Renovar las propuestas para niños

Los realizadores María Inés Falconi y Carlos de Urquiza, en busca de proyectos creativos
(0)
16 de febrero de 2002  

María Inés Falconi y Carlos de Urquiza, responsables de la programación de la popular sala Upebé, del barrio de Belgrano, definen sus objetivos en tiempos de crisis.

"Lo que no hay que hacer es dejar de hacer -dice categóricamente María Inés Falconi, escritora, dramaturga, directora de teatro-. En cambio sí necesitamos elaborar proyectos adecuados a una realidad. Es como si todo se colocara dentro de otro contexto. Bueno, hay que trabajar desde allí...

"Lo malo en estos casos es tomar posiciones apocalípticas -conviene Carlos de Urquiza, actor y director-, porque esto lleva a la parálisis. La respuesta es seguir trabajando. El teatro para chicos siempre se movió, salvo muy pocas excepciones, a base de ingenio. Esta es una nueva oportunidad para aguzarlo. Estoy convencido de que se puede hacer teatro en serio con recursos limitados."

Ambos, que además de realizadores de espectáculos con temporadas exitosas coordinan talleres de formación actoral, puesta en escena con adolescentes y adultos, efectúan giras por el exterior y participan de festivales latinoamericanos y europeos, analizan las perspectivas del teatro para chicos al iniciarse una nueva temporada.

"El teatro -sigue Falconi- nunca va a poder competir (tampoco le corresponde) con el cine o la televisión; es otra cosa: necesita de un buen libro, buenos actores que creen personajes queribles y creíbles y una dirección que les dé la dinámica adecuada. Al chico no se lo engancha con efectos, con ruido; eso simplemente lo aturde: el teatro debe conquistarlo con el vínculo. Nuestro problema es que seguimos sin tener autores para nuestro teatro infantil, y hasta que la gente no se lance a escribir historias originales no vamos a crecer nunca.

"Estoy convencida de que es una ventaja, casi diría una necesidad, que autor y director no sean la misma persona. Nosotros -sigue, con una sonrisa refiriéndose a su matrimonio- tenemos la situación privilegiada, porque yo escribo y Carlos dirige mis obras. El director tiene otra óptica sobre el libro. Para mí no es ideal que el director escriba sus propios libretos, porque el director siempre escribe con la mirada centrada en la puesta en escena."

"La Universidad Popular de Belgrano tiene una larguísima tradición teatral -dice Carlos de Urquiza-, que viene desde 1950, con espectáculos para adultos. En 1960 hubo teatro para chicos a cargo de Roberto Aulés. En 1973, con Manuel González Gil fundamos el grupo Catarsis, con una línea de continuidad hasta 1983. En 1983 seguí yo con el grupo Teatro de Buenos Aires, que pronto incorporó la dramaturgia de María Inés Falconi. Aquí se define claramente una línea de trabajo: teatro de texto, contenidos referidos al mundo del niño y no tenerles miedo a los temas de conflicto."

La omnipresente escuela

"Uno de los problemas del teatro para niños -dice Falconi- es que la escuela es realmente la única fuente de retribución económica. Los espectáculos no podrían mantenerse si no existiera la posibilidad de vender funciones a las escuelas. Eso significa muchas veces, que los espectáculos están condicionados a los parámetros curriculares. Y también a los criterios de maestros y directores sobre lo que es o no es bueno para los chicos. Hay tabúes, temores, una gran negación de la realidad de los niños.

"Por ejemplo -dice De Urquiza-, nunca pudimos hacer "Hasta el domingo" en una escuela. La temática del divorcio no se puede ni mencionar. Más grave fue lo que nos pasó una vez con "Caídos del mapa" (para preadolescentes). Después de la función, el director, delante nuestro, se puso frente a los chicos para explicarles por qué este espectáculo no era bueno y pidió disculpas por haberlo contratado. Cuando salían, los pibes se acercaban y nos decían por lo bajo: «No le hagan caso, estuvo bárbaro»."

"Así como hablamos de la evolución en la programación de la sala, podríamos referirnos a los cambios en los chicos espectadores. Han cambiado mucho, pero no sé si para bien -dicen-. Están más nerviosos, más acelerados, no saben ni esperar ni escuchar. Parecen moverse por compulsión. Tienen menos capacidad de asombro y no son más inteligentes que los de otras generaciones, están saturados de información que muchas veces no saben qué significa aunque la apliquen bien, pero no saben pensar."

"Vienen también con una enorme carga de agresividad. A mí -cuenta Carlos-, en «Pérez-Gil» un chico me gritaba «¡Gordo!», como insulto, tan reiteradamente que me detuve, lo miré, le dije: «Sí, es verdad, soy gordo. Ahora, ¿seguimos?». Y con el loro, cada vez que aparecía algunos chicos me decían: «¡Matalo, matalo!»."

"Creo -dice María Inés- que estos chicos necesitan que se establezca el vínculo, que haya silencios, llevarlos a lo muy simple para ayudarlos a salir de esa aceleración y conectarse con sus emociones auténticas. Claro que para eso ellos tienen que poder percibir que lo que pasa en el escenario tiene que ver con ellos. Cuando escucho un murmullo en la sala sé que algo está fallando, que esa escena necesita ser revisada."

"Lo que hacemos acá -puntualizan- es para toda la familia. Por eso pusimos la biblioteca infantil, que abre en los intervalos y antes de la función. Ofrecemos a los padres un espacio y un momento para estar con sus hijos, jugar con ellos, leer juntos, antes del espectáculo. Para que lo hagan tranquilos y no formen colas aburridas decidimos que todas las entradas sean numeradas y con reserva telefónica. Y está funcionando. La idea es cambiar la densidad de la tensión con soluciones simples y calidez. Esta consigna la tienen el encargado de boletería, los acomodadores, los encargados de la biblioteca, todos.

"Empezamos el 16 de marzo, con una programación más pequeña, acotada, precisamente atendiendo la realidad: en la sala principal irán los sábados, a las 16.30, "Perez/Gil, piratas", y los domingos, a las 16.30, "Belinda lava lindo". Y en la sala Alta, que es un espacio que permite puestas experimentales, los sábados y domingos, a las 18, "Caídos del mapa". Hemos decidido, eso sí, mantener el precio de 6 pesos, hacer una promoción de 2x1 y también otorgar entradas gratuitas para colegios e instituciones necesitados. Creemos que hay que poner mucha energía, proponernos, al menos por esas horas, estar bien y disfrutar con los chicos."

UpeBé queda en Ciudad de La Paz 1972, y el teléfono es 4784-9871.

Piedra libre

  • Gatita enamorada. "Mi amor es un colador" es la historia de una gatita vanidosa que descubre que ama a Toto, un títere fabricado con un colador. El espectáculo, del grupo Barrilete, tiene autoría de Aidé Andreone y Silvina Reinaudi y es interpretado por Alejandra Bertolotti y Fernando González, con dirección de Andreone. Hoy y mañana, a las 18, en la sala Alberdi, Sarmiento 1551, 6° piso. A la gorra. Capacidad limitada: retirar entradas en planta baja. El próximo fin de semana, viernes, sábado y domingo, a las 18, se repite este programa, con la interpretación de Facundo Castelli.
  • * * *

  • Los Musiqueros en el parque. El Movimiento de Música para Niños presentará mañana, a las 18.30, en el parque Centenario, un recital del conjunto Los Musiqueros, integrado por Teresa Usandivaras, Julio Calvo y Beto Caletti. Entrada gratuita.
  • Esta nota se encuentra cerrada a comentarios