Cadillacs, en el teatro y de etiqueta

Un show diferente en el Astral: "Loco miedo loco"
Adriana Franco
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23 de agosto de 2001  

Hasta los camarines del teatro Astral, por los pasillos que rodean al escenario, llegan ráfagas de música. La voz, una guitarra, un trombón, unas percusiones. Es parte de los Cadillacs que está probando sonido. Con esa cortina musical de fondo, Flavio Cianciarulo se hace un rato para contar las bambalinas de este "Loco miedo loco", tal como han denominado a estos conciertos que ya presentaron el fin de semana último y que se repetirán éste y el próximo.

A Flavio le gusta el ámbito del teatro. El clima que hay allí, el aire lleno de expectativas de la sala vacía, prometiendo lo que vendrá. "Te cambio varios teatros por un estadio", dijo mientras caminaba por los pasadizos de este otro lado de la escena. Un territorio que el bajista de los Cadillacs no sólo ha disfrutado con la banda sino también en sus excursiones artísticas fuera del ámbito Cadillac, cuando se presentó con Javier Malosetti, en La Trastienda, y con Gabriela Torres, en el Club del Vino.

"La idea de ponerle un nombre -comienza a responder Flavio una vez instalado en el camarín- nos da la posibilidad de darle un marco a un concierto que tiene otras características, diferentes a las que nosotros estamos acostumbrados. Un marco más teatral. Había que nombrarlo cual si fuera una obra de teatro, como fue el "Calavera Experimental Concherto"", dice en referencia a las presentaciones de 1998, en ese caso, en el teatro Broadway.

-Pero, ¿por qué ese nombre"?

-No es algo muy pensado, ni es la piedra fundamental del espectáculo, sino una cosa más. A veces pensamos cosas medio surrealistas, delirios, que son eso y que no tienen un significado encubierto que habría que hurgar para poder encontrar.

Claro que, admite, el juego de disparar ideas con cierto azar incluye un segundo momento en el que comienzan a encontrársele sentidos, cosas que tienen que ver, conexiones antes no vistas. Aquello que fue dicho sin saberlo ni quererlo en el instante fugaz de la enunciación.

"Para mí, por lo menos, en algún punto puede tener que ver con lo que pasó en el "Calavera Experimental Concherto". Los tengo grabados y, cuando los escucho, me da risa porque la banda hace una cosa y el público está haciendo otra."

Algo similar, sí, a lo que sucedió en la primera función de "Loco miedo loco", pero con la que, parece, ha hecho las pases. "Es una situación medio warholiana -reflexiona-, cuando Warhol hacía esas películas en las que, durante cuarenta y cinco minutos mostraba el edificio Empire State, la gente empezaría a gritar y quejarse. Después me avivé de que Warhol quería provocar una situación en una sala de cine, que el concepto artístico era todo, no sólo la película. Hasta te lo podés imaginar a él, escondido, mirando lo que pasaba."

La lectura de hoy no impide la confesión de que, entonces, aquellos conciertos del Broadway los vivió con cierta angustia. "Sentía que la gente no nos acompañaba cuando bajábamos. Nos exigían esa cosa que le exigen al rock, la adrenalina por la adrenalina en sí. A mí, quizá porque me está pegando el viejaz o, cada vez me cansa más. Aunque, también son maravillosos y no poca cosa esos shows donde el fuego arde todo el tiempo." Aquí se trata de otra cosa. "Por eso lo de miedo, pero en chiste. Vamos a reírnos un poco de nosotros y esta idea de que salimos con miedo al escenario."

También es loco, "porque respecto de lo que son los Cadillacs es un poco loco", incluso su look. "Pero la diva de este concierto es la orquesta", añade Flavio. Se refiere a las quince cuerdas que acompañan al grupo durante unas cuantas canciones, con dirección de Gabriel Senanes.

-¿Cómo surgió la idea de tocar con cuerdas?

-Más allá de la formalidad de tocar con una orquesta, de lo que puede aportarle a algunas canciones, se relaciona con algo que se nos venía ocurriendo. Que es la idea de trabajar con productores artísticos o, mejor dicho, directores artísticos. Porque para el rock o el pop rock el productor artístico es un tipo que te hace sonar bien. Pero empezó a parecer más interesante lo de darle a alguien el material de tu disco y que mueva las canciones, las lleve a otro lado, le ponga cuerdas o un corno inglés. Como hacían los más grandes del mundo, los Beatles, con George Martin o, acercándonos, Alchourrón con Almendra. Salvando las distancias, claro.

Cuenta Flavio que, planteada esta inquietud, lo charló con Norberto Minichillo. "El no sólo es mi amigo, sino mi gran influencia musical en los últimos tiempos. Porque es un gran baterista y un gran músico, me gusta su filosofía musical y estudió 7 u 8 años de composición con un capo, que era alumno de Hindemith. Es alguien que tiene técnica y cuore. " Pero, como Minichillo estaba muy ocupado, le sugirió el nombre de Gabriel Senanes.

Banda en movimiento

Luego de varios meses de gira, con un gran éxito en México, donde llenaron varias veces el Palacio de los Deportes, en las últimas semanas arreciaron los rumores sobre cambios en la banda, separaciones y finales. En los conciertos, finalmente, dos músicos no estuvieron presentes: el tecladista Mario Siperman y el trompetista Daniel Lozano.

"En este concierto no tocamos todo, es cierto -explica Flavio-. Porque estamos readaptándonos, viendo para dónde disparar. Me parece sano que una banda se plantee para dónde seguir. Ahora todo puede pasar porque a veces me muero de ganas de que en un tema haya sólo una guitarra y un bongó y yo pueda disfrutarlo desde afuera. O en la grabación misma, antes todos teníamos que meter nuestra parte. Y eso puede convertirse en una rutina forzada horrible, cuando hay temas que pueden ser sólo piano y la voz de Gabi (Vicentico). Estamos en una etapa de reacomodamiento, que me parece sana, y que puede disparar para cualquier lado. Pero los Cadillacs siguen, quizá con mutaciones.

-¿Y están trabajando en un nuevo disco?

-Estamos grabando, en TNT, que tiene esa cosa de estar bendito por el rock. Es un lugar medio lúgubre, y me encanta. Eso te puede volver loco o no, a nosotros por alguna razón nos gusta esa atmósfera.

-De noche interminable...

-Subterránea, y no en el sentido de corriente musical, sino de subte, medio insalubre con esa luz de tubo. Estamos armando un estudio ahí, y preproduciendo. Aunque también lo de preproducción me empieza a cansar, porque -como bien dice Calamaro- las grabaciones son grabaciones. Quién te dice que la toma de preproducción no es mejor que la del disco. La diferencia, supuestamente, es que en una producción de rock pop comercial, significa poner más dinero, más procesadores, más técnica. Y cada vez estoy más convencido de que la música tiene que salir de la muñeca. Eso lo aprendí mucho de los jazzeros argentinos, que se enchufan en ese mueble, tocan y tocan bien. Porque sale de la mano de ellos, no de esa histeria que tenemos a veces nosotros de querer tener tal o cual equipo. Quiero tomar los buenos ejemplos de otras músicas, lo que no significa que quiero tocar esa música. Me encanta la actitud de un tipo que no centra tanto la atención, como hacemos los rockeros, en el instrumento; sobre todo cuando empieza a tener unas monedas en el bolsillo y quiere tal viola o tal bajo nuevo. Eso está bueno, pero no es todo. De Lío se puede enchufar en un Siam Di Tella y sonar increíble.

Más funciones de “Loco miedo loco”

  • “Loco miedo loco”, el espectáculo que los Fabulosos Cadillacs están presentando en el teatro Astral (Corrientes 1639) en el que a los nueve músicos de la banda se suma una orquesta de cuerdas integrada por quince músicos con dirección de Gabriel Senanes, agregó nuevas funciones. A las ya anunciadas para este próximo fin de semana, se sumaron el viernes 31 del corriente y el 1º y 2 de septiembre.
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