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El Alzheimer se trata mejor, pero aún hay grandes desafíos

En nuestro país hay alrededor de 400 mil pacientes, más mujeres que varones
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21 de septiembre de 2001  

Existe una enfermedad que va quitándole a quien la padece todos los atributos que lo hacían persona : su capacidad de recordar, de simbolizar, de comunicarse, de trasladarse, de trabajar y de valerse por sus propios medios en tareas tan básicas como, por ejemplo, la higiene propia.

Los expertos aseguran que a partir de que la enfermedad de Alzheimer se diagnostica (y ese diagnóstico tiene hoy un 90% de certeza), el paciente debe tener alguien que lo cuide todo el tiempo: lo amenaza su propia incapacidad de recordar cuestiones cotidianas que pueden poner en riesgo su seguridad, como por ejemplo si cerró o no la llave del gas. Por eso, necesita ser acompañado las 24 horas.

La pesada tarea del cuidador (que generalmente es una mujer) suma escollos a las dificultades y costos (económicos y humanos) que causa esta enfermedad, contra la cual no existe cura, aunque sí -al menos- algunos recursos que permiten retrasar la presentación de sus dramáticos síntomas. Síntomas que, de todos modos, igual llegarán.

Cada vez más afectados

Las cifras son contundentes: un 10% de los mayores de 65 años y entre un 30 y un 50% de aquellos que pasaron la barrera de los 85 la padecerán. Hoy es el Día Internacional de esta enfermedad, que en el planeta afecta a unos 25 millones de personas. Dado el incremento del envejecimiento poblacional, se prevé que la cifra aumentará.

El neurólogo y psiquiatra Ignacio Brusco, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Francés, coordina las actividades de la Semana de la Enfermedad de Alzheimer en la ciudad de Buenos Aires, una iniciativa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), la Asociación Alzheimer Argentina y el Centro Universitario de Enfermedad de Alzheimer, que funciona en el Hospital de Clínicas y el Instituto Lanari, ambos dependientes de la UBA.

Brusco explica que en nuestro país existen alrededor de 400 mil afectados y que, debido a que el riesgo de patología aumenta con la edad y a que la mujer tiene una sobrevida mayor, efectivamente existen más mujeres que hombres con el problema.

Un aspecto muy importante de la estrategia actual para combatirla es el diagnóstico precoz y diferencial. "Hay otras patologías que pueden presentar alteraciones de memoria y lenguaje -dice Brusco-, pero que no son Alzheimer: hipotiroidismo, tumor cerebral, infarto cerebral, hipocalcemia, sífilis, deficiencia de vitamina B 12 o ácido fólico, hematomas subdurales."

Contar con un diagnóstico oportuno, asegura Brusco, mejora la evolución de los pacientes. Y para esto es necesario no desestimar síntomas iniciales y consultar sin demoras, especialmente luego de los 60 años.

"Es cierto que hoy en día muchas personas tienen alteraciones en la memoria en plena juventud -dice la doctora Cynthia Liberczuk, del Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear y del Programa de Alzheimer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires-. En realidad, esos trastornos son consecuencia de la ansiedad. Hay dificultades de concentración y para mantener la atención, y eso dificulta incorporar datos. Eso no es Alzheimer."

Información para todos

Los interesados en consultar podrán acceder a alguno de los consultorios gratuitos de los hospitales porteños Alvear, Santojanni, Fernández o Zubizarreta, o a los centros especializados del Hospital de Clínicas y del Instituto Lanari. La atención y la derivación se realizan por los teléfonos 4950-8387 (de 9.30 a 17) y 4553-3610.

El próximo martes 25, de 9 a 13, en el 9° piso del Hospital de Clínicas (Instituto de Neurociencias), los especialistas recibirán a familiares de pacientes para conversar con ellos y evacuar dudas.

"Muchos pacientes de Alzheimer viven en geriátricos -afirma Brusco-. Nosotros aconsejamos que sigan en sus casas, que no se muden, porque nunca serán capaces de reconocer una nueva casa, dado que no incorporan memoria. Una de las preocupaciones de los familiares es cuándo internarlos. Aconsejamos hacerlo cuando existe incontinencia, que es un estadio tardío de la enfermedad."

Para la doctora Liberczuk, un aspecto importante es no descuidar la alimentación. "El paciente suele no tener apetito, adelgaza y puede desnutrirse -afirma-. Por eso es importante que su cuidador se ocupe del tema, lo acompañe a hacer las compras, cocine con él y coma a su lado. Es fundamental que no se olvide del placer de la comida."

En cuanto a los tratamientos, no hay acuerdo acerca de si los estrógenos benefician a las mujeres, y suelen indicarse vitamina E (antirradicales libres) y drogas que mejoran la memoria y el rendimiento cognitivo. "Es importante volver menos dramático el deterioro y no medicar mal -sintetiza Brusco-.Tanto los antipsicóticos como un grupo de antidepresivos no sólo no son beneficiosos, sino que resultan tóxicos para el paciente. Y deben evitarse."

Los síntomas

Etapa temprana: pérdida de memoria reciente, desorientación, dificultad para tomar decisiones, perderse en lugares conocidos, dificultades en el lenguaje, depresión y ansiedad.

Etapa intermedia: dificultades para tareas cotidianas, olvido de hechos recientes y nombres, dependencia del cuidador, dificultades crecientes en el lenguaje (les cuesta hilvanar frases), desorientación, alucinaciones, desinhibición, agresividad.

Etapa tardía: total dependencia e inactividad, dificultades al comer y deambular, se pierden en la propia casa, no reconocen familiares u objetos conocidos.

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