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El Senado sancionó la devaluación del peso

Se prevén medidas de protección para los ahorristas y endeudados hipotecarios en dólares; el Senado aprobó sin modificaciones
Gustavo Ybarra
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7 de enero de 2002  

El Senado puso ayer de manera definitiva fin a la convertibilidad inaugurada en 1991 por Domingo Cavallo al sancionar la ley de Emergencia Pública y de Reforma del Régimen Cambiario, nombre con el que se bautizó al primer paquete de medidas económicas presentado por el gobierno de unidad nacional que encabeza el peronista bonaerense Eduardo Duhalde.

El efecto inmediato de la ley es la devaluación de la moneda nacional y la aplicación de medidas de protección a ahorristas y endeudados hipotecarios y prendarios en dólares hasta 100.000, que se verán beneficiados con la pesificación, a relación uno a uno con el billete norteamericano.

También se incluyen barreras de contención social, como la pesificación por 180 días de los alquileres, para permitir en ese plazo la renegociación de los contratos, y la suspensión por igual cantidad de tiempo de los despidos sin causa justificada que, en el caso de ocurrir en ese tiempo, deberán ser compensados con doble indemnización.

La ley prevé que los 8 mil millones de dólares que costará compensar a las entidades financieras se pagarán con la aplicación de una retención a las exportaciones petroleras.

Además, se mantiene vigente el denominado "corralito" financiero que impide el acceso a las cuentas bancarias y que fue uno de los motores de los cacerolazos. Si bien se garantiza la preservación del capital de los ahorristas que se encuentran retenidos, la ley deja en suspenso la aplicación de dos medidas impulsadas por el propio justicialismo en su época de principal partido de oposición.

Se trata de la intangibilidad de los depósitos bancarios y la eliminación de las restricciones para las cuentas de sueldos, jubilaciones y pensiones.

A partir de ahora, un peso ya no valdrá lo mismo que un dólar estadounidense, en una medida que deja abierta la posibilidad de un brote inflacionario.

Un ejemplo de esa situación lo dio la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner, quien dijo que la misma pasta dentífrica terapéutica que comprara a 3,90 pesos la debió pagar a 6,90 tras los rumores de devaluación.

La inclusión de salvaguardias sociales en el proyecto que evitasen un nuevo cacerolazo como los que se llevaron puestos a los gobiernos de Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá fue el argumento central del riojano Jorge Yoma (PJ), que puso énfasis en destacar que la ley que se encontraba en debate "no es una devaluación, sino que es una medida de protección para los ahorristas, para la gente".

La ley vio la luz luego de dos extenuantes jornadas de debate parlamentario , que insumieron un total de casi 22 horas de arduas discusiones.

De ese total, nueve correspondieron al paso por el Senado del proyecto, en el que se escucharon voces en favor y en contra. Tal como ocurrió en su paso por la Cámara de Diputados, que finalizó su tratamiento en la madrugada de ayer (ver aparte), la aprobación se logró con el voto de la nueva alianza entre el peronismo y la UCR.

Votos en contra

Sólo votaron en contra el radical Jorge Colazo, los provinciales Lázaro Chiappe, Pablo Walter, Nancy Avellín y la frepasista Vilma Ibarra. Y se abstuvieron los peronistas Liliana Negre de Alonso, Cristina Fernández de Kirchner, Sonia Escudero y Nicolás Fernández, la neuquina Luz Sapag (MPN) y el renovador salteño Ricardo Gómez Diez.

Paradojas de la vida, el santafecino peronista Oscar Lamberto, debió oficiar de miembro informante casi once años después de que tuviera la misma tarea a cargo en Diputados cuando se abrió el debate por la ley de convertibilidad.

Y lo hizo con la crudeza que los tiempos políticos, económicos y sociales ameritan, al admitir que la caída de la paridad con el dólar fue consecuencia de "errores imperdonables en la política fiscal y decisiones equivocadas sobre la reorganización del Estado", y que se encontró en el endeudamiento público "la panacea" y la "puerta lateral" para escapar a la prohibición de emitir moneda que implicó la convertibilidad.

Sin embargo, Lamberto se preocupó en destacar que "el abandono al tipo de cambio fijo no es sinónimo de inflación". "Para esto -agregó- hace falta disciplina fiscal a cara de perro, política monetaria para acompañar a la producción, pero no puede haber un sólo peso para financiar al Gobierno hasta que la economía vuelva a crecer."

Por su parte, el jefe de la bancada radical, Carlos Maestro (Chubut), coincidió en el diagnóstico de las causas que llevaron a la muerte a la convertibilidad. Pero se animó un poco más en la búsqueda de culpables. Lo hizo al acusar al ex presidente Carlos Menem de "no marchar hacia un cambio de modelo de organización económica del país", crítica que extendió a De la Rúa porque "no supo detener ese torpedo de seguro impacto de colisión y de destrucción".

También hubo quienes hicieron un ultimo esfuerzo por defender la convertibilidad, como el riojano Eduardo Menem (PJ). "Este sistema no murió por muerte natural, sino que fue el resultado del desplazamiento de las autoridades del Banco Central."

Por último, Raúl Alfonsín (UCR) apeló al dramatismo para defender la salida del uno a uno. "Con esto evitamos un baño de sangre", afirmó el ex presidente, quien exhortó a la clase política a trabajar con sentido de unión nacional bajo pena de "dejar de ser una nación".

El Congreso, a pleno debate

Agitado fin de semana legislativo

Fueron dos jornadas intensas en el Senado y en la Cámara baja. Los legisladores peronistas y los radicales querían apurar el trámite legislativo para tener sancionada la ley que pone fin a la convertibilidad antes de la apertura de hoy de los mercados. Pese al cansancio, lograron la meta.

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