crucifijo se depositaron tierras de varias regiones del país.

Al exaltar el valor de la vida, se expresó que "muchas veces los cristianos, en nombre de los mismos derechos del hombre, hemos provocado el crimen del aborto y de la eutanasia, de la manipulación genética y del ensañamiento terapéutico".

"Perdona (Dios) las mentiras demagógicas, el lavado de dinero, el narcotráfico y los inaceptables enriquecimientos ilícitos de algunos, a costa de la marginación y exclusión de muchos en nuestra patria", señaló además el mensaje, que abarcó un amplio abanico de pecados, indicando que miembros de la Iglesia -desde los obispos hasta los laicos- "cometen errores y se resisten a la conversión".

Sobre su responsabilidad en los dramáticos y violentos años 70, admitiendo "no haber podido mitigar más el dolor" y que lo hecho "no alcanzó a impedir tanto horror", los obispos se expresaron en la carta "Hacia el tercer milenio", en 1996. Es un dato de la realidad que de 104 prelados que hoy componen la Conferencia Episcopal, 60 no habían sido aún consagrados obispos al concluir el régimen militar y el resto está en buena medida retirado.

El mensaje manifestó dolor frente a "la violación de los derechos humanos fundamentales" y "el mal de la violencia, fruto de ideologías de diversos signos, presente en distintas épocas políticas".

En el acto se oró pidiendo "la gracia de refundar los vínculos sociales y de sanar las heridas todavía abiertas en la comunidad".

Gestos de acercamiento

Hubo muchos gestos en el acto que precedió a la misa multitudinaria presidida por el enviado del Papa.

Así, muchas casas se abrieron para recibir a los peregrinos; chicos de escuelas primarias limpiaron paseos públicos, 1100 reclusos decidieron hacer un ayuno y donar los alimentos a Caritas para personas necesitadas. Hoy, el cardenal oficiará misa en la Penitenciaría del Barrio San Martín y luego visitará la Casa del Niño, en Unquillo, donde el padre Héctor Aguilera aloja y brinda educación a unos 700 chicos indigentes.

La existencia de gente que no alcanza niveles elementales de alimentación, salud ni vivienda fue marcada con trazo fuerte en la celebración.

Hacia dentro de la Iglesia, los mensajes lamentaron la falta de testimonio de comunión de los cristianos, la resistencia al espíritu de renovación del Concilio Vaticano II, el descuido del anuncio misionero y la devoción. "El lugar y la misión del laico no fueron siempre respetados, ni la vocación de la jerarquía vivida con espíritu de servicio", se dijo.

El gesto de ayer no marca un punto final en la historia: la vida continúa. "Esto no significa que no tengamos que seguir convirtiéndonos mañana y pasado mañana", confió un prelado que ocupa un alto cargo en la Conferencia Episcopal.

El saludo de Juan Pablo II

  • CORDOBA.- Juan Pablo II tuvo un nuevo gesto de afecto hacia la Argentina al testimoniar a sus habitantes que los tiene "en su corazón", con motivo del Encuentro Eucarístico Nacional. El portador de un saludo tan especial fue el enviado papal, el cardenal Rosalio José Castillo Lara, que ayer dijo que el Pontífice profesa por el país una "predilección" que manifiesta cada vez que se le presenta la ocasión. "El Santo Padre tiene un gran cariño por todas las naciones, pero a algunas se lo manifiesta un poco más, y puedo decir que es el caso de Argentina", confió el purpurado venezolano.
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