No habría cambios en la convertibilidad

El gobierno de transición dijo que el peso no será devaluado, pero las cifras revisadas provocan dudas en el justicialismo En unos días más se formalizará la cesación de pagos Quedarán liberados los fondos de las cuentas salario y de jubilaciones Habrá más bonos para pagar haberes
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22 de diciembre de 2001  

"Serán largos sesenta días. Muy largos, tal vez demasiado."

Así lo confesó anoche un integrante del equipo económico de Ramón Puerta que revisó las cifras presentadas por el gabinete saliente de Domingo Cavallo. Los números son mucho peores de lo que esperaban los técnicos justicialistas, "por donde se los mire", y provocan numerosas dudas sobre uno de los ejes del plan económico que hoy presentará el presidente de transición Adolfo Rodríguez Saá: no tocar el tipo de cambio nominal.

El gobernador de San Luis, que asumirá como presidente hasta las elecciones presidenciales de marzo próximo, difundirá hoy los que serían los ejes para su gestión, según explicaron a LA NACION varios economistas que participaron en la confección del plan:

  • Una cesación de pagos abierta de la deuda soberana. Hay dos alternativas: hacerla por un año o hasta que asuma el gobierno votado en las elecciones de marzo próximo. Luego habrá un plan de reestructuración para volver a pagar, con una quita del capital y un período de gracia de un año para pagar los intereses y dos para el capital.
  • Mantenimiento de la convertibilidad y emisión de más bonos de cancelación, como las Lecop. El déficit público sería financiado con estos títulos internos, que se irán depreciando.
  • Se mantiene el "corralito" para el sistema financiero, instaurado el primero de diciembre, aunque se eliminarán las restricciones para las cuentas salariales y las jubilaciones.
  • Seguro social para el desempleo, que podría ser administrado por las provincias, financiado tal vez por la recaudación del impuesto a las transacciones financieras.
  • Frente a estas medidas, la única señal fiscal sería mantener el gasto público congelado. Aunque se esperaba que el gobierno de transición avanzara hacia una modificación en el tipo de cambio nominal, técnicos que colaboran con el futuro presidente dijeron que, con la falta de confianza y las escasas reservas del Banco Central, sería imposible dejar flotar el tipo de cambio sin que se dispare el dólar. "No se puede tocar el cambio fijo sin un plan de crecimiento y con un Banco Central debilitado", sentenciaron.

    Por esta razón, Rodríguez Saá apuesta a mantener el actual régimen monetario y cubrir el déficit con más bonos, una opción que el Fondo Monetario Internacional (FMI) seguramente no observará con buenos ojos. El rojo estimado para el año próximo sería de unos 4000 millones, pese a la ley de déficit cero, pronosticó un economista del PJ.

    Sin embargo, mientras algunos técnicos preparaban los planes que hoy quiere anunciar Rodríguez Saá, el gabinete económico de emergencia, comandado por el senador Oscar Lamberto, se reunía con los miembros del equipo de Cavallo. El secretario de Hacienda, Jorge Baldrich; su par de Finanzas, Guillermo Mondino; el jefe de asesores, Miguel Kiguel y el secretario de Ingresos Públicos, José María Farré, les presentaron a Lamberto y al ministro de Infraestructura provisional, Jorge Capitanich, "un panorama caótico", según confesó a LA NACION uno de los presentes. También estuvieron el senador Carlos Verna y los diputados Jorge Remes Lenicov y Jorge Matzkin. "Si ellos recibieron una pesada herencia, la terminaron de reventar", confesó la fuente entre la risa y la desesperación.

    Muchas dudas

    Ante este oscuro panorama, que obligaría a pagar parte de los sueldos y jubilaciones nacionales de diciembre con bonos, la fuente consideró que Rodríguez Saá no podría cumplir con su promesa de mantener la convertibilidad con el tipo de cambio uno a uno durante los dos meses de su gestión.

    En realidad, otros analistas justicialistas especulaban ayer al mediodía con la posibilidad de que el presidente que gobierne en los próximos 60 días asuma el costo político de devaluar, y aseguraban que esa era la postura de los gobernadores más importantes del peronismo.

    Pero cuando se llegó a la hora de elegir un presidente para la transición, Rodríguez Saá dijo que no estaba dispuesto a "inmolarse" con una medida cambiaria de esa magnitud, y "la otra alternativa era dejar las cosas en manos de (Eduardo) Duhalde, que podía llegar a hacer cualquier cosa", confesó un economista que asesora a las provincias del Frente Federal.

    De la mano del peronismo bonaerense estaba la idea de "pesificar y devaluar", pero varios asesores económicos les explicaron a los referentes políticos del peronismo que si se pasaban todos los activos y pasivos al peso, los ahorristas no volverían a confiar en el sistema financiero.

    "Hay que preservar al ahorrista", confesó a LA NACION el presidente de un importante banco público. Sin embargo, cerca de Capitanich se aclaró que si el peronismo ya apeló a un plan Bonex, podría volver a utilizar un mecanismo extremo en caso de urgencia.

    Uno de sus colegas agregó que "las alternativas para evitar una pesificación son respetar al inversor y quebrar al sistema financiero, o pensar en un seguro de cambio; pero ambas son improbables por la situación fiscal".

    Frente a estos enigmas y a estas propuestas, los economistas Carlos Melconian y Daniel Artana advirtieron que la situación puede "irse de las manos" del Gobierno. Melconian dijo que la moratoria y la pesificación no garantizan una transición ordenada. "A nadie le conviene el jubileo", disparó.

    Artana destacó la importancia de restituir la autoridad política y aclaró que si no se controlan los números fiscales, "la situación se les va a ir de las manos".

    Informe de Juan Carlos Vaca,

    Corresponsal en Córdoba

    Claves de lo que viene

    -¿Qué significa que el país se declare en default?

    -La Argentina entrará formalmente en cesación de pagos cuando, llegada la fecha de vencimiento, deje de cancelar una parte de la deuda. Ante esa situación, el país dejará de tener acceso al crédito para financiar su gasto público, a la vez que ingresará en un proceso de reprogramación forzada de los pagos a los acreedores, con quitas de capital. Ante la imposibilidad de obtener crédito, el nivel de la recaudación fiscal se convierte en un elemento crítico.

    -¿Se reducirá el gasto público por la falta de crédito?

    -En principio, el Gobierno emitirá más bonos -como los Lecop- para hacer frente a sus obligaciones internas. Se utilizarían para pagar sueldos, aguinaldos de empleados públicos y, eventualmente, planes de ayuda social. Estos papeles funcionarán como una tercera moneda, tal como ocurre actualmente, pero a la vez generarán un compromiso futuro, ya que deberán ser rescatados por el Estado.

    -¿Qué pasará con el valor del peso en relación con el dólar?

    -Según lo anunciado hasta ahora, no se tocará y se ratificará el sistema de convertibilidad. De esta manera no se alterarán los ingresos, los ahorros y las deudas de la población, algo que sí ocurriría si se decidiera una devaluación.

    ¿Podrá retirarse dinero de los bancos?

    -Se permitirá hacerlo sin restricciones de las cuentas salario y jubilaciones, pero el resto de los depósitos seguiría restringido.

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