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Microsoft crea otro rival para eludir las acusaciones

Bill Gates, un cambuio de estrategia para dar pelea
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7 de octubre de 2000  

NUEVA YORK.- Los virus necesitan que los sistemas que infiltran sobrevivan lo suficiente como para permitirles pasar a otro sistema. De modo similar, los monopolios, que tratan de persuadir a los entes de control de que enfrentan una competencia real, muchas veces tienen interés en mantener vivos a sus rivales derrotados.

Si bien ninguna de las dos empresas lo admitiría, es parte del motivo de la compra por parte de Microsoft de un cuarto de la empresa canadiense de software Corel. La que produce, entre otras cosas, WordPerfect y el correspondiente software, que ahora es la única (escasa) competencia que enfrenta el Office de Microsoft que ha conquistado todos los mercados.

WordPerfect, que en un tiempo era el líder del mercado, pero ahora queda relegado a unos cuantos nichos (incluyendo, llamativamente, los estudios de abogados) fue aplastado por Office hace años.

Combinado con una serie de problemas provocados por la misma empresa, esto casi llevó a Corel a la quiebra. En agosto renunció Michael Cowpland, fundador y CEO, acusado también de aprovecharse de su conocimiento de información interna de la empresa.

Microsoft dice que compró Corel para alentar a su rival a sostener su nueva iniciativa de tecnología.NET, lo que puede ser efectivamente uno de los motivos de la inversión.

Salvamentos

Pero el salvamento por 135 millones de dólares también asegura que Corel y WordPerfect no desaparezcan, llevándose consigo toda apariencia de que Microsoft tiene competencia en el mercado del software para empresas.

Corel ha sumado la ventaja -quizás exagerada, dicen los críticos- de haberse subido al carro de Linux, versión de marketing del sistema operativo competidor gratis de Windows que viene junto con WordPerfect.

No es la primera vez que Microsoft ofrece ayuda a un oponente al borde del colapso. En 1997 invirtió 150 millones de dólares en Apple para que la firma desesperada pudiera seguir produciendo el único sistema operativo de escritorio que puede ser una alternativa seria a Windows.

En 1999, Microsoft pagó 25 millones de dólares para sostener Inprise/Borland, asegurándose así de que la empresa siguiera produciendo lenguajes de programación que compiten con el suyo.

Y el año pasado invirtió en Banyan Systems, que hacía software de redes y e-mail, que competía con el Exchange de Microsoft.

Ahora se especula con que Novell, un competidor en software para redes, también en problemas, puede ser el próximo beneficiario de la generosidad de Microsoft, la empresa que preside Bill Gates, al mismo tiempo uno de los dueños de la firma multinacional.

La explicación oficial de Microsoft de estas inversiones es que se trata de generar alianzas más estrechas y mejorar la transferencia de tecnología. El efecto, sin embargo, ha sido evitarle quedarse sola en el podio. Para alguien acusado de monopolio, tener oponentes neutralizados es mejor que no tener ningún oponente.

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