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Aquel inolvidable bautismo de fuego

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
Norberto Dimeglio, ex piloto de Mirage V, recuerda la tarde en que entró en combate Su escuadrilla dejó el territorio y bombardeó blancos británicos Hubo enfrentamientos con los aviones Harrier enemigos Ahora es comodoro y director general de Investigaciones
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8 de abril de 2002  

El 1° de mayo de 1982 los buques británicos se acercaron por primera vez a Puerto Argentino. La Fuerza Aérea Argentina despegó en busca de su bautismo de fuego. Tres Mirage V de la escuadrilla Torno fueron los primeros en encontrar a la fuerza naval. El entonces capitán Norberto Rubén Dimeglio era el líder. Lanzó las dos bombas de 250 kilogramos sobre un destructor tipo 42. Y recuerda.

Veinte años después es comodoro y director general de Investigación y Desarrollo. En su oficina en el Edificio Cóndor relata a LA NACION ese primer día de batalla de la aviación argentina.

Todo se hace rápido y sobre la marcha en ese abril del 82. Los Mirage V son desplegados en Comodoro Rivadavia y Dimeglio enlaza el primer vuelo completo entre esa base y Puerto Argentino. Son dos horas y 43 minutos, sólo tres sobre tierra. Se hacen los cálculos y queda una única ruta directa para llegar por el Norte y contar con un par de minutos extras para aterrizar de regreso. Vuelan en el límite.

"Teníamos que llegar como sea, con lo que tuviésemos, porque no era sólo cumplir con una misión, con la Patria, sino que allá (por Malvinas) había diez mil compatriotas que iban a ser atacados y que esperaban ver llegar a sus aviones. Teníamos que ir a defenderlos", dice.

Dimeglio tenía el turno de 13 a 15 ese 1° de mayo. Volarían en su escuadrilla el primer teniente César Román y el teniente Gustavo Aguirre. Otra sección del escuadrón de Mirage V despegaría en misión de cobertura aérea. Los blancos son ubicados en Bahía Anunciación; al menos, eso se creía.

"Cuando vamos entrando por el norte de las Malvinas el radar nos avisa de la presencia de los Harrier. Hicimos un descenso brusco, porque volar bajo era nuestra única protección contra los radares. Volábamos a una distancia de cien metros entre avión y avión, creíamos que con eso podíamos confundir al radar de tiro que podía ver tres blancos muy juntos y no decidir a cuál tirar. Ya en vuelo rasante sobre la isla Borbón, Aguirre me dice que ve un Harrier que se mete en las nubes. Debe haber sido uno de los que estaba peleando con la sección Dardo, de García Cuerva."

Entonces hubo varias operaciones simultáneas en las Malvinas. La escuadrilla de Dimeglio siguió hacia la posición de buques británicos, mientras Mirage y Harrier se trabaron en el primer combate aéreo. El primer teniente Perona debió eyectarse en la lucha, pero el capitán García Cuerva, con su avión intacto, mas sin opciones de regresar al continente por el límite de combustible, decidió salvar el avión y aterrizarlo en la pista de Puerto Argentino, que estaba bajo fuego.

Dimeglio y los demás pilotos escucharon el cruce de comunicaciones con la torre de control, la confusión de la defensa antiaérea y el derribo por fuego argentino del Mirage.

"Llegamos a Bahía Anunciación, pero no había ni un buque. Miré que tenía un minuto más de combustible y fuimos hacia el cabo San Felipe, para pasar bien abierto de las defensas de Puerto Argentino. Román me dice que a mi izquierda hay un helicóptero Sea King. Dije que siguiéramos. A los pocos segundos vemos tres buques cañoneando Puerto Argentino."

Dimeglio dio la orden de ataque. Cada uno al barco que tuviese enfrente. "Y el que no la cumplió fui yo, porque me fui sobre el de Aguirre porque lo tenía mejor acomodado."

Lanzó las dos bombas a 320 metros del buque. A su velocidad, a un segundo de pasar por arriba de la cubierta. "No teníamos computadora de tiro, se tiraba a ojo con la mira fija."

"Aparentemente mis bombas no explotan, pero las de Aguirre sí, por lo que dice después la gente de la Armada que observó el ataque." En la salida del ataque Dimeglio se topó con la fragata que se había asignado antes como blanco. Disparó los cañones y saltó el buque para encontrarse con el tercer barco británico, al que le pasó rasante.

El momento de emoción para Dimeglio llegó cuando sus numerales, Aguirre y Román, anunciaron que también salieron del ataque. Pero el radar de Malvinas les avisó que eran perseguidos por Harrier. La escuadrilla empieza el escape, mientras la sección Fortín de los Mirage V, integrada por los ahora brigadier Guillermo Donadille y comodoro Jorge Senn, persiguen a los cazas británicos.

La escuadrilla Torno y la sección Fortín regresaron a su base. La Fuerza Aérea tuvo allí su bautismo de fuego. Esos cinco hombres hoy siguen en actividad.

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