Otro cacerolazo terminó con incidentes

Un grupo atacó la Casa Rosada y alteró la pacífica protesta; la policía respondió con gases
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29 de diciembre de 2001  

El cacerolazo, la nueva forma que encontró la ciudadanía para formular sus reclamos y que precipitó el fin de un gobierno, volvió anoche a adueñarse pacíficamente de la Ciudad durante dos horas, pero terminó con incidentes al atacar un grupo la Casa de Gobierno.

La demanda de la gente en esta oportunidad fue contra la Corte Suprema, el corralito bancario y contra lo que denominaron “viejas caras de la política en el Gobierno, que nos devuelven al pasado”, encarnadas, principalmente, por Carlos Grosso, que finalmente renunció, y José María Vernet, entre otros.

Pasadas las 2.15, un grupo de jóvenes prendió fuego cerca de la puerta de ingreso a la Casa Rosada y atacó con piedras y vallas, con la intención de ingresar. Mucha de la gente que había concurrido con cacerolas a reclamar pacíficamente comenzó a retirarse al ver la violencia con la que actuaban los activistas que, al igual que en la concentración de la última semana, terminó copando la marcha.

La policía respondió desde el interior de la Casa de Gobierno con gases lacrimógenos, balas de goma y con un camión hidrante desde la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo, lo que obligó a los violentos a retroceder hasta el Cabildo.

La primera protesta había ocurrido a mediodía, frente al Palacio de Tribunales, donde alrededor de quinientas personas exigieron, también con cacerolas, la renuncia de los miembros de la Corte, que horas más tarde convalidaron las restricciones a la extracción de dinero en efectivo.

La protesta comenzó casi simultáneamente, luego de las 21, en los barrios de Belgrano, Palermo, Núñez, Villa Crespo, Caballito, Almagro y Recoleta, con interrupción de tránsito.

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