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Amenábar, joven talento

A los 29 años, el cineasta chileno obtuvo gran éxito con "Los otros", donde dirige a Nicole Kidman
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9 de octubre de 2001  

Desde sus oficinas en Londres una empleada de la compañía norteamericana Miramax llama presurosa y estricta a la redacción de LA NACION para concretar una cita telefónica -medida en 15 estrictos minutos- con el wonder boy del cine español que está triunfando en Hollywood.

Con la lejanía, tal vez, de cierta timidez y algo de presión, enseguida se escucha por el tubo la voz de Alejandro Amenábar, de 29 años, nacido en Chile, pero integrante de la nueva oleada de jóvenes directores españoles que en los últimos años ha conseguido levantar con furia la taquilla cinematográfica ibérica y que ahora está lográndolo con su tercer film de terror, "Los otros", su primero hablado en inglés, que protagoniza Nicole Kidman y con Tom Cruise entre sus productores. En realidad, el joven Amenábar es conocido en su país (y también algo criticado) por saber plantarse en donde más le gusta y le conviene, por saber manejar al público con mecanismos hollywoodenses, por sostener cierta distancia con la prensa, guardar silencio, rodearse de la contención necesaria y ponerse a trabajar. "Los humos de Amenábar" -como muchos tildaron sus posturas- surgieron sobre todo después del éxito que consiguió con sus películas de suspenso "Tesis", una ficción sobre conexiones estudiantiles con las snuff movies (filmaciones clandestinas sobre asesinatos), y con "Abre los ojos", protagonizada por Eduardo Noriega, con la que atrajo la atención de Cruise, quien le otorgó su visa hollywoodense.

Aun así, la charla con Amenábar parece una conversación telefónica con un convicto (en este caso preso de Disney) que está controlado en tiempo y palabra por sus publicistas norteamericanos. "¿Puedo hablar cinco minutos más con la periodista?", pide con permiso el director, primero en español y luego en inglés ante la negativa de quienes llevan su apretada agenda promocional para América latina del estreno de "Los otros", que integró la competencia oficial en Venecia y se acaba de exhibir en la Argentina. Una película de terror en donde no corre sangre y en donde los fantasmas no vuelan. Situada en la isla británica de Jersey al final de la Segunda Guerra Mundial se basa en la historia de una madre que espera con sus dos hijos la vuelta del padre en una mansión solitaria que está totalmente protegida de la luz.

Presiones y separaciones

La historia es así: el ex chico "Top Gun" primero le compró los derechos para poder protagonizar la remake estadounidense de "Abre los ojos" que en diciembre se estrenará en los EE.UU. como "Vanilla Sky", junto a Penélope Cruz, con quien ya se autopromocionó también afectivamente. Y luego, se erigió como productor ejecutivo de "Los otros" (junto a Miramax y Canal +, entre otros), un hecho que para el mundo del showbiz está considerado como el mejor convenio de divorcio entre Tom Cruise y Nicole Kidman.

Amenábar cuenta que, lejos de favorecer la promoción de su película, este hecho de la vida privada de las dos estrellas hollywoodenses que coincidió con el estreno de "Los otros" en los EE.UU. le sumó presión: "Me sentí perdido, desbordado, aunque siempre procuré mantener la calma. Por un lado, jamás pensé que la puesta de Miramax iba a ser tan fuerte. Pero por otro, el peligro era que la atención de los medios y del público se dirigiera a la separación de ellos y no a la película. Por suerte ellos cumplieron su trabajo con mucha profesionalidad y fueron al estreno. Y finalmente la película se defendió sola. Realmente estoy contentísimo".

"Los otros" costó 17 millones de dólares y ya recaudó 90 millones en los EE.UU. Y además de haber conseguido buenas críticas internacionales (algunos medios ya la consideran "una de las mejores películas del año"), se trata de la única que en el chart americano lleva ocho semanas entre las cinco más taquilleras (inclusive logró subir del quinto al segundo lugar). Y en España, los cuatro millones de espectadores que obtuvo consiguieron superar la histórica marca de concurrencia de "Torrente 2", de Santiago Segura.

-"Los otros" es una nueva versión de la novela de Henry James "Otra vuelta de tuerca". ¿Cuáles fueron tus influencias y motivaciones en tu nuevo experimento sobre el terror?

-Sí. Yo quería volver al tipo de historia clásica y de película que yo echaba de menos en el cine actual. Entonces me plantée escribir una historia que transcurriera en los cuarenta y cincuenta, con elementos de películas de Hitchcock y del cine clásico de suspenso, y jugando con la menor cantidad de elementos, en contraposición a la complejidad de los personajes. Quería que la trama fuera simple pero los personajes mostraran claroscuros. Me influyeron "The innocent", la película que se inspiró en "Otra vuelta de tuerca" y "The changeling", de Peter Medak.

-¿Y hacia dónde fue tu búsqueda?

-Al final de la historia busqué evitar esa lectura moral en la que hay una confrontación entre el bien y el mal, el héroe o la heroína enfrentádose al mal. Me apetecía hacer algo más sofisticado. Creo que es eso lo que la distingue de la lectura moral clásica. Finalmente se demuestra que sólo hay un grupo de personas intentando encontrar un sentido a su condición.

-Al usar pocos elementos y al apoyarte en la actuación de Kidman, ¿la película no corre en un momento el peligro de perder en sustancia?

-Lo que justamente intento cuando hago una película es combinar dos elementos que para mí son fundamentales: entretenimiento y contenido. Así que creo que hay complejidad y sustancia. Yo encuentro que hay una lectura del lado oscuro de la familia y del amor, hay una relación de duelo entre Grace (Kidman) y su hija y entre Grace y la señora Mills.

-Las creencias religiosas también entran en un cono de sombra en la película. El ama de llaves les dice a los chicos que no tienen que creer en todo lo que leen, pero la nena responde que su madre se basa en la Biblia...

-Sí, desde mi punto de vista es una propuesta del agnosticismo como el modo más sensato de abordar el siglo que viene, y sobre todo en estos tiempos de desconcierto donde me parece que la religión no es la solución o no tiene la explicación. Es una condena todo lo que es fanatismo o pretende ser una doctrina universal incontestable.

-Se dice que Henry James exploró en su propia historia para escribir su novela. Leí que habías pensado dedicársela a tus padres...

-El tema de la religión estuvo muy presente en mi infancia. Y hay muchos aspectos propios en el personaje de Nicholas, el niño, y sus sentimientos hacia su madre. Y cuando yo escribía también intenté despertar al niño asustado que había en mí porque yo era muy asustadizo.

-Además estudiaste en un colegio religioso...

-Sí, pero mi familia no era practicante con lo cual estuve bastante distanciado de todo lo que era la doctrina religiosa. Y eso me permitió de niño intentar ver las cosas con objetividad. Y muchas vees me he planteado que la enseñanza de la religión a los niños resulta cruel y bastante injusta, y que sería más interesante hacer al niño pensar por su cuenta en vez de plantearle un mundo en donde sólo está la dicotomía bien-mal y que está basada en el miedo al cielo y al infierno.

-¿Existió en verdad en Inglaterra esa costumbre de fotografiar a los muertos? ¿Las imágenes de la película son reales o fueron reconstruidas, como lo hiciste en "Tesis" con las escenas snuff ?

-Sí, sucedía en la práctica. Eso lo vi en una documental por televisión. Luego pedimos las fotos y de hecho algunas de las que aparecen en el libro de los muertos son muertos reales del siglo pasado, y otras son actores maquillados. Pero la foto del grupo fue una licencia mía.

-Es interesante la inversión que se da entre luz y oscuridad. El peligro aquí es la claridad...

-Sí, me gustó la luz como el peligro. La luz y la oscuridad juegan como una metáfora en el sentido de que esta historia, en el fondo, es el viaje de Grace y de sus hijos hacia la luz, teniéndola como una nueva forma de conocimiento.

-Como en "Sexto sentido", la película le hace un guiño al espectador.

-Sí, a mí me interesó jugar con lo que se sugiere sutilmente al comienzo y con el miedo que el espectador proyecta sobre la pantalla. Me parece más interesante jugar con la imaginación. Los miedos que se plantean en la película son elementales porque no hay fantasmas que vuelan ni efectos especiales, y en el fondo estoy jugando con la psicología del espectador.

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