Caniggia se ilusiona con el Mundial y desafía al tiempo

Sus 35 años no le merman las esperanzas al delantero; Labruna jugó para la Argentina con 39
Cristian Grosso
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12 de febrero de 2002  

Desobediente frente al paso de las hojas del almanaque, cuando mañana Claudio Paul Caniggia vuelva a jugar en el seleccionado lo hará con 35 años, un mes y cuatro días de vida. Pero, ¿quién es el futbolista más viejo que se vistió de celeste y blanco? El récord es de Angel Amadeo Labruna, que disputó su 37o y último partido para la Argentina en 1958, cuando tenía 39 años, ocho meses y 18 días. El Pájaro aparecerá ahora cuarto en esta tabla, porque también lo precederán Amadeo Carrizo, que tenía 38 años cuando se alejó del seleccionado, y Zenón Díaz, con 36.

Nacido el 9 de enero de 1967, el atacante de Glasgow Rangers no es el más grande que ha citado Marcelo Bielsa en su ciclo. Esta singularidad es propiedad del defensor Roberto Sensini, que también tiene 35 años, pero es clase 1966. Gabriel Batistuta, con 33 años; Fernando Redondo, Carlos Roa, Germán Burgos y Nelson Vivas, con 32, y Diego Simeone, con 31, también integran o han pasado por este club de los mayorcitos.

Al mismo tiempo, la reaparición de Caniggia lo catapultará a los primeros lugares de otra estadística: la de los jugadores con trayectorias más dilatadas en el seleccionado. La primera posición es de Diego Maradona, que representó a la Argentina durante 17 años, tres meses y 29 días entre el debut ante Hungría, el 27/2/1977, y el último encuentro, el 25/6/1994, frente a Nigeria. Después, aparecen Angel Labruna y Jorge Valdano. Y detrás de ellos, desde mañana, Caniggia inscribirá su apellido con una carrera albiceleste de 14 años, ocho meses y tres días desde el 10 de junio de 1987, cuando debutó en la caída por 3 a 1 ante Italia, en Zurich. E, ilusionado con ganarse un puesto para el Mundial de Corea del Sur/Japón, su carrera aún puede sumar más días de vigencia.

El amistoso con Gales permitirá que Caniggia se anote en otro rubro: el de los futbolistas que volvieron a la selección después de varias temporadas. El retorno del delantero de Henderson será luego de cinco años, 7 meses y seis días -el último partido fue el 7 de julio de 1996 ante Perú, en Lima-, aún muy lejos de los 11 años, un mes y 25 días que esperó el ex delantero de Vélez Juan José Ferraro, que jugó en el 45 y volvió en el 56, con la particularidad de que el director técnico seguía siendo el mismo: Guillermo Stábile.

“Quiero estar en Corea/Japón”

Claro que no será un partido más para él. Claudio Caniggia sabe que mañana, ante Gales, habrá llegado la ocasión que tanto esperó y todo dependerá de él. “Este es un gran desafío y una gran motivación porque enfrente hay un Mundial, que es lo más importante para un jugador. Esta es una satisfacción muy grande. Ahora, quiero estar en Corea/Japón”, confesó ayer desde Cardiff, en declaraciones a DyN.

Sus días de selección parecían pertenecer a recuerdos de archivo. Frustrado por quedar al margen del Mundial de Francia a último momento, todos creyeron que su historia en la selección iba a quedar detenida en 48 partidos y 16 goles. Pero no fue así. “Estoy muy bien, bárbaro. Se hizo realidad una ilusión, la ilusión de volver a la selección. No era fácil que se fijaran en mí. El tiempo pasaba y las posibilidades se iban acortando, más allá de mi esperanza. Y el no haber participado en las eliminatorias lo hacía más difícil”, contó el delantero de Glasgow Rangers, de la Premier League escocesa.

Con dos Mundiales en su trayectoria, Italia 1990 y los Estados Unidos 1994, hoy Caniggia aporta la experiencia de un hombre de 35 años. Cree, pero también es realista. “Conseguir un lugar para el Mundial será muy complicado y habrá que ir paso a paso. Aquí, en la selección, los jugadores son muchos. Van a ser importantes los minutos que juegue. Es importante jugar y hacerlo lo mejor posible. Ahora, todo depende de mí. Sé que Bielsa va a mirar cada jugada, cada detalle. Voy a hacer todo lo posible. El partido con Gales me tiene que servir para convencer al técnico y estar en el Mundial”, concluyó. Confianza le sobra. Cuando se esfumaban las esperanzas, apareció la oportunidad que tantas veces había soñado. Y quiere aferrarse a ella.

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