Jura peronista sin Menem ni Duhalde

Rodríguez Saá y su gabinete prestaron juramento en una ceremonia con todos los ritos de la liturgia tradicional del PJ
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24 de diciembre de 2001  

El ex gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá prestó juramento ayer como nuevo presidente de la Nación, interino por 90 días, con un acto de asunción teñido de color justicialista en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, donde también puso en funciones a su nuevo gabinete de tres ministros y once secretarías de Estado.

Rodríguez Saá recibió los atributos del poder presidencial rodeado por todos los gobernadores peronistas, aunque faltaron el titular del PJ, Carlos Menem, y el del congreso nacional justicialista, Eduardo Duhalde.

Eran exactamente las 11.42 cuando, en medio de un ruidoso aplauso, Rodríguez Saá recibió la banda y el bastón presidencial de manos del presidente provisional del Senado, Ramón Puerta, que había ejercido el Poder Ejecutivo por 48 horas. Rodríguez Saá tomó juramento a sus ministros a las 15, con dos horas de demora respecto del horario previsto.

Los nuevos ministros son: Rodolfo Gabrielli (Interior), José María Vernet (Relaciones Exteriores, interino en Defensa), Oraldo Britos (Trabajo).

Los secretarios de Estado: Luis Lusquiños (secretario general de la Presidencia e interino jefe de Gabinete), Rodolfo Frigeri (Hacienda, Finanzas e Ingresos Públicos), Carlos Sergnese (Inteligencia), Juan José Alvarez (Seguridad Interior), Alberto Zuppi (Justicia), Guillermo L´huillier (Legal y Técnica), Daniel Scioli (Deportes, interino en Turismo), María Teresa del Valle González Fernández de Solá (Cultura), Graciela Corvalán (Obras Públicas), Liliana Gurdulich de Correa (Tecnología, Ciencia e Innovación Productiva) y Víctor Reviglio (Políticas y Regulación Sanitaria).

La gran sorpresa consistió en la ausencia del ex gobernador de Santa Fe Jorge Obeid, que había sido designado anteayer como jefe del Gabinete por el mismo Rodríguez Saá. Obeid fue vetado por el gobernador santafecino, Carlos Reutemann, y en su lugar fue designado Lusquiños.

Las ausencias más notorias fueron las de Menem, Duhalde y los ex presidentes Raúl Alfonsín y el recién renunciado Fernando de la Rúa, pese a que fueron invitados. "Hubo muchas ausencias de protagonistas del proceso constitucional. Les pido que no hagan lecturas internas, el justicialismo se mostró todo junto. No hubo ningún peronista que no se haya sumado", dijo Puerta, luego del acto.

Previo a la ceremonia, se fueron agolpando unos 500 dirigentes y funcionarios de la gobernación de San Luis, durante 18 años conducida por Rodríguez Saá. La numerosa concentración de simpatizantes con aire triunfante produjo forcejeos en los vallados que rodean a la Casa Rosada.

El dispositivo de seguridad contó con unos 300 efectivos de la Policía Federal, en virtud de los recientes incidentes, que cobraron 28 muertos y forzaron la renuncia de De la Rúa.

Cuando Rodríguez Saá irrumpió en el Salón Blanco, se pudo oír un estruendo de voces que comenzaron a corear: "A-dol-fo, A-dol-fo". Arribó al salón acompañado de Ramón Puerta y de su esposa, la ahora primera dama, María Alicia Mazzarino, quien fue vivada cuando se mencionó su nombre.

De tanto bullicio y desesperación por ocupar los lugares preferenciales, algunos simpatizantes peronistas se trenzaron en forcejeos e insultos con periodistas de radios y televisión.

Luego de asumido, Rodríguez Saá saludó en primer término al gobernador de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, y luego a los demás pares del PJ, que lo aplaudieron con entusiasmo: José Manuel de la Sota, de Córdoba; Gildo Insfrán, de Formosa; Eduardo Fellner, de Jujuy; Angel Maza, de La Rioja; José Luis Romero, de Salta; Carlos Manfredotti, de Tierra del Fuego; Carlos Reutemann, de Santa Fe; Néstor Kirchner, de Santa Cruz; Carlos Rovira, de Misiones, y Julio Miranda, de Tucumán.

Presencias

Entre los presentes sobresalía el hermano del presidente, Alberto Rodríguez Saá, ex senador, que no ocupará ningún cargo, pero será asesor del presidente. También se encontraba Hugo Franco, que tendrá a su cargo la Secretaría de Defensa, debajo del canciller Vernet.

También asistieron el vicepresidente del Senado, Juan Carlos Maqueda, y el veterano dirigente peronista Antonio Cafiero, entre otros. Mientras los asistentes particulares desbordaban al personal de seguridad -la presión abrió abruptamente una puerta de acceso al Salón Blanco-, gobernadores, dirigentes y presidente comenzaron a entonar la marcha peronista.

El recién asumido Britos dijo que desde Trabajo aumentará el salario mínimo, vital y móvil, que podría llegar a 400 pesos mensuales, y pondrá en marcha nuevos planes de empleo de 220 pesos mensuales. No dispondrá despidos de empleados públicos.

Vernet dijo que reconstituirá el Mercosur.

Los principales dirigentes de los partidos de la oposición tampoco participaron y resultó exigua la presencia de empresarios y sindicalistas. Asistieron el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, su vicepresidente, Alberto Alvarez Gaiani, y el gremialista Raúl Amín, de Smata.

Luego de recibir la banda y el bastón de mando presidencial, y tras una estruendosa marcha peronista, Rodríguez Saá gritó con todos los presentes "Argentina, Argentina" y despidió a todos al grito de "a trabajar".

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