La voz mapuche cautiva al exterior

Su propuesta mixtura sonidos tradicionales de su cultura, como el kultrum, y la electrónica
Gabriel Plaza
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18 de marzo de 2002  

Juan Namuncurá puede usar el trompe o el kultrum, instrumentos de la cultura mapuche, los sintetizadores, los samplers y las computadoras. Esa mezcla también corre por su sangre: su padre es aymara y su madre mapuche. Con un largo camino musical recorrido, sus obras fueron incluidas en la banda de sonido de la película "La nave de los locos", dentro de una antología de música argentina contemporánea, en obras para ballet y en el flamante compilado "Tejido de piedra", editado por el Instituto de Cultura Indígena, que él preside.

Ahora, además de participar en el último disco de Alejandro Lerner con su versión mapuche de "Todo a pulmón", está por viajar a Nueva York para grabar un disco en homenaje a la música argentina, producido por Philip Glass."Es un tributo a nuestra música en solidaridad con nuestro pueblo en el que participarán David Byrne, Glass, Pete Seeger y otros intérpretes extranjeros. Fernando Isella y yo somos los únicos artistas argentinos invitados. Me llamaron para hacer una versión de "Camino del indio", de Yupanqui, en mapuche. Será a beneficio de proyectos para las comunidades", cuenta el inquieto músico y compositor aborigen, en su oficina del Instituto de Cultura Indígena Argentina (ICIA).

Nació en Cochabamba (Bolivia), pero se crió en las comunidades aborígenes del sur de Río Negro, en Villa Regina. "Debo ser el único mapuche nacido en Bolivia, pero eso fue el producto del amor, así que nadie me lo puede cuestionar". En su casa se hablaba el idioma de los antiguos, que él adquirió a la par que el castellano. Estudió ingeniería electrónica y música electroacústica en la Universidad de Córdoba. "Siempre me gustaron las matemáticas y la física. Con la música electroacústica encontré la forma de unir mi pasión por los sonidos y por las ciencias exactas."

Cuando regresó a Junín de los Andes se reencontró con sus orígenes, con sus instrumentos tradicionales y su cultura ancestral. "Fue una vuelta a mi raíz, un nuevo nacimiento. Yo no digo que soy descendiente de indígena. Yo soy. Todos los días vemos muchos en la calle que todavía no se reencontraron con su verdadera identidad y que son indígenas." Pero, remarca, hay diferencias. "Nosotros vivimos este tiempo y usamos las cosas que tenemos a nuestro alcance. Se trata de una filosofía que está en contacto con el entorno y eso cambia todo el tiempo."

Todavía, con 39 años, no editó su disco solista, pero participa en muchos proyectos musicales, algunos con apoyo de Unicef, la Unesco u otros contactos internacionales. Ahora tiene en vista un trabajo compartido con los DJ más importantes del mundo para que remixen músicas indígenas, aunque por ahora no quiere dar más detalles.

La música de las comunidades

También se dedica a darles espacio a los artistas de las comunidades a través del ICIA. "Es una fundación sin fines de lucro, que se dedica a difundir a los diferentes artistas de las comunidades, pero no los represento, sino que les brindo apoyo para que se conozcan sus obras. Actualmente tenemos una exposición en el Palais de Glace, hasta el 31 de marzo, y estamos lanzando una serie de discos con músicas de todas las comunidades del país, cuyas regalías serán para proyectos de esas comunidades. Entre organizaciones y comunidades hay un total de 1065, aunque muchos piensen que los indios desaparecieron."

Difusor de la cultura aborigen, fue uno de los pocos que peleó porque se incluya en el Grammy latino la música indígena. "En su momento no se tuvo en cuenta a todos esos habitantes del continente americano que todavía, a pesar del genocidio cultural, son muchos. Claro que tienen que ser reconocidos los artistas indígenas que representen a la música y la cultura de su región, con su expresión artística y su forma de interpretar las cosas."

El músico revela en su propuesta la mixtura de sonidos electrónicos con la musicalidad de los rituales y las danzas mapuches. "Vivía al lado del río y desde los 4 años hago música. Sentía toda esa naturaleza que se metía en mis canciones, como el sonido del viento, el canto de los pájaros y los ruidos de los animales. Todo ese entorno natural lo uso en mi música y como no lo puedo llevar a un escenario, entonces tengo que utilizar samplers para lograr ese ambiente en el que la canción fue compuesta", reconoce el compositor.

Namuncurá tiene la rara habilidad de poder cantar una rogativa, poner un solo de guitarra eléctrica como la mejor banda de rock, mezclar el hipnótico sonido del erke con un pulso electrónico o marcar el ritmo con el kultrum. "En mi música la computadora o la guitarra eléctrica están al servicio de un instrumento sagrado como el kultrum, él es dueño y señor en mi música. Pero uno no deja de ser menos indígena por usar una computadora."

Abierto al contexto que lo rodea, Namuncurá vive con su familia en Buenos Aires, una ciudad que en el último tiempo le sirvió para conectarse con otra gente, otra cultura y otros músicos, como Alejandro Lerner y Soledad. "Creo que la suma de las diferencias siempre es positiva. La respuesta a lo que nos está pasando es la unidad, algo que hace rato predica la filosofía indígena, para que las cosas se repartan entre todos y equitativamente. Nosotros como indígenas podemos aportar nuestra visión del mundo y los otros podrán aportar la cultura que ellos traen. No creo que haya una cultura mejor que otra, porque buenas y malas personas hay en todos lados. La naturaleza siempre nos enseña. En un bosque todos los árboles son diferentes y conviven en perfecta armonía."

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