Rojas, el apellido de la inesperada figura

El defensor, autor del tercer gol, dijo que no soñó un partido así
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11 de marzo de 2002  

“Si hubiera soñado cómo iba a ser este partido en la Bombonera, seguramente no lo hubiera imaginado así.” La confesión, ya en la noche de ayer, no podía tener otro dueño: Ricardo Ismael Rojas, el defensor que, inesperadamente, fue la figura del superclásico que River le ganó a Boca por 3 a 0.

Y suenan lógicas sus palabras, si hasta se dio el lujo de hacer el tercer gol. Por lo visto, ni siquiera él lo pensaba así. Es que su titularidad en el equipo de Núñez nunca estuvo ni siquiera cerca de ser indiscutida.

Rojas llegó a River a comienzos del año último, cuando el técnico era Américo Gallego, pero sólo pudo ser inscripto para la Libertadores. Y ni siquiera jugó todos los partidos.

Encima, al poco tiempo se armó un revuelo tremendo por las cifras de su contrato, cuando la comisión directiva aprobó un vínculo que, entre sueldo, prima, premios y traslado (él llegó proveniente de Sporting, de Portugal), alcanzaba los 500.000 pesos, que en aquel momento era lo mismo que decir 500.000 dólares.

A mediados de año, con la llegada de Ramón Díaz, se especuló con la rescisión del vínculo, pero se mantuvo, aunque alternó la titularidad con una de las incorporaciones de entonces, Matías Lequi.

“Cuando esta noche esté más tranquilo, seguramente me pondré a pensar en mi rendimiento y en el gol. Y será una sensación muy especial”, afirmó este misionero nacionalizado paraguayo, que también jugó en Estudiantes.

Le preguntaron si, desde ahora, iba a decir que la Bombonera es difícil. El contestó: “Es una cancha como cualquier otra, pero, de ahora en adelante, jugar acá no será lo mismo para mí”.

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