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La CTA inició una huelga de 24 horas

Daer, prudente; la espera de Moyano
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20 de diciembre de 2001  

Mientras las dos CGT decidieron ayer poner paños fríos a la situación derivada de los saqueos, sin declarar ninguna acción concreta, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) inició a medianoche un paro de 24 horas "ante la profundización de la crisis social, de la represión y del ajuste y frente a la muerte (por las ocurridas durante la jornada) y el estado de sitio" dictado por el Gobierno.

La CTA agrupa fundamentalmente a estatales y docentes y fue una de las organizaciones que integran el Frente contra la Pobreza, que realizó la consulta popular por un seguro de desempleo de 380 pesos.

Al cierre de esta edición se discutía en la sede de la central si se realizaría hoy la programada marcha de desocupados de la Comisión de Tierra y Vivienda, que conduce Luis D´Elía, desde Liniers hasta Plaza de Mayo.

El dirigente Claudio Lozano reivindicó como prioridades ante LA NACION "la democratización sin represión y el justo reparto del ingreso". También justificó el paro porque "el inductor del caos es el Gobierno. De la Rúa (Fernando) debe ejercer de una vez por todas -dijo- la conducción política del país".

Aunque sindicalistas de las dos CGT enfatizaron a LA NACION sobre "la imperiosa necesidad de que renuncie el ministro Domingo Cavallo", hasta anoche no habían avanzado en otras determinaciones.

En la CGT dialoguista de Rodolfo Daer estaba prevista ayer una reunión de consejo directivo, que fue suspendida. La excusa fue que los dirigentes tuvieron inconvenientes en trasladarse a Azopardo 802. Sin embargo, Carlos West Ocampo (Sanidad) fue específico: "Si nos reuníamos, dado el desgobierno absoluto del Presidente y la irresponsabilidad de Cavallo al sostener el plan económico, era para convocar a una medida de fuerza." Suficiente para no hacerla.

Daer definió: "Más allá de esta locura (por las revueltas), existen millones de hogares con hambre. No hay en la Argentina una red de contención social para sobrellevar esta situación causada por los permanentes desaciertos económicos", dijo a Télam.

Dos tendencias

Quienes sí se reunieron fueron los principales dirigentes de la CGT rebelde de Hugo Moyano. Quedaron satisfechos por la media sanción en Diputados de la ley que derogó los superpoderes de Cavallo pero se limitaron a declararse en sesión permanente y pasaron a un cuarto intermedio para hoy.

"Todo depende de lo que pase en las próximas horas -relativizó Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento)-, porque es necesario que el Gobierno adopte resoluciones políticas para controlar los desbordes sociales."

Si bien la idea de un paro o de una movilización se tocó tangencialmente, hay dos tendencias dentro de la conducción de Moyano: una de ellas es declarar al Gobierno una nueva huelga o convocatoria a la Plaza de Mayo para descomprimir la agitación social. Por el contrario, la otra alternativa ocurrirá si es que alguna de esas medidas no aumenta el foco de tensión. En este caso, la central disidente no quiere cargar con el costo político de haber acentuado una crisis que el gremialismo rebelde no provocó.

Desde este sector se criticó al Gobierno por decretar el estado de sitio, mientras que la central oficial no se pronunció sobre el tema.

Si bien los dialoguistas no auspiciaron la medida, dos dirigentes de ese grupo analizaron ante LA NACION que "aunque hubo expresiones de protesta genuinas, también se notó la acción de activistas y cierta pasividad de la policía de la provincia de Buenos Aires en controlar los desmanes".

Mientras, Moyano confirmó sus impresiones: "Era previsible que esto ocurriera. Muchos de los que me criticaron por golpista cuando pedí que De la Rúa diera un paso al costado hoy me dan la razón. El Presidente no tiene autoridad y debería adoptar una actitud patriótica para que esta anarquía no se agudice y desemboque en hechos más graves".

Defendió, además, los mecanismos constitucionales que prevén su reemplazo y contraatacó: "Somos más que prudentes para evitar el caos. Mientras, el Gobierno no puede hacernos prolongar esta agonía", dijo.

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