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Un intento de desmitificar al maestro

"Harto the Borges", producción documental nacional en colores y blanco y negro, dirigida por Eduardo Montes-Bradley. Presentada por Contrakultural Filmes. Calificación: apta para todo público. Nuestra opinión: Bueno
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14 de septiembre de 2000  

Ya con su anterior documental, "Soriano", Eduardo Montes-Bradley había demostrado una sutil e inteligente forma de presentar a un personaje literario más allá de las convenciones de rutina. Con "Harto the Borges", el realizador retoma esa mirada y tomó como disparador una entrevista televisiva de 1979 en la que Antonio Carrizo dialogó extensamente con el autor de "El Aleph".

Mediante este extenso reportaje aparece el Borges contradictorio, el que se refiere a su cumpleaños como "una fecha incómoda", y también el apócrifo, aquel que no sólo decidió inventar una mitología de Buenos Aires, sino también el que decidió crear o inventar una propia mitología en torno de su figura, con sus permanentes alusiones a su árbol genealógico.

En una paciente y exhaustiva investigación por bibliotecas y archivos, Montes-Bradley recorre el micromundo borgiano en el que muestra a su personaje hablando de la democracia, de la política, del cine y de la literatura, entre muchos temas más. Por medio de estas manifestaciones a veces irónicas y otras controvertidas y engañosas se retrata a un Borges para la polémica.

El filme atrapa desde el comienzo por su estilo y por su forma. Montes-Bradley se adueñó de una cámara nerviosa y de sugestivos ángulos (felizmente nunca pretenciosos) para mostrar la otra cara de Borges, esa cara de la que muchos sienten pudor de desenmascarar para no contravenir las leyes en uso.

El realizador hizo más aún. Convocó a un grupo de intelectuales argentinos y extranjeros -Martín Caparrós, Osvaldo Bayer, Ariel Dorfman, Mempo Giardinelli, Christian Ferrer, Luis Sepúlveda y Alejanro Horowicz, entre otros-. Ellos aportaron sus opiniones acerca de ese Borges en apariencia intocable que, como hombre y como artista, convivió con sus caprichos, con su espíritu argentino y su pensamiento europeo.

Posiblemente el film invite a la discusión. Y si eso ocurre será bienvenido, ya que aquí está ese Borges imbricado en el respeto a sus antepasado, en su personal y subjetiva opinión acerca de la historia contemporánea, en su concepto de la literatura, en su sentimiento de pertenecer a una élite y al desprecio "gentil" que siempre lo caracterizó.

En esta oportunidad, para Montes-Bradley lo más importante no es la visión de los otros -que la hay, y muy aguda-, sino la complejidad del pensamiento borgeano y la relación de esta complejidad con el conjunto de la sociedad.

"Harto the Borges" no intenta ser un documental frío y didáctico, sino todo lo contrario. Apunta, y lo logra, desmitificar a una de las más valiosas plumas del siglo XX. Si para ello se ampara en expresiones o escenas que pueden llegar a la polémica, la culpa no es de Montes-Bradley, sino de la propia personalidad de Borges.

Y ello, quizás, sea el mayor atractivo de este documental que debe verse. Para coincidir o para disentir.

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