La crisis llevó a Musimundo al concurso de acreedores

La cadena de disquerías, que controla el 60% del mercado legal, también enfrenta la piratería
Alejandro Rebossio
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30 de agosto de 2001  

Por primera vez, una empresa de The Exxel Group se presentó en convocatoria de acreedores. La mayor cadena de distribución de música de la Argentina, Musimundo, pidió ayer ante la Justicia el comienzo del proceso para renegociar la deuda, que asciende a 206 millones de dólares, y así evitar la quiebra.

El presidente de Musimundo y número dos de Exxel, Jorge De María, consideró que dos motivos principales explican la crisis de la red de disquerías y venta de aparatos electrónicos: los tres años de recesión y la piratería de compactos. Sin embargo, reconoció que tal vez la compañía se sobredimensionó y se desenfocó de su negocio principal.

Las ventas de la industria discográfica en el país habían crecido el 196,6% y las de productos electrónicos, el 90,7% desde 1991 hasta 1998. En mayo de este último año, Exxel, fondo de capitales norteamericanos presidido por Juan Navarro, compró por 235 millones de dólares el 100% de Musimundo a Natalio Garber. Este empresario de bajo perfil había fundado el primer local de la cadena, en los años setenta, frente a la estación de trenes de Villa del Parque y la vendió con 62 sucursales.

Exxel apostó entonces a la expansión de la red, como también hizo con las heladerías Freddo o los supermercados Norte. "En la historia de los últimos treinta años, la duración promedio de las recesiones era de cuatro trimestres. Nunca pensamos que podíamos llegar a 13, como la de ahora", admitió De María.

El grupo invirtió 86 millones de pesos en el crecimiento y remodelación de la cadena: llegaron a sumar 120 locales en diciembre de 1999, abrieron una filial en Chile y lanzaron con bombos y platillos la compañía de Internet Musimundo.com. El número de empleados subió entre 1997 y 1999 de 1367 a 1923, mientras las ventas se elevaban de $ 248,4 millones a $ 314,9 millones. Las previsiones fallaron. La industria discográfica cayó el 28,8% y la electrónica el 18,6% entre 1998 y el año pasado, y en el actual siguen cayendo. "Puede ser que nos hayamos sobredimensionado", reconoció De María.

Las ventas de Musimundo caerán este año -según las previsiones de la compañía- a 169 millones, el 46,3% respecto de 1999, a pesar de la expansión de la red. El titular de la empresa explicó que se combinó la caída del consumo con una baja de precios del 15% en discos y de entre el 20% y el 30% en electrónica.

La piratería de compactos, mientras tanto, aprovechó la crisis económica y el alto desempleo para ganar clientes y tomar el 30% del mercado, medidos en pesos, frente al 42% de Musimundo.

Si se mide en unidades, el negocio ilegal resulta mayor porque sus precios apenas alcanzan los cinco pesos por compacto. "Los piratas no son chicos que venden compactos en el parque Rivadavia, sino mafias con plantas propias y protección política", denunció De María, con un puro en la mano. También desestimó la competencia que puede suponer la posibilidad de bajar música de Internet o las copias caseras hechas en las grabadoras de CD de las computadoras. Los pocos consumidores que tienen acceso a estas tecnologías siguen comprando compactos legales, según el ejecutivo.

Musimundo controla el 60% del segmento legal. Su posición dominante creó una dependencia de las discográficas. Analistas dicen que los sellos crearon el gigante Musimundo ante las exigencias de ventas que les imponían sus casas matrices. "Es un mito. Nadie deseaba poner los huevos en la misma canasta", dijo, no obstante, Roberto Piay, presidente de la cámara que los agrupa, Capif. La deuda de la empresa con los proveedores es de 83 millones. Con los bancos, de 113 millones.

Desde el año pasado, la cadena viene acarreando problemas para saldar su pasivo con las discográficas. A principios del mes pasado los cheques de Musimundo comenzaron a ser rechazados y los sellos le respondieron dejando de suministrarle mercadería. De María adjudicó el desenlace de la convocatoria a esta deuda de corto plazo con los proveedores. Los clientes ya no encontraban novedades en Musimundo ni tampoco en su competidora Tower Records, que cerró tres de sus siete locales.

La minorista de Exxel se achicó a 95 locales y 1371 empleados. "Hay que bajar el número de bocas de expendio a 89 o 90", admitió De María.

Durante el concurso preventivo, que dura alrededor de un año, las sucursales seguirán abiertas. Mientras, la empresa no debe pagar lo adeudado, lo que genera un "problema serio" a las discográficas, según Piay.

De María dijo que negociará con los sellos para reanudar el suministro de discos, tal vez mediante consignación. Ratificó cuál es su negocio principal: la música, los libros y el software, y no los electrodomésticos. Además se encomendó a la tan ansiada reactivación de la economía.

El Exxel ya no festeja

The Exxel Group, holding de empresas que nació a principios de los noventa y llegó a convertirse en la compañía número dos de la Argentina en 1999 sobre la base de compras millonarias, sufrió ayer una nueva derrota. "Hemos tenido grandes éxitos y Musimundo no es todavía un fracaso sino una complicación", dijo el vicepresidente de Exxel, Jorge de María.

Pizza Hut, de la que era licenciataria en la Argentina, se fue del país en 1999. El año pasado, el grupo se sacó de encima el portal LatinStocks. Fueron los dos negocios en los que Exxel perdió dinero, según reconoció su titular, el uruguayo Juan Navarro. Este año abandonó la gestión del equipo de fútbol de Quilmes. Tampoco obtuvo ganancias con la venta de las prepagas SMP.

Este fondo se dedica a cosechar capitales de inversores institucionales norteamericanos, comprar empresas, aumentar su valor y después venderlas a mejor precio que el pagado. Así lo logró con las eléctricas de San Luis, La Rioja y San Juan, la fabricante de artículos de limpieza Poett y los supermecados Norte. También vendió bien el 50% de los súper uruguayos Devoto.

En Exxel dicen que Interbaires (la compañía que gestiona el free shop del aeropuerto de Ezeiza), IBG (licenciataria de marcas de ropa como Lacoste y Polo), la tarjeta de crédito ArgenCard y los alfajores Havanna van bien. En cambio, OCA enfrenta problemas para cobrarle al Estado, Fargo incumplió recientemente con el pago de un crédito, las heladerías Freddo están en venta y la cadena minorista de la construcción Blaisten lleva 120 días de retraso en sus cuentas con los proveedores, según los afectados.

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