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Un récord fuera de serie

El ex arquero Carlos José Barisio, hace 20 años, alcanzó una marca histórica para el fútbol argentino: mantuvo invicta la valla de Ferro durante 1075 minutos. "Todavía no lo puedo creer", dice el ahora técnico de Platense
Ariel Ruya
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26 de julio de 2001  

Se sienta en un rincón de un bar de Belgrano y pide un café. El protagonista de una página inolvidable del fútbol doméstico prefiere el bajo perfil, no se inquieta con la fría estadística que tiene de su lado, desde hace 20 años. Carlos José Barisio , arquero de Ferro por esos días, una fría tarde de julio no pudo detener un fortísimo remate de Humberto Bravo, jugador de Talleres, de Córdoba, que gritó el gol y quebró una racha increíble de 1075 minutos con la valla imbatible en la primera división . Barisio, el 26 de julio de 1981, ingresó en la rica historia vernácula; apenas pasaron dos décadas.

Vistoso y apasionante fue el Metropolitano de aquel año, que abrazó a Boca con la gloria, con apellidos como Maradona y Brindisi como estandartes. Y Ferro, el Ferro de Barisio -que aquel día tenía 31 años- y de Carlos Griguol, de Márcico y de Cúper, luchó mano a mano casi hasta el final. El arquero, mientras soñaba con el título, se esforzaba por evitar jornada tras jornada hipotéticos festejos ajenos. Fueron, con exactitud, 10 partidos, 89 minutos de aquel día y otros 86 desde cuando Héctor Scotta, de San Lorenzo, le había marcado el último tanto. Una marca increíble.

"Te das cuenta de todo después, con el paso de los años, aunque si te digo la verdad todavía hoy no lo puedo creer. No entendía nada, no sabía lo que había logrado, no me daba cuenta. Me pregunté: ¿qué hice? ¿por qué todo el mundo habla de mí? Con el paso de los años, todo se engrandece", comenta el protagonista, desde hace un par de semanas flamante DT de Platense.

Y sigue. "Se acercaron Córdoba, Navarro Montoya, Bonano...; varios anduvieron por ahí y no pudieron quebrarlo. Pasaron muchos años; es que fueron como 12 partidos y no me tocó ni un penal...", aclara Barisio.

-¿Fue sólo suerte?

-No, no fue sólo suerte. Era inusual en ese equipo que nos llegaran con posibilidades de gol, en las pocas que se aproximaban yo respondía bien, era un equipo muy balanceado. Era un equipo bien armado.

-En esos días sin recibir goles, ¿pensaste que eras el mejor?

-No, jamás. Siempre lo dije: no tenía idea del valor de lo que me pasaba a mí, porque Ferro peleó mano a mano el campeonato con Boca. A mí me hablaban del récord, de que había entrado en la historia y todo eso, pero nosotros, la verdad, pensábamos en ganar el título.

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Barisio se levantó y, sin un solo gesto, volvió a ocupar su posición. "Alguna vez esto tenía que ocurrir... Cuando vi que la pelota entraba me fastidió el hecho de suponer que el encuentro terminaría empatado. Nada más que por eso" , dijo el arquero, según reza la crónica de LA NACION sobre el acontecimiento.

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Una voz en el teléfono sorprendió semanas atrás a Barisio. Le hablaron de Alemania, de una plaqueta, de un reconocimiento mundial. "Hace dos meses me llamaron porque lo decretaron como Récord de América del Sur. Me llamaron de la Federación Internacional de Estadísticas del Fútbol, de Alemania, para darme un premio. Lo superé a Leao por 16 minutos...", cuenta Barisio, de 50 años, mientras saborea el último sorbo de su café.

-¿Quién fue tu ídolo?

-Amadeo fue mi espejo. En las inferiores siempre lo miraba, me gustaba el estilo, su presencia. En esos días, por el récord, me juntaron con Roma y con Amadeo y no entendía nada. Me sentí algo desubicado sacándome fotos con esos dos monstruos. Me preguntaba: ¿qué hice?

-¿Cuál fue tu mayor virtud?

-La mesura. Tenía el equilibrio de saber dónde debía estar parado. Ya pasó mucho tiempo y no es fácil quebrar el récord, son muchos partidos... Pero algún día lo van a romper. Nada es para toda la vida...

Dice el hombre que aún se sorprende con el registro, con los 1075 minutos sin festejos ajenos, con la marca que nadie puede vulnerar en la primera división. Por encima de decenas de arqueros que aún permanecen en la memoria colectiva está el nombre de Barisio, que dos décadas atrás, casi sin proponérselo, escribió una página inolvidable. "¿Así que está el cuadro con mi foto en la cancha de Ferro? No lo puedo creer, estoy orgulloso...; qué sé yo, algo habré hecho, ¿no?"

Por: Ariel Ruya
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