Costosas maniobras navales en Sudáfrica

La Armada destinó casi US$ 240.000
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9 de abril de 2002  

Aunque las restricciones presupuestarias han dificultado el funcionamiento de la Armada, que durante el verano mantuvo mínimas operaciones en el mar argentino, dos corbetas participan en aguas sudafricanas del ejercicio combinado Atlasur V con embarcaciones de las marinas de guerra de esa nación, Brasil y Uruguay, para lo que se habrían destinado unos 240.000 dólares (660.000 pesos, según la cotización de ayer de la divisa norteamericana).

Con esta actividad se entrena sólo el 1,16 por ciento de los efectivos de la fuerza, que está integrada por 17.200 hombres, entre oficiales, suboficiales y tropa voluntaria. En total, las tripulaciones de las corbetas misilísticas Robinson y Spiro no superan los 200 marinos.

Además, anteayer partió para Sudáfrica el jefe de la Armada, almirante Joaquín Stella, que asistirá a la ceremonia de clausura de las maniobras, que se extenderán por 42 días. Se iniciaron el 4 del mes último y concluirán el martes próximo.

El viaje del jefe naval "prácticamente no significa un gasto porque fue invitado por Sudáfrica y lo acompaña sólo un asistente", justificó a LA NACION el vocero de la Armada, capitán de navío Alberto Scotto.

Los ejercicios combinados nacieron en 1993 de un acuerdo entre las marinas argentina y sudafricana. En ese año se efectuaron en nuestro país.

En 1995 se sumaron las armadas de Brasil y Uruguay y observadores navales del Paraguay. Tanto en esa edición como en 1997, los ejercicios se hicieron en Sudáfrica.

En 1999, las maniobras se desarrollaron en Brasil y en 2001 no pudieron concretarse por "restricciones presupuestarias que afectaron a todos los países intervinientes (Sudáfrica, Argentina, Brasil y Uruguay)", aseguró el marino.

Para esta retrasada edición del Atlasur se eligieron las corbetas Robinson (puesta en servicio en julio último) y Spiro "no solamente por ser técnicamente aptas para este tipo de ejercicio, sino porque son económicas", explicó Scotto.

Oficialmente la Marina no quiso hablar sobre el costo de la participación de las dos embarcaciones en las ejercitaciones en Sudáfrica, pero dejó trascender que rondaría los US$ 240.000.

La cifra resulta bastante baja, si se tiene en cuenta que costaba casi un millón de dólares (en los días de la convertibilidad) mantener un buque durante un mes operando permanentemente y un avión, con vuelos esporádicos, para el control de la pesca, que estuvo solventado por la Secretaría de Agricultura, en los días en que estaba a cargo Felipe Solá.

"Contención profesional"

Sin negar los valores extraoficiales, Scotto explicó que la decisión de destinarlos a una sola ejercitación y en el exterior estuvo vinculada con "la necesidad de contención profesional y para que el personal pueda medir sus capacidades a nivel internacional".

El vocero de la Marina admitió que actualmente "las actividades se han minimizado a lo imprescindible" al punto de que "no se cumple el ciclo logístico natural para el adiestramiento del personal".

En esta edición, Brasil fue el país que participó con más cantidad de naves: dos fragatas misilísticas, un buque petrolero y un submarino. Uruguay se sumó con la fragata Montevideo y Sudáfrica (el anfitrión) puso a disposición un buque logístico, un submarino y dos lanchas.

Como desde 1993, se efectúan ejercicios antisubmarinos, antiaéreos, antisuperficie, de tránsito por canal barrido, maniobras tácticas, de reabastecimiento y de tiro contra blancos de superficie y aéreos.

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