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Vivir y trabajar en Puerto Madero

Ya hay 2000 habitantes y 15.000 oficinistas; en seis años, cuando se termine, vivirán 60.000 personas
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16 de septiembre de 2001  

La imagen de la década del 80 aún permanece. No había nada por allí. Docks cerrados, pastizales, ratas, suciedad. Sólo el campo de deportes del Colegio Nacional de Buenos Aires parecía darle algo de vida a una zona perdida, despreciada por una ciudad que miraba para otro lado.

Hoy es otra cosa. Doce años después de la oficialización de la idea, Puerto Madero empieza a tomar forma. No alcanza ni por asomo las proyecciones que debería arañar de aquí a seis años, para cuando se calcula que el último barrio porteño estará terminado. Pero ya tiene vida.

De 1989 a estos tiempos, aquel transcurrir inerte se trocó por una realidad en la que el ruido de las construcciones y los cambios permanentes se mezclan con la tranquilidad de una isla.

"Es que es una isla", comentó Silvia de Bauzá, la primera habitante de Madero Este.

Puerto Madero se divide en dos sectores bien diferenciados: Madero Oeste y Madero Este, separados por el canal y unidos sólo por cinco puentes vehiculares y un próximo cruce peatonal (el puente Calatrava, que se inaugurará el mes próximo).

En Madero Oeste resta la remodelación de un dock para completar el área planificada. "Pertenece a la UCA. Ellos tienen que ver qué construyen", explicó Roberto Converti, vicepresidente de la Corporación Antiguo Puerto Madero.

Madero Este es el sector del barrio menos conocido. Tal como lo llaman los vecinos que lo habitan, es una isla, lo que facilita su vigilancia.

"Cuando hay un robo, avisamos rápido a la Prefectura y se cierran todos los puentes. Así, no hay manera de salir de la isla y los delincuentes quedan atrapados", aseguró Silvia de Bauzá.

La seguridad a cargo de la Prefectura es uno de los toques distintivos de Puerto Madero: es el único barrio de la ciudad donde la Policía Federal no está encargada de la vigilancia.

De 2000 a 60.000 vecinos

Por ahora falta mucho para que se llegue a los 60.000 habitantes proyectados. "Pero avanzamos a un ritmo excepcional", advirtió Converti.

Tampoco se alcanzan los 90.000 empleados que, se supone, habrá una vez que se levanten las próximas oficinas en Madero Este. "Actualmente, hay unas 15.000 personas que trabajan cada día en el barrio", agregó.

La vida en el barrio más joven de la ciudad no se parece demasiado a la del resto. La de Madero Este, sobre todo. Separado por los puentes, si bien aquí se sufren el ruido constante de las construcciones y el humo insalubre que surge de las parrillas ilegales que se instalan, también se vive una tranquilidad impensada a cinco minutos del microcentro porteño.

Eso sí: como por ahora el barrio no se desarrolló lo suficiente en términos de ocupación, cuesta encontrar cerca una farmacia, un bar, un quiosco, una ferretería o un almacén. El master plan los prevé, pero hoy no resultan más que proyectos.

El hotel Hilton con sus convenciones, las oficinas de Madero Oeste y las pocas que ya se abrieron en el Este también les dan forma a los mediodías. Gente que sale a almorzar, a caminar, a pasear. Ellos moldean un panorama que se renueva con cada inauguración.

"El cambio es paulatino, pero se nota. Y se va a notar mucho más a comienzos del año próximo, cuando se entreguen muchos departamentos nuevos", vaticinó Alan Bauzá, hijo de Silvia, con quien comparte el título de primer habitante del barrio.

"El 2 de enero último escrituramos. Fuimos los primeros", aseguró. Alan y Silvia se mudaron a Madero Este inmediatamente. Ella es de Quilmes. El, fueguino de nacimiento, venía de Venezuela. Se encontraron con otro mundo: "La gente que viene a pasear acá se siente como en otra ciudad, porque se comporta de manera distinta. No sé por qué, pero sucede así".

El Divino no bailará más

Hasta el momento, según las autoridades de la Corporación, "Puerto Madero se desarrolló en un 60%. Lo que falta se hará en los próximos seis años".

Entre los cambios que deberían verse de aquí al futuro están la construcción de un shopping en el Dique 3, viviendas y oficinas en el Dique 1 y un nuevo complejo de cines. Además, Divino Buenos Ayres, hoy discoteca-bar-punto de reunión, "será un centro de convenciones", según lo adelantó Converti. "Nos lo anunciaron los desarrollistas del Dique 4", confió.

Las 170 hectáreas del último barrio porteño modifican su imagen día tras día. La transformación avanza. Aunque por ahora falta mucho para que la zona se complete.

El Buenos Aires no se mudará del barrio

Desde la creación de la Corporación Puerto Madero y la oficialización del proyecto urbanístico, uno de los puntos más controvertidos del barrio resultó el campo de deportes del Colegio Nacional de Buenos Aires.

Sentadas en las calles, cortes de tránsito y constantes movilizaciones de los alumnos, más discusiones políticas que involucraron a la Universidad de Buenos Aires (de la que depende el colegio), provocaron rispideces que tendían a evitar la deslocalización del centro recreativo. Finalmente, las autoridades de la Corporación aceptaron que el campo de deportes permaneciera allí.

"Decidimos que se quedará, pero no en el mismo lugar. Nosotros trasladaremos el predio una cuadra más atrás (hacia la avenida Córdoba)", confirmó Roberto Converti.

La controversia surgió por la discusión sobre la propiedad de las tierras. Según Puerto Madero, pertenecían al barrio porque están dentro de la delimitación de la zona.

Para el Nacional de Buenos Aires, en cambio, eran terrenos cedidos a la Universidad de Buenos Aires y, por lo tanto, la Corporación no podía disponer de ellos.

Tras años de debates, idas y venidas, se llegó a una solución "pacífica". En el futuro, los alumnos del Nacional seguirán practicando deportes en Puerto Madero, aunque ya no en el predio en el que lo hacían hasta ahora.

Un modelo de gestión diferente en la Ciudad

Lo administra una sociedad anónima

El 15 de noviembre de 1989, luego de estudios en conjunto que habían realizado la Nación y la Ciudad de Buenos Aires, se firmó un convenio entre el Ministerio de Obras y Servicios Públicos (representado por Roberto Dromi), el Ministerio del Interior (Eduardo Bauzá) y la entonces Municipalidad de Buenos Aires (Carlos Grosso), mediante el cual se constituyó la Corporación Antiguo Puerto Madero Sociedad Anónima, que fue la que, desde entonces, gestionó la creación del nuevo barrio.

Un decreto del ex presidente Carlos Menem le cedió el dominio de los terrenos a la sociedad y así quedó conformada la SA de la Nación y la Ciudad que regiría el destino del más nuevo barrio porteño.

Es, en rigor, la única vecindad de la Ciudad administrada por una sociedad anónima, con tierras de la Corporación y un modelo que no recibe dinero del Estado.

"Todo lo que recibimos por la venta de los terrenos lo reinvertimos en la infraestructura de Madero. El Estado no nos da ni un centavo", aseguró Roberto Converti, vicepresidente de la Corporación.

La idea, a corto plazo, es replicar ese modelo de gestión en otros puntos del país. "El otro día el gobernador chaqueño, Angel Rozas, nos invitó a Resistencia para ver cómo podíamos hacer lo mismo en su provincia. Y antes ya nos había pasado con Neuquén, Campana, Entre Ríos y Santa Fe", confió .

El directorio de la Corporación está integrado por delegados de la Nación y de la Ciudad de Buenos Aires. Ellos son quienes manejan un sistema distinto de gestión en la urbe porteña.

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