Aerolíneas fue adjudicada a otro consorcio español

El holding Air Comet se comprometió a mantener los 7000 empleos por dos años
Francisco Olivera
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3 de octubre de 2001  

Después de cinco meses de conflictos, silencio e incertidumbre, Aerolíneas Argentinas, la compañía que sólo un año fue rentable desde que se privatizó hace más de una década, tiene nuevo dueño. El Estado español, su principal accionista, aceptó ayer la oferta presentada por el holding Air Comet, que se hará cargo de la mitad de la deuda de la firma.

El nuevo dueño, que tiene como socios a la empresa turística española Marsans, y a las aerolíneas Spanair y Air Plus, desplazó así a los empresarios argentinos Enrique Pescarmona y Juan Carlos Pellegrini, que también habían presentando propuestas.

En rigor, lo que hizo ayer la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) fue confirmar lo que, desde el comienzo de las negociaciones, había trascendido a pesar del silencio que sus directivos habían querido darle a la operación. Y más allá de que el presidente del grupo ganador, Gonzalo Pascual Arias, acusó sorpresa cuando se les comunicó la noticia a los periodistas en Madrid: "Antes que nada, quisiera dejar perfectamente claro que nosotros, los compradores, nos hemos enterado a la vez que todos ustedes de la decisión de la SEPI", dijo.

¿Cuál fue la propuesta del grupo que atrajo a la SEPI? Principalmente, que asumirá la mitad de la deuda, alrededor de US$ 615 millones. Este punto es crucial para el gobierno español, que aportó US$ 1817,5 millones desde 1990. "A diferencia de las otras propuestas que concurrían en este proceso final, la oferta elegida no requiere de nosotros riesgos o compromisos para adelante", dijo el titular de la SEPI, Ignacio Ruiz Jarabo, palabras que fueron difundidas entre el personal aeronáutico mediante un comunicado.

La oferta de Air Comet se compromete también a mantener a los casi 7000 empleados que tienen Aerolíneas Argentinas y Austral durante dos años como mínimo, y a promover una ampliación de capital en US$ 50 millones. El holding ratificó ayer estas medidas en una solicitada que se publica en la página 7 del cuerpo principal de LA NACION.

Mata, el presidente

Sin embargo, las promesas no alcanzaron para conformar a los gremios, que ayer mostraban dudas (ver aparte). Los sindicalistas temen que Air Comet beneficie sólo los negocios de Spanair y Air Plus, y restrinja las rutas de la ex aerolínea de bandera. "Eso mismo hizo la SEPI con Iberia", se quejan. El español Antonio Mata será el nuevo presidente de Aerolíneas Argentinas, y tendrá la difícil tarea de revertir la situación de una entidad -hoy en concurso preventivo- que sólo obtuvo ganancias en 1997, después de la privatización en 1990, y que sólo cumple ahora con el 10% de los vuelos internacionales y el 30% de los de cabotaje.

A pesar de todo, Pascual Arias mostró confianza: "Para nosotros supone un reto, una culminación empresarial. Nos obligan mucho esa gran compañía de bandera y esa gran nación que es la Argentina, para que podamos recuperar una empresa histórica. Con esfuerzo y trabajo, que es lo que llevamos haciendo 40 años en nuestro grupo, al final el éxito nos acompañará a todos".

El mismo optimismo mostró Ruiz Jarabo al anunciar la decisión: "La compañía va a recuperar toda su operatividad y, por lo tanto, se van a reanudar los vuelos y frecuencias anteriores a la crisis de la que ahora empezamos a salir".

El gobierno argentino vivió también los resultados como un triunfo. "Debemos alegrarnos de que en un contexto tan difícil como el actual para el mercado aerocomercial se haya podido hacer la operación, que tendrá a nuestra empresa volando las rutas de todo el mundo", se entusiasmó el vocero presidencial, Juan Pablo Baylac.

Incluso, desde el Poder Ejecutivo se agregó un dato que ni los propios directivos de Air Comet habían revelado en público: que el nuevo dueño incorporará más trabajadores una vez que comience la gestión. Así lo hizo saber el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, uno de los funcionarios argentinos que mantuvo negociaciones en Madrid con el gobierno español en los últimos meses.

"Están pensando en contar con una dotación de alrededor de 10.000 trabajadores, lo que significaría que se sumarán unos 3000 empleados al plantel actual", dijo Bastos a la agencia Télam.

"Las rutas y frecuencias de Aerolíneas Argentinas no se han caído, están todas otorgadas y no se les retiró ninguna, pero ya es una decisión empresarial a cuáles les darán prioridad", dijo el ministro, y agregó que tenía buenas expectativas respecto del futuro de la compañía.

"Yo estuve reunido con los principales dueños del grupo Marsans y, en su momento, me expresaron que pensaban desarrollar Aerolíneas Argentinas como una pieza más de todo el sistema económico que tienen. Los planes que tienen no son de echar gente. Y, respecto de la restructuración empresarial que pueden llegar a aplicar durante el nuevo proceso, es una cuestión que no conversamos mucho, pero quedó claro que pasará por la venta de pasajes y servicios", concluyó Bastos.

Situación difícil

US$ 615 millones: es el monto de las deudas de la empresa que deberá asumir de ahora en adelante el comprador.

US$ 1817,5 millones: es el di- nero que el gobierno español aportó desde que se hizo cargo de la compañía, en 1990.

US$ 1000 millones: es la estimación que hace la SEPI, dueño anterior, del pasivo de la aerolínea.

7000: es la estimación de la cantidad de empleados que totalizan Aerolíneas Argentinas y Austral.

US$ 50 millones: es la ampliación de capital que se comprometió a promover el nuevo dueño.

10%: es el porcentaje de vuelos internacionales que cumple hoy la compañía. Los de cabotaje llegan al 30 por ciento.

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