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Un personaje, dos vidas

Tras un año sin trabajar, Osvaldo Laport vuelve a la TV
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11 de febrero de 2002  

La última vez que apareció en la pantalla llevaba guantes y el pantalón de boxeo de Guevara, un personaje que quedó grabado tras los dos años de "Campeones". Pasó un año desde entonces. Tiempo necesario para despegar del mundo del box y aterrizar en el del tango, la literatura y el strip tease. Por incompatibles que parezcan, esos tres ingredientes serán el cóctel que definirán al nuevo personaje de Osvaldo Laport y a la telenovela "Franco Buenaventura, el profe", que produce la dirección de contenidos de Telefé y que se verá en ese canal, desde hoy, a las 21.

En la vida de Laport cambió algo más que las características del personaje. De Pol-ka, la productora de Adrián Suar, se fue a Telefé. Y después de dos años de intenso trabajo ante cámaras y en el ring, pasó a la calma de un año sabático, en el que siguió cobrando como estrella del canal sin aparecer en la pantalla.

Las vacaciones no le gustaron tanto como cualquiera podría imaginar. Laport prefiere estar en pantalla, ensayando sus diálogos o aprendiendo los pasos de tango que ahora le ocupan casi la mayor parte del día. Inspiración no debe faltarle. Para llegar a su camarín el actor debe pasar primero por los decorados. La reproducción de un conventillo de La Boca o del salón de tango que atiende su madre (Norma Pons) parecen tan reales que cuesta imaginar que sus paredes podrían sacarse con un simple empujón. Además, a unos pocos metros de su camarín, en los estudios de Teleinde, donde se graba, se ha reproducido casi a la perfección Caminito, ese emblemático lugar de Buenos Aires. Allí están la pizzería, el puesto de diarios y hasta la peluquería de La Gladys, que formarán parte de esta nueva tira.

En esta historia, concebida por Ricardo Rodríguez y dirigida por Pablo Fisherman, habrá tantas historias como cruces. Franco Buenaventura es profesor de literatura de día y stripper de noche, además de un apasionado por el tango. Por diversas razones, tres mujeres se cruzarán en su vida: Carina Zampini, Viviana Saccone y Victoria Onetto. Unas lo conocerán de día, en las aulas del colegio, otras, de noche.

Un hombre agradecido

Aunque tardó un año en llegar a la pantalla, el germen de esta historia surgió un año atrás. "La promesa de esta telenovela empezó a encaminarse hace un año, cuando nos encontramos en un almuerzo con los directivos del canal. Soy un agradecido de la vida, es curioso, pero siempre estoy en el lugar indicado, a la hora exacta y en productos atípicos, grandes productos. Por eso sigo insistiendo en que mi carrera personal es atípica. Siempre son proyectos lanzados, por la época, porque rompen con el esquema, como pasó con «Cosecharás tu propia siembra» o con «Campeones»."

-Hace poco dijiste que te había sorprendido darte cuenta de que éste era tu primer protagónico...

-Es que mi filosofía es ésa: cada uno es protagonista en lo suyo. Obviamente hay una cabeza, pero es tal la pasión que pongo en lo que hago que recuerdo a mis personajes con amor, pero no vivo de eso. Yo le agradezco a Telefé que me dé esta oportunidad de seguir volando, o aleteando, cuando hay tantos pares que no tienen trabajo. Hablando de este tema con mi manager, él me decía que hace once años que vengo protagonizando. Y es cierto. Aunque ésta es la primera vez que la telenovela lleva el nombre de mi personaje, en todos los productos en los que estuve mi personaje despegaba. Y eso está relacionado con una obsesión que tengo de disfrutar lo que hago. Mi vida personal es así: si amo, amo; si hago el amor, hago el amor; si abrazo a mi hija, abrazo a mi hija. En el trabajo es igual. Sufro mucho los primeros días, estoy sin voz y con mucha ansiedad.

-¿Cómo te resultó estar un año entero sin hacer nada?

-Muy mal. Es la primera vez en mi vida que puedo tomarme un año, cobrando un cachet, pero no me sentí feliz. Sentí mucha culpa, porque mi entorno directo la pasó mal y soy un tipo hipersensible.

-¿Y cuando supiste que empezaba la telenovela?

-Según el analista, desde entonces soy otro hombre. Empecé a trabajar hace tiempo. Y si por mí hubiera sido habría empezado en la sobremesa de aquel almuerzo de marzo.

-¿Pero entonces ya sabías cuál era el personaje que ibas a hacer?

-Ya habíamos encontrado cuál era la dirección.. Sabíamos que iba a estar relacionado con el tango. En realidad fue una idea mía, porque se permitió en esa charla y porque me preguntaron qué tenía ganas de hacer.

-¿Sabías de tango, te gustaba?

-Me gusta el tango, pero no sabía bailarlo. Lo que pasa es que yo creo que todos tenemos el destino marcado. Las veces que presioné por algo no me funcionó. Por eso, cuando descubrí que mi destino estaba marcado, empecé a dejarme llevar, a dejar fluir la vida. Y, curiosamente, no es que predigo ni que adivino, pero me adelanto, o tengo como preanuncios de lo que va a ocurrir.

-¿Te preparaste para el personaje?

-Sí. Tanto para el tango como para el rol de profesor de literatura. Al principio tenía mucho miedo. Siempre tengo mucho miedo con los personajes. Y con Franco me pasa porque, aunque es muy rico, y hace de todo -enseña literatura, baila tango y hace strip tease-, hay mucho de Laport. Tal vez la fobia, el miedo, estaba relacionada con que no quería blanquearme tanto.

-¿Te costó despegar del personaje de Guevara, de "Campeones"?

-Sí, sí, claro, es natural. Sobre todo cuando Guevarita fue un personaje tan fuerte, tan atípico, tan criticado. Como Franco, son personajes que transitan sobre el filo de la navaja. Con Guevara estuve dos años muy atento a no irme al diablo. Con Franco me pasa lo mismo en el sentido de que quiero que sea absolutamente verdadero. Guevara también fue verdadero, pero con Franco no quiero ser obvio, ni lavado. Quiero que el público crea que esto es una ventana, no un televisor. Y me costó mucho despegar de Guevarita. De hecho, hace poco, grabando una escena, se me apareció. Hasta ese entonces yo creía que estaba en mi timbre de voz, en mi cuerpo... Me veía en toalla, desnudo, y decía, ése es Guevara y entonces adelgazaba cada vez más. Y un día, grabando una escena con los alumnos, me paré en el escritorio y empecé a arengarlos. Entonces se me apareció Guevara. Pero pensé: "No me puede vencer". Y cuando terminé la escena fui al control a mirar lo que había hecho para ver dónde se me había aparecido. Y me di cuenta de que Guevara también tenía alumnos y les gritaba. Por eso sentí que había vuelto. Guevara fue un personaje muy fuerte. Y acá se juegan el orgullo, la vanidad y el respeto. Yo no quiero ser Guevara...

-"Franco Buenaventura, el profe" va a competir con "Son amores", de Pol-ka, la empresa en la que trabajaste hasta hace un año, ¿te preocupa la competencia?

-No sólo voy a competir con Pol-ka sino con gente con la que he trabajado. Para mí, la competencia es bárbara, pero creo que con todo lo que estamos viviendo no es momento de competir sino de forjar nuevas fuentes de laburo. Yo estoy feliz por la calidad de "Franco...". Eso es lo que me hace feliz. Así como me puse los guantes para boxear, o me subí al caballo para hacer de Catriel, ahora ensayo tango, o me preocupo por estar en forma para la escena del streap tease que tengo que grabar.

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