La crisis potenció la violencia familiar

Ahora hay muchas madres pegadoras
(0)
3 de mayo de 2002  

"La violencia familiar siempre existió, pero hace sólo 30 años que se habla de ella. Se la ha tomado como algo natural durante mucho tiempo, sostenida por mitos y falsas creencias. Y lo que es natural no lo discuten las víctima ni los victimarios. Hoy eso está cambiando."

Las declaraciones pertenecen a Elena Tchalidy, presidenta de la Fundación para la Asistencia de la Violencia Doméstica Alicia Moreau de Justo, durante una jornada sobre Violencia en la Familia, organizada por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

Tchalidy y el equipo de la fundación trabajaron sobre 500 mujeres víctimas de la violencia que desmitifica una serie de creencias que imperan en la sociedad.

No pocos creen que todos los que golpean están borrachos, pero, de acuerdo con el estudio, un 50% utiliza el alcohol como un desinhibidor y el otro 50% pega o insulta sobrio.

Otros sostienen que las personas agresivas tienen problemas mentales, cuando en realidad sólo el 10% los tiene y el 90% restante sabe perfectamente lo que hace. "Los hombres son violentos en su casa y sólo el cinco por ciento lo es afuera. Ocultan su agresividad y se muestran amables, lo que hace difícil que le crean a la víctima", dijo Tchalidy.

Potencia

La crisis social y económica no hace sino potenciar la violencia que ya está presente. No como una causa, sino como un elemento más que la intensifica, como también pueden hacerlo el alcohol, de acuerdo con Silvia Mesterman, socióloga, psicóloga y terapeuta familiar.

Si bien no existen estadísticas al respecto, la especialista en maltrato infantil María Inés Bringiotti dijo que hoy se ven casos más graves de agresión hacia los chicos.

El maltrato a las personas mayores es otro de los fenómenos que preocupa, más en los tiempos que corren, en el que muchos hijos vuelven a la casa de sus padres porque se han quedado sin un lugar donde vivir. Esta convivencia hace que se generen roces y situaciones que antes no existían, en especial las de abandono, negligencia o desvalorización.

"La violencia existe en todas las clases sociales, aunque se manifiesta de diferentes maneras -dijo la socióloga-. Es un mito eso de que sólo se da entre los pobres. Lo que ocurre es que es un fenómeno invisible, de puertas adentro, que se hace visible a través de la denuncia y las personas de mayores recursos económicos pueden llegar a ocultarlo un poco más".

Sin embargo, Mesterman coincidió con la abogada Beatriz Bíscaro en que el "de esto no se habla" está empezando a perder legitimidad entre la clase media y la alta: "A las personas de buen nivel económico les daba vergüenza hablar del tema, pero hoy se animan más a plantear las cosas. Lo veo en el estudio a diario, hasta yo misma me he sorprendido al escuchar a un hombre que pudo contar que su mujer lo golpeaba".

"La violencia surge de una relación asimétrica, en la que el que tiene poder atenta contra el otro, física o emocionalmente", agregó la psicóloga Susana Maquieira.

La agresión no se refiere necesariamente al maltrato físico, sino que una persona puede destruir a otra sin mover un dedo. La amenaza, la descalificación, el insulto, el lavado de cerebro o el chantaje emocional son tanto o más perjudiciales que un golpe de puño.

Tampoco es cierto que la violencia sea patrimonio exclusivo de los hombres. "Es real que el 90% de los que comenten abuso sexual son hombres, pero también lo es que el 60% de los que ejercen violencia contra sus hijos son mujeres", sostuvo Eduardo Padilla, psiquiatra y presidente de la Fundación Familia y Comunidad.

Intervención de la Justicia

Silvia García de Ghiglino, abogada y miembro del Cuerpo Interdisciplinario de Protección contra la Violencia Familiar, aseguró que hoy existe un mayor conocimiento, detección y denuncia de los episodios violentos en el ámbito familiar.

"La ley y la necesidad de poner orden aparecen cuando una familia es disfuncional. Es decir, cuando la función básica de proteger y cuidar no se cumple, se vulnera."

¿Siempre es necesario judicializar un caso de violencia familiar? La abogada consideró que hay situaciones en que no se llega a una instancia judicial y que es beneficioso, ya que muchas veces la intervención de la Justicia detona más violencia y el panorama se agrava.

A veces, dijo, se puede modificar la actitud de la persona que ejerce violencia con ayuda terapéutica, siempre y cuando no se trate de lesiones graves o casos de abusos sexuales.

Para que una mujer llegue a hacer una denuncia, de acuerdo con Elena Tchalidy, debe poder vencer dos prejuicios: que no se debe denunciar al padre de sus hijos y que los problemas de pareja se resuelven puertas adentro.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?