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Martin Luther King, apóstol de la no violencia

La causa de un hombre que luchó pacíficamente por la igualdad entre blancos y negros continúa en pie
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3 de abril de 2002  • 20:45

Desde que tenía 17 años, Martin Luther King enseñó a sus hermanos de raza negra a luchar por sus derechos bajo el estandarte de la no violencia. Pero la mañana del 4 de abril de 1968 en Memphis, Estados Unidos, el sueño de un hombre que bregaba por la igualdad de las razas, moría de un disparo en el cuello.

King, de 39 años, había llegado a Memphis una semana antes de su muerte. Buscaba pacificar la violencia racial que se sucedía en las calles. Quería demostrar que los blancos pueden convivir con los de color.

Sin embargo, él mismo sería blanco de la violencia irracional cuando desde un lugar desconocido partió un disparo que terminaría con su vida.

El supuesto ejecutor de ese único tiro fue James Earl Ray, recibió una sentencia de 99 años, luego de declararse culpable. Aunque, apenas entró en la cárcel, Ray se retractó y aseguró que el verdadero asesino era un hombre llamado Raúl, a quién él había comprado el fusil con el que presuntamente fue asesinado King.

Disturbios y protestas

La muerte de Martin Luther King convirtió a los Estados Unidos en un infierno. Por algunos días se sucedieron incendios, saqueos y motines, como protesta de los seguidores por la injusticia que se había cometido.

Hubo disturbios en 125 ciudades de 28 estados diferentes, dejando un saldo lamentable: 46 muertos (41 negros y 5 blancos), 2600 heridos (la mitad, en Washington) y 21.000 detenidos (la mayoría por destrucción y robo). Se necesitó que se sumaran a la fuerza de la policía 55.000 soldados y guardias federales para poder controlar los desmanes.

Cinco días después, 100.000 personas caminaron detrás de una modesta carreta empujada por mulas que llevaba el cuerpo de Martin Luther King hasta la iglesia bautista de Ebenezer. El mismo lugar donde el Angel Negro, como lo bautizaron algunos medios, comenzó a luchar por los derechos de una sociedad dividida.

Un 9 de abril, el hombre que recibió el Premio Nobel de la Paz, fue sepultado en el cementerio de South View, en Atlanta, dejando un legado de igualdad para las generaciones posteriores.

“Temprano, en la mañana del cuatro de abril,

un disparo se escuchó en el cielo de Memphis,

libre al fin,

ellos tomaron tu vida,

pero no pudieron tomar tu orgullo…”

Fragmento de la canción

Pride (In the name of love)

U2

Los comienzos de un luchador pacífico

King, hijo y nieto de pastores bautistas de Atlanta, nació en Georgia el 15 de enero de 1929 en una sociedad dividida entre negros y blancos.

Por esa época, las personas de color no podían comprar o alquilar una casa en el lugar que quisiese. No podían votar ni sentarse en la barra de un bar. Les estaba prohibido registrarse en un hotel y usar baños que eran para blancos.

Al sur del país, en las zonas rurales, estaban obligados a bajar de la vereda y permanecer parado si un hombre blanco caminaba por la calle.

Desde los 17 años, cuando fue ordenado ministro bautista, King profundizó sus conocimientos sobre la lucha por la igualdad entre las razas, basándose en la no violencia.

“Fuerte es el hombre que defiende sus derechos sin devolver los golpes”, repetía el angel negro cuando pregonaba las enseñanzas inspiradas en la vida del Mahatma Ghandi.

Una fecha simbólica

El 1° de diciembre de 1955, Rosa Parks, de 43 años y militante por los derechos humanos, se negó a darle el asiento en un colectivo a un hombre blanco. Y por no acatar la ley, esta costurera de Montgomery, Alabama, fue arrestada.

King, que para esa época ya era un reconocido ministro bautista de la comunidad negra local, encabezó un boicot en contra de la compañía de transportes de la ciudad.

Con sentadas y manifestaciones casi diarias, la protesta duró 381 días. Durante todo ese tiempo, King fue varias veces apresado por vagancia en la vía pública y amenazado por distintos sectores de la sociedad.

“Cortesía para los pasajeros negros, contratación de conductores de color y el derecho a permanecer sentados aunque hubiera blancos de pie”, exigía la comunidad negra con King a la cabeza.

Finalmente, el Tribunal Supremo prohibió la discriminación en el transporte público de Montgomery.

Esa fue la primera batalla que Martin Luther King ganaba.

“Tengo un sueño…”

“Sueño que mis cuatro pequeños hijos vivirán un día en un país en el que no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad (…) Hoy tengo un sueño. Este día será, cuando todos los hijos de Dios podrán cantar un nuevo significado (…) y si Estados Unidos de América será grande, eso tendrá que ser realidad…”

Debajo del monumento a Lincoln, en Washington, estas palabras fueron pronunciadas por Martin Luther King ante 250 mil manifestantes. Ese 28 de agosto de 1963, la gente marchaba a la capital norteamericana en busca de trabajo e igualdad.

Premio Nobel de la Paz

En 1964, Martin Luther King recibió el Premio Nobel de la Paz por “sostener siempre el principio de la no violencia”.

De este manera se convertía en el segundo hombre de color en recibir este premio, luego de que el dirigente sudafricano Albert Luthuli lo obtuviera en 1960.

Martín H. Fernández Chaine

Especial para LA NACION LINE

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