Suscriptor digital

Policial que apuesta al suspenso, con algunos altibajos

(0)
22 de noviembre de 2001  

"Nada X perder" (Argentina/2001). Dirección: Quique Aguilar. Con Osvaldo Sabatini, Paola Krum, Gerardo Romano, Germán Kraus, Lito Cruz, Antonio Grimau, Graciela Alfano, Franklin Caicedo, Mario Sapag, Ana María Picchio y otros. Guión: Susana Aguilar, Graciela Hubert y Quique Aguilar. Fotografía: Flavio Dragosset. Música: Germán Barceló. Presentada por CinemaFilm. Duración: 120 minutos. Sólo apta para mayores de 16 años.

Nuestra opinión: buena.

Gonzalo Romero es un joven abogado que lucha por afianzarse económicamente y espera convertirse en padre. El entorno familiar y el laboral le son propicios dentro de una Argentina castigada por el pesimismo, el resentimiento y la carencia de futuro.

Sin embargo, Gonzalo no esperaba que un accidente callejero -su padre y su hermano son agredidos por el sobrino de un senador, encumbrado personaje de la política nacional- pudiese cambiar totalmente su existencia. El abogado comienza entonces un largo peregrinaje para que el agresor tenga su castigo. Espera en oficinas donde impera la burocracia, es casi ignorado por las autoridades policiales, nunca logra que el episodio se esclarezca, y descubre que la corrupción y el engaño están enquistados en todos los recovecos de la sociedad.

En esta lucha estéril Gonzalo va dejando jirones de su vida. Su esposa, tras una maternidad frustrada, se aleja de él, el estudio de abogados en el que trabajaba lo discrimina y lo aleja, sus amigos ya no lo reconocen y su situación económica se debilita hasta la pobreza total.

¿Qué hacer en soledad para ser escuchado? ¿Qué puertas debe golpear para reclamar justicia? El destino, sin duda, está en su contra. Todo a su alrededor es una enredada madeja en la que el poder político y las influencias de los poderosos le impiden existir en una ciudad que mira sin ver los problemas de los demás.

Frente a estos atropellos e inoperancias Gonzalo decide tomar la ley en sus manos. Queda al margen de la sociedad y vive en la clandestinidad y sin familia. Pero su mente va urdiendo un dramático y cuidadoso plan que tiene en la mira a ese senador que está próximo a acercarse a la primera magistratura de la Nación.

Concebido dentro de los cánones del thriller en el que el cine norteamericano dio tan ajustadas muestras, "Nada X perder" apuesta al suspenso, a la violencia y a cierta reflexión acerca de los vericuetos de un país en bancarrota. Estructurado sobre la base de un guión con ciertos altibajos -su primera parte acierta en la pintura de sus personajes y de su clima, en tanto que de allí en más el relato cae en evidentes convencionalismos-, los responsables del film no pretendieron más que lo que la historia ofrece. Es decir, narrar con dinamismo las aventuras y desventuras de un hombre acosado por la incomprensión y por todos los modelos corruptos para alcanzar el éxito fácil y la ambición desmedida.

El novel director Quique Aguilar, también coautor del guión y acertado actor en el reparto, logró en gran parte su propósito. Hay en el film un riguroso cuidado en lo técnico, no se dejó de lado cierta atmósfera asfixiante y tiene como marco un reconocible Buenos Aires fotografiado con esmero y sobre la base de una técnica rápida que deja transcurrir con abruptos cortes cada una de sus secuencias.

Si la historia descuida a veces la lógica y se inserta en situaciones que convierten al protagonista en héroe astuto y puntillosamente vengativo, ello tiene que ver con el propósito de que "Nada X perder" ingrese en ese tipo de cine industrial muy apto para no perder fuerza en las taquillas.

Osvaldo Sabatini, a cargo del papel protagónico, no desentonó a pesar de ser un novato en las lides actorales. Apostó a la credibilidad y logró su propósito, pese a tener que luchar con un personaje por momentos inserto en la desmesura y que lo obliga a estar desde el principio hasta el fin en la pantalla.

Gerardo Romano, Germán Kraus y Lito Cruz acompañaron con acierto esta tortuosa trama, en tanto que Paola Krum, Antonio Grimau, Franklin Caicedo, Mario Sapag y Ana María Picchio transitaron en breves partes por esta historia que, sin estar totalmente lograda, acertó en su propósito de entretener por el camino de la acción y de cierto aire acusador acerca de los entretelones de la corrupción política. Un tema nada novedoso para los argentinos, pero que aquí está visto a través de la óptica de la simple aventura sin pontificaciones.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?