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Casi un siglo de pasión

Juan Manuel Trenado
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28 de diciembre de 2001  

25/3/1903

El nacimiento

Transcurrían los primeros años del siglo XX, y por estas tierras el fútbol se difundía principalmente entre los empleados de los ferrocarriles. Un grupo de ellos, perteneciente al Ferrocarril Sud, que sobresalía por su destreza en el incipiente juego, fue la semilla del Racing Club. Ellos le dieron vida al club Barracas al Sud, que tras una escisión engendró el Colorados Unidos.

Pero había más coincidencias que antagonismos entre ellos, y el 17 de marzo de 1903 se selló la unión que daría paso al coloso. Ocho días después, en la reunión fundacional del 25 de marzo, nacía el Racing Club de Avellaneda, nombre que surgió desde la idea de uno de los asistentes, que arrojó sobre la mesa una revista francesa que en la portada mostraba jugadores del Racing de París.

11/12/10: vence a Boca por 2 a 1 y asciende a primera división.

1911: debuta en la primera división amateur, con un empate 1-1 con Belgrano Athletic.

Títulos amateurs

La calidad de pionero en numerosos hitos del fútbol argentino que le cabe con toda justicia a Racing comenzó a forjarse en épocas tempranas. Más precisamente, en la era amateur del juego en nuestro país, cuando el equipo blanquiceleste asombró al hilvanar siete títulos consecutivos, entre 1913 y 1919.

Por esos años Racing se constituyó en el primer campeón “criollo” del fútbol argentino, digno sucesor de la dinastía de Alumni. Quedaron grabados a fuego nombres como los de el goleador Alberto Marcovecchio, Pedro Ochoa, Juan Perinetti, Juan y Alberto Ohaco, Francisco Olazar, Juan Hospital, Natalio Perinetti y Albérico Zabaleta, entre otros.

De esas siete conquistas, en cuatro –las de 1914, 1915, 1918 y 1919– finalizó invicto, y en 1919 concretó la hazaña de vencer en los trece partidos del torneo. El formidable equipo de 1915 fue el que dejó marcado para siempre el nombre de la Academia. La época de alumbramiento de nuestro fútbol lo vio campeón otras dos veces, en 1921 y 1925, en esta última ocasión también sin derrotas.

El Chueco, la Bordadora...

En las primeras épocas del profesionalismo, Racing tuvo sus años de vacas flacas. Epocas en las que el zaguero José Salomón y el puntero izquierdo Enrique “El Chueco” García, también apodado “El Poeta de la Zurda”, eran figuras insustituibles en el seleccionado nacional, y algo así como medio equipo de Racing. A ellos se sumaba Vicente Zito, “La Bordadora”, creador de arabescos irrepetibles.

El primer tricampeón

En 1949, bajo la conducción técnica de Guillermo Stábile, Racing celebró su primer título en el profesionalismo, con figuras como el capitán Higinio García, Ernesto Gutiérrez, Alberto Rastelli, José García Pérez y la legendaria delantera de Salvini, Tucho Méndez, Bravo, Simes y Sued.

La gesta se repitió en 1950, ya con Mario Boyé, el Atómico, en el equipo. El campeonato de 1951 sufrió dos interrupciones. Una, por una gira del seleccionado nacional y la restante por las elecciones presidenciales, en las que triunfó la fórmula Perón-Quijano.

El final encontró a Banfield y a Racing con la vanguardia compartida en 44 puntos, y la AFA dispuso que se se jugaran dos finales en el Gasómetro. El primer cotejo terminó 0 a 0, y en el segundo, la Academia, con un golazo de Boyé, llegó al tricampeonato, algo que ningún equipo había conseguido hasta entonces.

Las canchas

Al promediar el primer lustro del siglo pasado, los racinguistas fundadores se establecieron en el solar de Colón y Alsina, conocido como La Feria, del cual el club no se movió nunca más, y pocos años más tarde, el sector oficial lucía tres tribunas de madera techadas, todo un alarde de confort para la época. En aquel escenario brilló el primer campeón criollo, el que acaparó los títulos amateurs desde 1913 hasta 1919.

Pero el crecimiento del club hizo necesario, con el tiempo, un estadio más importante. En 1929 se inauguraron las nuevas instalaciones en el escenario, con un sector oficial techado. Y a fines de la década del 40 se comenzó a levantar el Cilindro, siempre en la misma ubicación, y con la ayuda de varios créditos otorgados por el gobierno nacional. En esa época, el ministro de Hacienda, Ramón Cereijo, era un apasionado hincha de Racing y un asiduo seguidor del equipo; sus gestiones fueron decisivas para conseguir esos créditos. Por eso, el imaginario popular llamaba a Racing “Sportivo Cereijo”. El estadio se inauguró el 3 de septiembre de 1950, con un triunfo por 1 a 0 sobre Vélez.

14/12/58 : Racing empata con Lanús 3 a 3 y consigue su cuarto certamen en el profesionalismo. Tras el fracaso nacional en el Mundial de Suecia, la Academia acaparó la atención en el fútbol argentino, con un equipo en el que brillaban Pedro Dellacha (“Don Pedro del Area”), Juan José Pizzuti y Vladislado Cap. Omar Orestes Corbatta le sacaba chispas a la punta derecha y arriba la rompían Belén, “El Marqués” Rubén Sosa (una de las incorporaciones) y Pedro Waldemar Manfredini, un estupendo goleador mendocino de velocidad poco común.

12/11/61 : éxito ante San Lorenzo por 3 a 2 y otro título para la Academia, el quinto. Cuando los clubes más poderosos apostaron por el fútbol espectáculo importando jugadores y técnicos extranjeros, el espectáculo lo dio Racing, con un equipo sólido y efectivo, más que lujoso. Federico Sacchi fue la elegancia en la defensa, Pizzuti siguió como maestro de orquesta y, adelante, el Loco Corbatta y Rubén Sosa hicieron de las suyas.

El equipo de José

Se gestó desde la humildad y el silencio, como tantas otras formaciones legendarias del fútbol criollo. Juan José Pizzuti, cuyo primer nombre pasaría al olvido en el sello que inmortalizó su leyenda, llegó a Racing en septiembre de 1965, convocado para salvar a un equipo en pleno declive. “No puedo hacer milagros, pero sí prometo trabajo duro”, dijo, ya con el buzo de DT, quien había sido pieza clave dentro de la cancha en los títulos de 1958 y 1961.

Debutó con un triunfo frente a River (3 a 1, el 14/11/65), y poco después comenzó a hilvanar una serie histórica: 39 partidos invicto, hasta que justamente River quebró la marca con un 2 a 0 el 4/9/66. Eso no impidió que la Academia se alzara con el título de 1966. “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de José”, cantaba la enloquecida hinchada.

Pero faltaba el impacto mayor. La mística de ese equipo, con hombres como Cejas, Luis Carrizo, Mori, Martín, Perfumo, Basile, el Panadero Díaz, Chabay, Joao Cardoso, Rulli, Cárdenas, Raffo, Maschio, J. J. Rodríguez y Martinoli alcanzó la gloria en el 67, con la Copa Libertadores (después de tres finales durísimas con Nacional, de Montevideo, la última de las cuales fue el 29/8) y la Copa Europeo-Sudamericana, tras aquel épico zapatazo del Chango Cárdenas ante Celtic, en el Centenario (el 4/11).

Descenso y regreso

El 18 de diciembre de 1983 fue la jornada deportiva más sombría para Racing. En el estadio Presidente Perón, cayó con Racing de Córdoba por 4 a 3 y descendió. La Academia luchó durante dos años para regresar y lo consiguió el 27 de diciembre de 1985. Ese día igualó 1 a 1 con Atlanta, en la final de un octogonal, y acompañó a Rosario Central, el campeón, en el regreso a primera.

1986 : en una operación insólita, Argentino, de Mendoza, alquila por 150.000 australes el equipo completo de Racing, incluyendo al DT Rogelio Domínguez. ¿El objeto? Que el plantel de la Academia, que debía estar inactivo por la controvertida programación de torneos de la AFA, lo representara en la liga regional, clasificatoria para el Nacional B.

La Supercopa en 1988

Es el último trofeo internacional conseguido por la Academia, otra vez pionera en estas conquistas. Aquel equipo, dirigido por Alfio Basile, tenía hombres como el uruguayo Rubén Paz, ídolo indiscutido de Racing; Miguel Colombatti, Walter Fernández, Ramón Medina Bello, Miguel Ludueña, Gustavo Costas y Néstor Fabbri.

Las finales fueron ante Cruzeiro, de Brasil. En Avellaneda, empezó perdiendo por 1 a 0, pero se impuso con goles de Walter Fernández y de Miguel Colombatti. En en la revancha, en Belo Horizonte, la Academia ganaba 1 a 0 con gol de Omar Catalán y, aunque le empataron, concretó la hazaña en Brasil.

6/1/95 : Diego Maradona, acompañado por Carlos Fren, asume la dirección técnica del equipo. Tras una campaña breve y poco exitosa se aleja del cargo luego de la derrota electoral de Juan De Stefano (el 6 de mayo), que lo había contratado.

10/7/98: Daniel Lalín, por entonces presidente del club, pide la quiebra de la institución. Cuatro días después, el juez de la convocatoria de acreedores, Enrique Gorostegui, acepta la petición.

4/3/99 : la Justicia decreta su clausura; cinco días después, revierte la medida.

3/8/99: fallece Elena Margarita Mattiussi, Tita, un símbolo entrañable de Racing. Había nacido el 19 de noviembre de 1919 bajo las tribunas del primer estadio. Hija de César, que cuidaba la cancha, y de Aída, una pareja de inmigrantes italianos, heredó de su madre la tarea de lavandera del plantel. Pero fue mucho más que eso: significó tanto como una madre para cientos de jugadores que crecieron jugando en las inferiores y viviendo en la pensión del club. “Ellos son los hijos y hermanos que nunca tuve. Racing es mi marido”, dijo alguna vez Tita.

16/12/00 : con graves incidentes en las tribunas del Cilindro, Racing cae ante Independiente por 2 a 0 en la última fecha del Apertura, queda en el fondo de las posiciones en su peor campaña en un certamen en el profesionalismo (cuando descendió, en 1983, lo hizo por el sistema de promedios).

29/12/00: el juez Enrique Gorostegui le otorga el gerenciamiento de todo lo concerniente al fútbol de la entidad a la empresa Blanquiceleste SA, comandada por el empresario Fernando Marín.

27/12/01 : pasaron 12.821 días para volver a gritar campeón. Con un gol de Loeschbor, Racing empata con Vélez 1 a 1 y se consagra después de 35 años.

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