"099 Central", una telenovela policial fría, pero impecable

(0)
18 de abril de 2002  

"099 Central", telenovela policial con Facundo Arana, Paola Krum y Nancy Dupláa. Idea original: Adrián Suar. Libro: Leonardo Bechini y Marcos Carnevale. Dirección: Jorge Nisco y Sebastián Pivotto. Una producción de Pol-ka. Lunes a viernes, a las 22, por Canal 13.

Nuestra opinión: muy bueno.

Ingenio no le faltó a la dupla Leonardo Bechini-Marcos Carnevale, autores de "099 Central", al imaginar a esta brigada especial como otro componente de ese departamento policial para el que también trabajaron, el año último, los muchachos de "22, El Loco". Incluso dos de los actuales personajes -Diente Aguirre (Daniel Aráoz) y Laura (Nancy Dupláa)- vienen a incorporarse con intactos nombres y caracteres a la vida laboral de esta central y a sus nuevos compañeros de trabajo.

Sonó divertido cuando el "Diente" le advirtió a Tomás Ledesma (Facundo Arana) que no jugase a dos puntas porque "yo tenía un amigo, qué te digo un amigo, ¡un hermano!, que se quedó sin el pan y sin la torta". Todos recordarán que ése fue el final de "22": Adrián Suar no se quedó ni con Leticia Brédice ni con Nancy Dupláa. Ahora, en "099 Central", los triángulos son la fórmula que se repite: Tomás está entre Laura y Patricia (Paola Krum). Patricia está entre su esposo Franco (Luis Luque) y Tomás, que no sólo es su compañero de trabajo sino también hermano de su marido. Y Laura está entre Tomás y Nico (Juan Darthes).

A puro ritmo

"099 Central" es claramente una versión mejorada de "22" que, desde ya, era un buen producto. Como experiencia superadora, esta telenovela ajustó sorprendentemente tanto los tiempos internos de cada escena como los tiempos globales de las secuencias de la historia.

Las escenas son breves, concisas, de criterio funcional exacto. Ninguna existe porque sí y mucho menos para "estirar" el capítulo. A su vez, las secuencias de las peripecias que viven los distintos personajes se alternan con prolijidad y coherencia. Como resultado, la telenovela cobra ritmo y la acción no deja de avanzar.

Hasta las acciones del elenco secundario están escritas con sumo cuidado. Son deliciosos los personajes interpretados por el enfermero gay Marito (Coco Silly), la oficial rea Gaby (Julieta Díaz), la macanuda policía rescatista Silvina (Eugenia Tobal) y el subcomisario y artista frustrado Fausto (Emilio Disi). En cuanto a los protagónicos, se puede decir que el trío ofrece actuaciones parejas. Hasta ahora, todos están más sostenidos por sus encantos personales que por sus dotes actorales. Pero es notable cómo realzan sus personajes en las escenas compartidas con Luis Luque, un profesional brillante que no siempre ha recibido el merecido reconocimiento.

Justamente Luque, o más bien su personaje, Franco Ledesma, es quien tiene a su cargo la usina de maldad de "099 Central". Policía retirado pero en actividad, que acaba de volver al país luego de una larga residencia en Miami, Franco trabaja para el servicio de inteligencia, pero es, en realidad, un corrupto que utiliza su lugar en las fuerzas de seguridad para el tráfico de armas y otros delitos de envergadura. Franco Ledesma vendría a encarnar, para el imaginario del ciudadano común, el estereotipo del escurridizo y siempre sospechoso agente de inteligencia estatal.

El arsenal malvado que deberá poner en práctica Luis Luque está, evidentemente, en las gateras. Sólo en estos últimos capítulos se ha dejado entrever, por la amenaza de uno de sus socios del bajo fondo, que Franco Ledesma no es hermano de sangre de Tomás, sino su raptor. Eran épocas de la dictadura militar, Franco estaba a cargo de uno de los operativos de secuestro y desaparición de personas y, luego de victimizar a los padres, se llevó al pequeño Tomás.

Así son las cosas. Veinticinco años después, Tomás es un policía de élite honesto. Y, para beneficio de la historia, más temprano que tarde deberá descubrir a su hermano no sólo por sus múltiples actividades criminales sino también por su responsabilidad en la muerte de sus padres biológicos.

El detalle que faltaba

Ahora bien, si todo en "099 Central" está perfectamente realizado, ¿por qué el espectador tiene la sensación de que a la telenovela le faltara algo? Lo que sucede con este producto es precisamente lo que no sucede.

Los acontecimientos, los personajes, cada bloque íntegro pasa por delante de los ojos del espectador como un torbellino perfecto que no lo aburre, pero que tampoco lo conmueve. Decíamos: "Cada bloque pasa por delante de los ojos del espectador". No decíamos: "Cada bloque llega íntegro al corazón del televidente". De eso se trata.

Nada hay en "099 Central" que comprometa el sentimiento del público. La telenovela se desenvuelve de modo impecable, pero frío. No hay motivos para tener, al día siguiente, la necesidad de repetir la cita con el programa para ver cómo continuará la historia que en el capítulo previo ha terminado en el típico instante catastrófico. No importa demasiado qué les puede a pasar a estos personajes. "099 Central" incita al espectador al descompromiso. Algo falta. Ese "no sé qué". O esa pasión. O ese flechazo. O esa magia. Algo.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?