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Marcelo Berbel, gloria de la música patagónica

Mauro Apicella
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19 de abril de 2002  

Hoy cumple 77 años, y aunque no será fácil alejarlo de Neuquén en un día tan especial, el músico y poeta Marcelo Berbel prometió que estará en Buenos Aires para una de las actividades programadas en la "Semana del aborigen".

Muchas de sus canciones transformaron a este criollo nacido en Plaza Huincul y criado en tierra mapuche en el primer artista que se debe mencionar cuando se habla de la música de la región. El escenario de la Fiesta del Puestero, en Junín de los Andes, lleva su nombre. "También hay otros lugares como plazoletas, calles, bibliotecas que llevan el apellido. Por lo menos, acá nos conocen -dice con su voz gastada, desde la capital neuquina-. Pero no tanto por mí, sino por mis hijos." Ellos también son músicos e hicieron trayectoria a partir del trabajo de don Marcelo. "¿Por qué? Supongo que si no fuera por ellos todo se me hubiera hecho muy cuesta arriba", asegura.

Si hubiera que rebautizarlo por sus dichos, Modesto sería un nombre que no le quedaría mal. Aunque desentonaría con su labor, por ser desde hace muchos años el principal referente de la canción patagónica y porque ha marcado una huella con temas como "Amutuy", "Piñonero", "Polca del rosedal" , "La pasto verde" y "Rogativa de Loncomeo", entre otros. "Y bueno, ahora tal vez me toque a mí ser un referente, como dice usted. ¿Sabe que ocurre? Se trató de eclipsar a la Patagonia casi en todos los aspectos, para sacarnos gas, petróleo, carne, pesca, lana. Y en lo cultural existieron barreras."

Los motivos pueden ser difusos, pero los hechos son claros. "Fíjese que en el Festival de Cosquín lo máximo que le han dado a la Patagonia, a toda junta, fueron 15 minutos." Sin embargo, es posible marcar ciertas características de una identidad musical. "Dicen que donde hay un hombre hay un gorrión y donde hay un gorrión hay folklore. Me refiero al costumbrismo. También hay muchas influencias como las que sufrieron casi todas las provincias. Acá quizá sea menor y hayan quedado cosas precolombinas, como algunos ritmos que se mantienen inalterables, aunque se les pueda agregar otra instrumentación", explica.

A pesar de lo difícil que parece llegar desde el Sur a todo el resto del país, hace algunos años volvió a ser Berbel el que hizo trascender la canción con piezas como "El embudo", que musicalizó León Gieco, y "Amutuy", que suena en los escenarios en la voz de Soledad.

Sólo verdades

"La ventaja de los patagónicos es que siempre escribimos verdades. No escribimos con un mapa en la mano, pero nuestros temas, o por lo menos los míos, transcurren en el lugar donde sucedieron las cosas. "La pasto verde" o "El piñonero" son verdades, experiencias; "El embudo" no es ninguna exageración".

León Gieco grabó este tema con un seleccionado de músicos para su disco "Orozco". En la voz de Mercedes Sosa se escucha la primera de sus décimas, que advierte: "Venga m´ hijo hoy le he de hablar/ de un tema tan cotidiano,/ que ni usted ni sus hermanos /se han detenido a pensar/ y es por costumbre nomás/ por haber nacido aquí,/ por venir de una raíz/ marginada de hace tiempo/ y contemplando en silencio/ lo que pasa en el país".

Esta noche, a las 20.30, en el Centro Cultural Sur (avenida Caseros 1750), don Berbel traerá sus experiencias y varias canciones que interpretará Roque Martínez. "No tengo cuerdas vocales para cantar. Digo, y como pretexto agarro una guitarra. Tengo temas como "Punta de flecha", que quizás hablen de eso. Hay gente que no sabe nada al respecto. Claro, no es culpa de ellos. Pero acá hace mil años hubo una cultura que hizo cosas tan perfectas como una flecha."

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