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"Para los argentinos, esa guerra no existió"

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
El jefe del teatro de operaciones consideró que, excepto por las bajas humanas, las FF. AA. no perdieron nada en el conflicto
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31 de marzo de 2002  

Viernes 15 de marzo de 2002. El vicealmirante (R) Juan José Lombardo avisa que puede hablar durante horas sobre el conflicto por las islas Malvinas. LA NACION escucha el relato de uno de los hombres más importantes en aquella guerra hace veinte años.

En diciembre de 1981, Lombardo es citado por el jefe de la Armada, almirante Jorge Isaac Anaya. Es el primero en saber que la Argentina buscará recuperar las islas. Cuenta ahora que en 1965 ya había desembarcado en Malvinas en una operación de submarinos, cuyo sentido no tuvo en claro entonces, y el resultado le sigue siendo desconocido. Ese diciembre de 1981 se le encargó desarrollar el plan de recuperación. Sólo Anaya y él lo saben.

Quedará luego al frente del teatro de operaciones Atlántico Sur. Durante la entrevista recordará una circunstancia clave del plan de recuperación: la orden de que no debía planearse la defensa. Es que nunca se pensó en una reacción inglesa. Todo lo que ocurriría después estará encadenado a esa directiva de la Junta que cerraba el conflicto cinco días después del desembarco argentino.

"Era el rejuntado de Chivilcoy jugando con la primera de Boca", reconocerá ahora. También aceptará que "cada muerto pesa sobre la conciencia de cada uno de nosotros".

Lombardo era el hombre indicado para el planeamiento. Cuenta del malestar que había en la Armada con el presidente-general Roberto Viola. El, como jefe de operaciones navales, decide hacer algo que estuviese a su alcance para motivar a sus hombres. Presenta la propuesta de dar un golpe de mano en las Georgias, de fijar un destacamento allí cuando los ingleses levantasen el suyo al finalizar el período antártico. Acepta la Armada esa propuesta y se pone a trabajar, pero luego le dirán que otra área de la fuerza se hará cargo de ese tema.

Llega la conversación con Anaya. Lombardo le dice que debe postergarse el operativo de las Georgias. La respuesta de que ese plan fue anulado lo tranquiliza. Lombardo es el hombre de la operación Malvinas. Vale un salto atrás para que su relato apunte cómo se llega a la decisión del desembarco.

* * *

"Cuando renuncia medio forzado el general Viola, el general Galtieri -que estaba designado- no quiere asumir la presidencia hasta que no se constituyan los otros dos comandantes nuevos, Anaya y (Basilio) Lami Dozo, en la Fuerza Aérea. Y además hasta que no hagan las pautas, porque una de las cosas que le endilgaron al general Viola era que no había cumplido con las pautas del comité militar. En ese ínterin quedó como presidente provisional el almirante Carlos Lacoste, mi compañero y amigo personal.

"El estuvo como tres meses como presidente por ser ministro de Bienestar Social y el más antiguo militarmente en el gabinete. El ministro de Defensa era el almirante Couto, que quedó también a cargo de las Relaciones Exteriores. Son dos amigos y la versión de boca en boca que ellos me dan es que Galtieri les dice que cada uno prepare las pautas. Couto pregunta en la Cancillería cuáles eran los problemas inmediatos. Y el primero era que (Oscar) Camilión, un muy activo canciller, había conseguido que los ingleses aceptasen hacer una reunión con agenda abierta, lo cual permitía hablar de soberanía.

"La primera reunión era a mediados de diciembre. Tanto Couto como Lacoste le dicen a Galtieri: "Señor, tenemos que cambiar esto porque un gobierno provisional no va a ir a reunirse". Entonces Galtieri tiene como primer tema en su agenda de relaciones exteriores el problema Malvinas.

"Se habla con los ingleses y se difiere la reunión para febrero. Eso es importante porque Galtieri tiene que hacer algo, al menos interiorizarse, sobre Malvinas. Yo estoy convencido de que Galtieri no tenía ni idea de Malvinas. Esa reunión coincide con la orden que me dan a mí para trabajar sobre el tema Malvinas. O sea, la iniciación de empezar a pensar sobre Malvinas viene como consecuencia de esa reunión que estaba programada por el gobierno de Viola.

"No habrá pasado una semana y con Anaya vamos a ver a Galtieri. Hasta ese momento el único enterado era yo. Entonces le digo: "General, usted sabe que esto es un despelote, tenemos que prever la reacción de los yanquis, de los rusos, de medio mundo". Me contesta: «Está todo previsto»".

"Me pedían un plan para tomar Malvinas, pero que no había que hacer un plan defensa. Yo dije: "Como son los ingleses, van a reaccionar". Eso está considerado, me dice."

Lombardo asegura que no se trató de una decisión de la Junta, porque Lami Dozo no sabía nada. "De eso estoy seguro, porque los únicos enterados éramos Galtieri, Anaya y yo."

* * *

Lombardo trabaja en el plan durante enero y febrero. Ya integran el grupo de trabajo el jefe del V Cuerpo del Ejército, general Osvaldo García, y el brigadier Sigfrido Plees. La operación no debe desarrollarse antes de la segunda quincena de marzo. Pero aparece de nuevo el tema Georgias.

"Si no hubiera pasado lo de Georgias, creo que no se hubiera hecho lo de Malvinas", afirma.

El vicealmirante se refiere al incidente con los chatarreros de Costantino Davidof, que había obtenido un permiso para desmontar una fábrica en Grytviken. Uno de esos operarios colocó una bandera argentina. Para entonces, Londres estaba atento a todos los movimientos en el Atlántico Sur.

"Yo me fui a Punta del Este y el 19 de marzo voy a la playa, compro LA NACION y leo sobre el desembarco en Georgias. Digo: "Acá se pudrió todo". El 20 lo veo a Anaya y le pregunto: "¿Qué pasa?", y me dice: «Nada»".

"Voy a Puerto Belgrano. El 21 me llama el comité militar y me preguntan cuándo se puede hacer la operación Sorpresa. La operación hay que cambiarla toda porque no están los buques. El 21 me ordenan que actualice el plan, el 23 digo que sí, que se puede hacer y que como muy pronto se puede zarpar el 28, y así se hizo."

Malvinas estaba en marcha.

* * *

Se produce el desembarco el 2 de abril. Hasta el momento, todo de acuerdo con las previsiones de Lombardo. Pero la fuerza de tareas británica zarpa con destino al Sur. Todo se empieza a complicar. Y los pensamientos se apartan del plan original: dar un golpe de efecto para forzar una negociación con los británicos.

Una anécdota de Lombardo servirá para graficar el espíritu de la época. También las dudas de quien ya tenía la responsabilidad máxima en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur.

"Para poner un ejemplo actual: uno dice "qué b... por qué no saqué antes los dólares..." Bueno, porque uno no sabía que iba a pasar. Eso pasó en 1982. Creo que fue el 12 o 14 de abril cuando zarpa la flota de mar. El almirante (Walter) Allara era el jefe. La ceremonia de la despedida se hace en la corbeta Guerrico, que había tenido bajas en las Georgias. En ese momento estaba Alexander Haig (secretario de Estado norteamericano) negociando en Buenos Aires. Le digo a Allara: "Ustedes van a tener problemas, porque en este buque que tuvo muertos cuando se ceda algo en la negociación y los muchachos se enteren de que se arrió la bandera argentina van a tener un qui..., así que, ¡ojo!".

"Una hora después aparece Allara, que desembarcó en un helicóptero. "¿Por qué dice eso de que se va a arriar la bandera...?", me pregunta. Le dije que era la única solución y que teníamos que llegar a un acuerdo porque sino nos íbamos a suicidar. Y que para llegar a un acuerdo teníamos que ceder algo. Me dice: "Ah, no, porque ahora todo es nuestro".

"«Problema suyo; los insubordinados los va a tener usted", le digo, y termina la conversación. Llego bastante preocupado a mi casa y le comento a mi mujer lo que pasó con Allara. `No hay que ceder nada´, me dice ella. O sea, la mentalidad argentina el 15 de abril, tanto en la flota de mar como en la civilidad, era no ceder nada.

"Ahí me pongo en el pellejo del general Galtieri: si él hubiera aceptado demasiadas cosas duraba diez minutos. Ahí sería la grandeza ya no de un dirigente sino de un estadista; yo creo que estadistas en nuestro país hubo lamentablemente pocos. En este conflicto de Malvinas, ni la Thatcher ni Galtieri fueron estadistas y no se dieron cuenta de lo que iba a pasar."

* * *

Lombardo, el hombre que sabía que no se había planificado una guerra sino una operación de desembarco, se pregunta quién ganó y quién perdió: "Si hablamos desde el punto de vista militar, no hay ninguna duda de que perdimos. Pero, ¿qué perdimos? Muy poco. Los buques que perdimos eran todos inservibles. La Fuerza Aérea perdió unos cuantos aviones y lo que perdió el Ejército no servía para nada. Lo que sí perdimos fueron hombres, y cada muerto pesa sobre la conciencia de cada uno de nosotros.

"Económicamente somos tan inconscientes que nunca nadie habló qué perdimos en el país, si perdimos contratos, mercados; a nadie le preocupó, no hay estadísticas. Los argentinos no se dieron cuenta de que había una guerra. Acá se siguió jugando al fútbol, siguieron las carreras, vino el Papa. Acá nadie le dio bolilla a Malvinas, ésa es la verdad. Esa guerra, para nosotros, no existió."

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