El Club del Progreso celebra 150 años con ideales de vigorosa actualidad

Lo fundaron, en mayo de 1852, hombres visionarios; perseguían el desarrollo moral y material del país
Mariano De Vedia
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29 de abril de 2002  

Para poder construir un país, primero hay que soñarlo. Este pensamiento, que hoy cobra vigorosa actualidad en tiempos de profunda crisis, fue el espíritu que hace 150 años impulsó a los fundadores del Club del Progreso, una institución social identificada con la historia política argentina y con los hombres que forjaron la organización nacional.

Constituido el 1° de mayo de 1852, el club surgió pocas semanas después de la batalla de Caseros, por iniciativa de Diego de Alvear, quien junto con 56 vecinos de la ciudad de Buenos Aires propuso "poner en contacto las ideas y los hombres", y "mancomunar los esfuerzos de todos hacia el progreso moral y material del país".

"Nació con ánimo conciliador y visionario, con el deseo de terminar con la atmósfera enrarecida por las guerras civiles, la violencia y la intolerancia hacia las ideas ajenas", explicó su actual presidente, doctor Bartolomé Tiscornia, al recordar que la premisa esencial fue dedicarse "al resurgimiento moral y material del país y a su crecimiento económico".

La entidad se fundó un año antes de la sanción de la Constitución y no es aventurado señalar que por este club pasó la vida del país. Mitre se incorporó como socio en 1855 y Sarmiento, dos años después. Roque Sáenz Peña presidió la entidad en varios períodos.

Ni un presidente en 50 años

Emplazado hoy en Sarmiento 1334, el club conoció épocas de bonanza y momentos de crisis. Estos últimos coincidieron con los tiempos de inestabilidad política del país y un dato clave es que durante casi 50 años ningún presidente argentino estuvo vinculado con el club, ni concurrió a su sede.

Como bien relata la historiadora Lucía Gálvez en su trabajo "El Club del Progreso: la sociedad, los hombres, las ideas", a lo largo del tiempo se alternaron en los salones de la institución los bailes con las guerras y las conmociones de la vida institucional del país. Actos culturales, conciertos y exposiciones de pintura se sumaban a las tertulias, fiestas y juegos de cartas, el billar y el ajedrez.

La mujer siempre tuvo las puertas abiertas en el Club del Progreso, no sólo para ser recibidas sino también para ser aceptadas como socias. En 1903, por ejemplo, se realizó en sus salones un gran homenaje a la escultora Lola Mora por su famosa fuente.

En 1932, el club celebró sus 80 años con la Primera Exposición del Libro Argentino en su biblioteca, lo que puede considerarse un antecedente de la conocida Feria del Libro.

Tiempos de declinación sucedieron tras la compra de un campo en Ranelagh para actividades deportivas, transformado hoy en un club de golf, lo que "hirió de muerte sus finanzas", como se refleja en una carta enviada en 1939 por las autoridades del club al presidente Ortiz. En 1941 la institución dejó su sede de la Avenida de Mayo 633 y se trasladó a la casa señorial de Sarmiento 1334.

La revitalización del Club del Progreso comenzó a gestarse en 1984, con el retorno del país a la vida democrática.

Un grupo de ciudadanos, de distintas corrientes políticas y muchos sin militancia partidaria alguna, consideró que la institución había declinado su objetivo original y que era necesario avanzar en el reencuentro de los argentinos.

Comenzaron a desarrollar actividades cívico-culturales hasta que en 1988, con la presidencia de Ricardo Busso, accedieron a la comisión directiva. En 1994 continuó la obra Guillermo V. Lascano Quintana y a partir de 1999 conduce la institución Bartolomé Tiscornia, ambos abogados.

Así recuperaron la biblioteca -que lleva el nombre de Mitre- y abrieron las puertas a destacadas figuras de la cultura, la política y la ciencia del país, con debates, seminarios, exposiciones, conciertos y encuentros periódicos. En los próximos días se hará el lanzamiento de su página en Internet ( www.clubdelprogreso.com ), donde se podrán encontrar foros y debates, la historia del club, columnas de opinión sobre temas de actualidad política y cultural, una agenda de actividades, una visita virtual al club y una galería de fotos históricas.

El Club del Progreso cuenta hoy con 250 socios, entre los que se destacan figuras públicas de distintos campos y disciplinas, como Marcos Aguinis, Germán J. Bidart Campos, Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa, Emilio Weinschellbaum, Gerardo A. Conte Grand, Guillermo V. Lascano Quintana, Ricardo Busso, Carlos P. Blaquier, Lucía Gálvez, Florentina Gómez Miranda, Elva Roulet, Alfredo Vítolo, Norberto Padilla, Albino Gómez, José Antonio Romero Feris, María Sáenz Quesada, Manuel Sadosky, Guillermo Moreno Hueyo, Andrés Riva Molina, Roger Haloua, Manuel Mora y Araujo, José Miguel Onaindia, Enrique Morad, Carlos Corach, Jorge Asís, Pepe Eliaschev, Carlos Escudé, Ignacio García Hamilton, Antonio Salonia, Emilio Corbiére y Daniel Sabsay, entre muchos otros.

Se espera que todos se sumen al acto central por el sesquicentenario, mañana, a las 21, con una comida. En adhesión al aniversario, el Club del Progreso publicó un libro con imágenes y artículos que repasan distintos acontecimientos de la historia del país vinculados con la institución.

Socios en el más alto cargo

  • A lo largo del tiempo, desde 1852, 17 socios activos del Club del Progreso ejercieron la Presidencia de la Nación: Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca, Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear, José E. Uriburu, Roberto M. Ortiz y Fernando de la Rúa. A ellos se suma el doctor Raúl Ricardo Alfonsín, que se incorporó a la entidad luego de concluir su mandato presidencial.
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