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Gallo se fue enojado y le dejó el camino libre a Machinea

Economía absorberá la cartera de obras públicas como una secretaría
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6 de octubre de 2000  

El ministro de Economía, José Luis Machinea, recibió ayer dos regalos: una torta decorada con los colores del Racing Club y la incorporación a su cartera del extinto Ministerio de Infraestructura y Vivienda.

En el día de su cumpleaños número 54, sus más íntimos colaboradores le regalaron una torta decorada, tal vez para endulzarle un día que aparecía como complicado.

Por la noche, estos mismos colaboradores volvieron a celebrar en el despacho del ministro, satisfechos por las modificaciones que ordenó el Presidente.

El que no estuvo para festejos fue Nicolás Gallo que, al renunciar en forma indeclinable al gabinete, hizo duras apreciaciones en contra de las decisiones tomadas por el presidente Fernando de la Rúa (ver facsímil de su renuncia).

Gallo no aceptó la decisión presidencial de la absorción de Infraestructura por parte de Economía, que había resistido. Fue el único de los ministros reemplazados que no asistió a la jura de los nuevos integrantes del gabinete.

En la ecuación, Machinea ganó las secretarías que pertenecían al Ministerio de Infraestructura, junto con la empresa hidroeléctrica Yacyretá, que pasó a la órbita de Energía. A cambio, cedió la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Camino despejado

A pesar de este balance equilibrado, para el equipo económico todo era alegría porque se alejaron los rumores del alejamiento de Machinea y quedó despejado el camino de las voces disidentes (Rodolfo Terragno y Nicolás Gallo).

En especial, los colaboradores del ministro creen que varias reformas que están pendientes comenzarán a avanzar porque el área que manejaba Terragno "actuaba como un cuello de botella" para estas iniciativas.

Además, sonríen porque en el trueque de cargos salió fortalecida la figura del Presidente -sostén del ministro- frente al papel del vicepresidente Carlos Alvarez, que la semana última había cuestionado la estrategia del Palacio de Hacienda y, según algunas fuentes oficiales, fue él quien propició la posible incorporación del ex ministro menemista y actual diputado nacional por Acción por la República Domingo Cavallo al Banco Central.

Más allá de cualquier lectura política, Machinea sabe que, a cambio de recibir más poder, al mismo tiempo estará más expuesto a los ojos de los inversores y la sociedad por los temas que heredó de Infraestructura.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y Wall Street nunca vieron con buenos ojos a este "ministerio del gasto" y bendicen su fusión con Economía, pero al mismo tiempo le reclamarán a Machinea un mayor protagonismo y más capacidad de "marketing" para convencer a los exigentes mercados internacionales.

En particular, el ministro decidiría en las próximas horas el reemplazo de Jorge Kogan, secretario de Transporte, y Máximo Fioravanti, su par de Obras Públicas.

Si bien Kogan no está enfrentado con el equipo económico, las desgastantes negociaciones con los camioneros lo "sacaron de combate", según fuentes oficiales.

En un comunicado que se difundió cuando los cambios estaban confirmados, la cartera económica fue elegante al aclarar que continuará con "la eficiente gestión" de Gallo.

Un renglón más abajo, Economía aclaró que impulsará la aprobación parlamentaria del plan de Infraestructura y profundizará las medidas que tiendan a la desregulación en los sectores de las telecomunicaciones y del transporte.

Otra pieza del rompecabezas que deberá resolver Machinea en las próximas horas es la titularidad del Banco Nación.

Cuatro nombres circulaban ayer para suceder a Chrystian Colombo en la entidad oficial: Miguel Bein, Diego Yofre, Enrique Olivera y Daniel Ostropolsky.

Bein, secretario de Programación Económica y Regional, es el candidato del Palacio de Hacienda. El titular del BICE y Olivera son impulsados por diversos allegados a De la Rúa, mientras que Ostropolsky, director del Banco Nación, es la ficha que jugó Colombo para su sucesión.

Algunos miembros del gabinete económico respiraban aliviados anoche cuando se confirmó el pase de la AFIP a la Jefatura de Gabinete, imaginando que a partir de ahora nadie les pedirá una rendición de cuentas por las alzas y bajas de la recaudación.

En realidad, la idea de trasladar la AFIP a la jefatura fue un reclamo permanente de Terragno.

Ahora que el jefe de Gabinete es otro, De la Rúa consideró que era el momento ideal para jerarquizar el problemático organismo dedicado a la recaudación tributaria.

Según las autoridades económicas, este desprendimiento no les resta poder, porque aún están a cargo del manejo de la política tributaria y del diseño del gasto. De paso, se aleja la posibilidad de convertir a Ricardo López Murphy, titular de Defensa, en un "ministro de la recaudación" capaz de hacer sombra a la gestión del Palacio de Hacienda.

Alejado de estos cruces, el titular de la AFIP, Héctor Rodríguez, participó ayer en Italia de un congreso mundial de organismos tributarios, enviado por Machinea.

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