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Los Buitres uruguayos, entre el punk y el rock

Se acaba de editar uno de los últimos CD del grupo
Adriana Franco
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22 de febrero de 2002  

Los Buitres, una de las bandas uruguayas con más años de trayectoria, tiene dos caras. Un yin-yang extraño engendrado en el punk rock de estos sures.

Comenzaron llamándose Buitres Después de la Una. Nombre largo que ya no aparece en las tapas de los discos pero sí se mantiene en su recién estrenada página web. Un antes y un después de la una, entonces. Como Cenicienta. Como los hombres lobo.

También, la dualidad se muestra en sus integrantes. Por un lado, Gabriel Peluffo, cantante y letrista de la banda. Médico pediatra y músico punk. Lector de Poe, Miller, Onetti y Dostoievski. Y responsable de una poética con algo de punk y otro tanto de noche urbana.

Como él, al bajista Pepe Rambao no le alcanza la página de Internet para nombrar los músicos que admira (y donde conviven Chuck Berry, Aníbal Troilo, Stravinsky, Goyeneche, Spinetta, Sinatra, Armstrong, AC/DC, Liszt y sigue la extensa lista), y sus escritores y directores de cine favoritos.

De la otra cara de la moneda, Gustavo Parodi, guitarrista, apasionado defensor del rock simple, visceral y contundente. Y Coco Villar, el nuevo baterista que viene del heavy metal y el único de los tres que no participó de Los Estómagos, banda casi mítica del rock uruguayo de los años ochenta.

Es en 1989, apenas disuelta aquella banda, cuando surge Buitres, que acaban de editar su octavo disco, "Buena suerte... hasta siempre". De este lado del río, en cambio, el que se ha puesto a la venta es "Rantifusa", un álbum de 1998 y el primero que la banda realizó en forma independiente.

Para Gustavo Parodi, si de algo han servido estos doce años es para despejar el horizonte. "El tiempo te enseña a simplificar lo tuyo, a darte cuenta qué es lo que realmente te gusta -dice en un breve paso por Buenos Aires junto a Villar-. Desde hace seis o siete años, con la banda estamos haciendo cosas que hacíamos cuando empezamos, cuando teníamos 17 años. Y al final te das cuenta de que esto es lo que realmente querés." Y lo que quieren es un punk rock melódico.

En el medio, confiesa, pasaron por diversas etapas. "Los Estómagos tenía algo más experimental, pasábamos del after punk al dark, y probábamos cosas distintas. Y así siguió, al principio, con Los Buitres, hasta que te das cuenta de que realmente lo que sabés hacer es esto que hacés ahora, ", finaliza con ese elocuente guiño uruguayo.

Los cuatro músicos mantienen fuerte el espíritu de pasión por lo que hacen. "Laburamos toda la semana y cuando llega el fin de semana nos ponemos las pilas porque vamos a hacer lo que nos gusta."

Y no les va mal con su pasión. Dos veces al año tocan en Montevideo, en el Teatro de Verano. "Pero siempre, también, en algún lugar chiquito, medio de callado." El resto del año, y casi sin interrupción, andan de gira por todo el país.

Parodi siente que, de alguna manera, éste es un privilegio. Muchas bandas han quedado en el camino y para otras el horizonte no se extiende más allá de la capital del país. "Es que el rock en Uruguay todavía no es tomado como una expresión cultural. Cuando te hablan de música uruguaya se piensa en Rada, la murga, Jaime Roos, y eso es cierto pero el rock ocupa también un importante lugar entre la gente y no es apoyado".

Dice que eso es, en gran parte, consecuencia de la oscuridad de los setenta. "En la Argentina se mantuvo, porque en el momento en que peor le podía ir al rock durante la época de la dictadura se siguió tocando, bien o mal. Allá no, porque es un país altamente controlable se terminó, no había lugares donde tocar. Entre 1972 y 1985, el rock prácticamente no existió".

Roos, el diseñador

En "Rantifusa", el disco que se acaba de editar aquí, hay un agradecimiento especial para Jaime Roos, que también se acredita allí el diseño de producción. "El inventó ese título -dice el guitarrista-. Era nuestro primer disco independiente, y él es un tipo con mucha experiencia que había empezado a producir a otros músicos. El nos asesoró sobre dónde nos convenía grabar, qué técnico precisábamos para las tomas, cuál para mezclar, cuánta plata invertir, dónde conseguir las cintas más baratas."

Luego de ese disco salió "Buitres 10 años", grabación en vivo del concierto en el que festejaron su primera década como banda. Y hace unos meses, "Buena suerte... hasta siempre", en el que el punk rock se mezcla con canciones con aire de melancolía europea como "Carretera perdida" (¿un guiño a David Lynch?) y el humor enérgico de "Al oeste!!!".

Serán cosas de Peluffo, uno piensa. El que es capaz de escribir versos como "Cansados de estrellarse/nuestros huesos/huimos de la furia al silencio/En este hotel nada es nuestro".

Porque a Parodi, confiesa sin medias tintas, le gusta el rock simple. "El rock es uno solo -sostiene-, el que mantiene el espíritu del 56 es el simple, el de los tres acordes. Ese rock que es tan tonto que está bueno."

Pero lo que sin duda está bien es la combinación, la química especial, el equilibrio entre los integrantes de esta banda, siempre inestable, pero, por ello mismo, siempre rico.

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