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La Tigresa: "Esto es para que la Quirico aprenda"

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21 de enero de 2002  

"Ella sacó la derecha lenta y yo tiré la mía con todo. Y se acabó", síntesis perfecta para describir el fogonazo que dio en el pómulo de Patricia Quirico. La sonrisa de Marcela Acuña confirmaba que había cumplido su plan: noquear y apropiarse del primer título argentino femenino, el de los plumas. Lo que ni se imaginaba era que la definición llegaría tan rápido, tan sólo a 15 segundos del comienzo del combate. En otro rincón del vestuario Quirico salía de su frustración y explicaba ante cada pregunta que "estaba bien", que "podía seguir", que "quiero una revancha".

Sobre el ring de la Federación Argentina de Box (FAB) ya se entreveraban otros dos protagonistas, pero el comentario del público giraba alrededor de ese relámpago en el que se convirtió el cruzado de derecha de La Tigresa, que acabó con la historia . No perdonó los pestañeos ni las distracciones. "¿Qué pasó?", fue la pregunta más escuchada en esos instantes por quienes desviaron por un instante la mirada. Cuando volvieron en foco, todo había pasado.

Quirico seguía en el rincón de los lamentos. "El árbitro (Luis Guzmán) no fue imparcial, porque yo estaba recuperada y quería continuar", aseguró La Leona, apoyada por las explicaciones de su entrenador, Alberto Galli. La boxeadora de Caseros dijo que pretendió chocar el guante con su oponente, el clásico saludo que muchas veces se procuran los pugilistas al empezar la contienda. Pero Acuña no quiso saber nada con formalismos y la noqueó sin contemplaciones.

La Tigresa, además, desmintió que su rival estuviese apta para volver a la pelea. "Estaba mal, los ojos se le cruzaban y las piernas estaban flojas". Y explicó lo del saludo esperado: "Una vez que sonó la campana, no hay saludo. Hay que ir a ganar la pelea. Esto es para que la Quirico aprenda. Además, ella me tiró la derecha a fondo y yo contesté con la mía. Lo estuve practicando desde hace mucho tiempo: salir y tirar esa mano".

Acuña se dio el lujo de hablar sobre el futuro con mucha claridad. Pero descartó que pudiera haber un desquite en el corto plazo. "¿Revancha? No, que primero se entrene, se fortalezca, haga unas cuantas peleas y después veremos... ¿Qué desquite? Después de un knock-out tan rápido, ¿qué desquite le puedo dar?", soltó La Tigresa. Y anticipó que el mes próximo hará la primera defensa del título con Carmen La Guapa Montiel, una chica que suele ser su sparring. Pero el plan más ambicioso es para marzo, debido a que hay una posibilidad de que se mida con la australiana Sharon Anyos, en un choque que tendría lugar en el gimnasio Héctor Etchart, de Ferro.

"Ella estaba en condiciones de pelear -señaló la flamante campeona-. Si no, la Federación no la hubiera autorizado. Además, tenía como 23 exhibiciones realizadas. Creo que esa mano la sorprendió y le puede pasar a cualquiera". Pero enseguida, La Tigresa le recriminó a Quirico,que se negó a saludarla luego del combate. " Ella tendría que saber perder. La quise sacar para que saludara al público y me rechazó. Si me tocara perder, yo igual la saludaría. Me acuerdo de que cuando me derrotó Christy Martin, terminó la pelea y nos abrazamos y después volvimos a hablar en los vestuarios... Pero la Quirico no supo perder", criticó Acuña.

Un solo golpe y el cinturón ya está en las mejores manos; en las de Marcela Acuña, la pionera del boxeo femenino.

Definición histórica

Mucho se discutió acerca del tiempo que duró la pelea. Sin embargo, los 15 segundos fueron anunciados por el presentador en el fallo oficial. Es bastante difícil encontrar antecedentes en nuestro país de definiciones tan intempestivas. En 1935, en un combate de semifondo efectuado en el Luna Park, Manuel Valcarce superó a Edmundo Yaspriza en 12 segundos, aunque hay que tener en cuenta los recursos técnicos de esa época, que no eran los mejores. En la década del 80, Walter Falconi noqueó en 16 segundos a Antonio Figueroa.

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