Sin respuestas: a Boca le faltó inteligencia para retener el título

Los xeneizes mostraron un flojo rendimiento colectivo; la expulsión de Delgado cambió el partido y Bayern Munich ganó por 1 a 0
Christian Leblebidjian
(0)
28 de noviembre de 2001  

TOKIO.- No pudo ser. La ilusión duró 109 minutos. La frialdad del festejo alemán se contrasta con el llanto de los jugadores xeneizes, rendidos en el césped del estadio Nacional. No entienden por qué se les escapó el bicampeonato. Buscan respuestas y, quizá, las encuentren con el paso del tiempo. Lo cierto es que Bayern Munich venció a Boca por 1 a 0 y le quitó el cetro de la Copa Europeo-Sudamericana , el que había conseguido hace un año, en esta misma ciudad, tras ganarle a Real Madrid por 2 a 1.

El gol de la victoria alemana, el mismo que cerró un ciclo en la historia xeneize, lo marcó el ghanés Samuel Kuffour a los 4 minutos del segundo tiempo suplementario, tras igualar 0 a 0 en los 90 minutos. La apuesta del conjunto de Carlos Bianchi, luego de quedarse con un hombre de menos por la expulsión de Marcelo Delgado, fue defenderse y especular con la definición por penales, pero no aguantó.

Bayern Munich , el que deambuló por Tokio, que no quedará en la historia como un gran campeón, ganó merecidamente . Porque con la superioridad numérica buscó, más allá de que no siempre lo hizo bien, el arco contrario. Porque aunque abusó de las infracciones -tanto de Owen Hargreaves y de Thorsten Fink-, controló a Riquelme cerca de la mitad de la cancha, lejos de la zona de su propio arco. Porque se vio favorecido por el arbitraje del dinamarqués Kim Nielsen , ya que sus faltas eran sancionadas con menos firmeza que las que recibieron los futbolistas argentinos.

Boca tuvo a los dos mejores jugadores de la cancha: Guillermo Barros Schelotto y Mauricio Serna, pero el problema fue que no funcionó como equipo . Lo que siempre caracterizó a los grupos de Bianchi fue un engranaje sobre la base de la solidaridad, la actitud, la inteligencia y la entrega. Hubo actitud (hasta la expulsión de Delgado, las dos situaciones de gol más claras fueron para Boca); hubo solidaridad y entrega (se dejó todo en el campo de juego), pero faltó inteligencia .

La actuación del Chelofue determinante. A los 29 minutos del primer tiempo, Guillermo le robó la pelota a Kuffour y dejó a Delgado mano a mano con Oliver Kahn, pero el delantero remató muy mal con tres dedos, su golpe de gracia con el que movilizó a tantos festejos.

Todo se complicó en 16 minutos y Boca pasó de un mano a mano a favor a tener un hombre de menos: sobre el final de la etapa, tras un gran pase de Riquelme, Delgado se tiró ante Kahn para fabricar el penal en lugar de seguir con la jugada que tenía destino de gol. Doble tarjeta amarilla (la primera fue por seguir una acción luego de un off-side) y camino a las duchas antes de tiempo. Ahí empezó otro partido.

Sin Delgado, sin Jorge Martínez -cambio obligado por lesión a los 16 minutos del primer tiempo-, que fue reemplazado por José María Calvo y con Chicho Serna amonestado desde los cinco minutos.

Es cierto que los jugadores de Boca protestaron demasiado y que muchas veces exageraron recurriendo a mañas, tirándose al piso (la camilla habrá ingresado como diez veces) e intentando sacar una ventaja para la extensión del tiempo que parecía difícil de encontrar en el juego. Pero también es verdad que los futbolistas alemanes mostraron un nivel flojísimo y violento, con plan chazos y codazos nunca vistos por Nielsen y los árbitros asistentes.

Bayern Munich, que más allá del resultado final respetó muchísimo a Boca porque futbolísticamente nunca logró arrollarlo, encontró espacios por el retroceso xeneize y buscó salidas por los laterales, con Lizarazu y Sagnol. Sin muchas ideas, el objetivo fue llenar de centros el área de Córdoba para que alguno, vía Elber, Pizarro o Jancker, terminara en la red. A once minutos de los penales fue el defensor Kuffour el que puso el 1 a 0, luego de una serie de rebotes tras una fallida salida de Córdoba.

A Boca no le quedaron tiempo ni respuestas físicas ni aire. Por más que la final duró 120 minutos, a los xeneizes se les escurrió la Copa de las manos en un instante.

Las claves

  • La expulsión de Marcelo Delgado condicionó la ofensiva de Boca, que, si bien no había sido tan incisiva en el primer tiempo, perdió peso en el resto del cotejo.
  • La mala actuación del árbitro Kim Nielsen, que no sancionó con la misma severidad las infracciones de Bayern Munich como sí lo hizo con Boca. Esto condicionó a los jugadores xeneizes, que mantuvieron un duelo aparte con el juez.
  • La deslucida actuación de Juan Román Riquelme influyó en el rendiminento de Boca. El volante fue bien controlado en los primeros minutos, pero después sufrió doce infracciones.
  • Tras la expulsión de Delgado, los alemanes mostraron más vocación ofensiva, aunque antes ya habían tenido un mayor control del juego.
  • ADEMÁS
    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?