La compactera

Villa. Amor secreto. Sólo piano. Sete netos. Guajiro natural. Malbec.
Fernando López
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5 de mayo de 2002  

  • Villa

    Javier Malosetti


    In a silent away/It’s about that time, I’m down, Villager cumbia, Prosperity, entre otros (Day music).
  • En el segundo CD del quinteto de Malosetti sobrevuela de manera permanente una predisposición hacia las melodías junto a una presencia rítmica tan fuerte como inspirada. Tanto el material original como las versiones muestran una fina pluma en los arreglos. Aunque híbrida en su constitución, la fusión del grupo logra desarrollar un cuerpo emotivo, una encarnadura musical que, como el blues, descansa en el sentimiento. El bajo lidera, pero no es excluyente. La trompeta de Bellotto y el saxo de Cámara construyen climas. El talentoso pianista Andrés Beeuwsaert logra un enriquecedor diálogo con Malosetti y Pepi Taveira, en los tambores, pone calor y dirección a las composiciones rítmicas. El bajista canta, todo un desafío para este virtuoso, y sale airoso más por el sentimiento que surge de su estilo que por la calidad de su registro. Esta placa es como un oasis en medio del desierto que impone la realidad.

  • Amor secreto

    Luis Fonsi


    Quisiera poder olvidarme de ti, Fuera de control, Amor secreto, Entrégate, Te vas, y otros (Universal).
  • La factoría de ese impreciso y rendidor producto llamado música latina nunca para. Siempre hay alguna nueva voz –y, sobre todo, una nueva imagen– para sumar al nutrido elenco en el que caben rickis, castros, iglesias, luismis y decenas de aspirantes a sucederlos. Algunos, es cierto, cantan mejor que otros (el puertorriqueño Luis Fonsi puede anotarse entre los bien pertrechados), y algunos se esfuerzan por hallar el rasgo diferente que los distinga.

    Fonsi, que por bilingüe apunta tanto al Sur como al Norte, parece apostar por una balanceada dieta de canciones románticas, ritmos tropicales, baladas pop, fórmulas tomadas del rock y unas cuantas reminiscencias de Michael Jackson. Lo hace con impecable profesionalismo y muy bien rodeado, pero no puede evitar que su álbum traiga, como le pasa a la mayoría de sus colegas, ese aire a música ya oída decenas de veces. Quizás esa familiaridad sin sobresaltos explique el éxito.

  • Sólo piano

    Waldo de los Ríos


    Zamba de mis pagos, Bailecito, Galopando, Vidala del nombrador, La tristeza y el mar, La sombra del tigre, Esteco, Teluria, Fuera de ritmo, Río de los Waldos, Tero-Tero, Cueca para Waldo (Melopea).
  • Waldo de los Ríos fue duramente criticado por sus incursiones en el terreno clásico, pero difícilmente se pueda encontrar a una persona que no lo admire por su trabajo en la música de raíz folklórica, con su orquestal o con su grupo Los Waldos.

    Aquí, al piano, está perfectamente expresada su conexión con las raíces y con los modos camarísticos y las posibilidades técnicas de su formación académica. Se ven su tendencia a representar la opulencia de una masa sinfónica, los ritmos que fabrica su mano izquierda y el modo de armonizar la melodía con la derecha. También, la originalidad que manifiesta en temas como “La zamba de mis pagos”, sin perder sencillez, y la gracia que siempre cae bien a cualquier pieza de los Abalos. Además, el CD trae varias yapas de colegas y amigos que le dedicaron temas o interpretan su obras más conocidas.

  • Sete netos

    Sete netos


    Outonia, Scotland the brave, Na fonte de Falperra, O esplendor, Rúa das Trompas, y otros(Independiente).
  • Sete Netos son, como su nombre lo indica, siete nietos de inmigrantes españoles que, puestos a hacer música, decidieron retomar los sonidos de sus ancestros. Así, Gabriel Ponte, Alberto López, Juan Martín Rodríguez, Juan Martín Pociello, Jorge Sisto, Hugo Reverdito y Hernán Giménez Zapiola, impulsados por gaitas, flautas, guitarras y bandurrias, logran un interesante trabajo en la combinación de instrumentos tradicionales con los más contemporáneos. En el camino de su búsqueda, los Sete Netos encontraron las conexiones de lo que, en los últimos tiempos, se conoció como universo celta. Así, a las composiciones gallegas se sumaron temas asturianos, escoceses e irlandeses, y el toque latino que los inmigrantes llevaron y trajeron en sus viajes. Con precisión y con buenos y personales arreglos, es una buena placa para captar el espíritu de este grupo, prolijamente grabada. Un mérito aún mayor, tratándose de una producción independiente.

  • Guajiro natural

    Polo Montañez


    Amanece el nuevo año, Guajiro natural, Quién será, Dónde estará, Si fuera mía, Un montón de estrellas, y otros (BMG/LEG).
  • Polo Montañez es un producto de la isla cubana. Su nombre verdadero es Fernando Borrego Linares y es autor de todos los temas que canta. Su estilo sencillo comulga con una vida campesina y un entorno natural. El músico, de 44 años, vive en la cordillera del Rosario, Cuba.

    Rodeado por ese ambiente silvestre, el músico ofrece una pintura de su aldea. Cuando aborda el son montuno y la guajira, logra los momentos más inspirados del álbum. Cuando se aparta de su geografía y del sonido del tres, y se acerca a esas canciones con un registro más cercano al bolero, Polo Montañez se vuelve uno más.

    El disco, grabado en Cuba y producido en Francia (fascinada con todo lo que venga de la isla), quizá no logrará despertar el fervor que generan muchos de sus colegas más veteranos, aunque sea un disco con mucho ritmo, que dejará satisfechos a los seguidores del género.

  • Malbec

    Blues Motel


    El indio, Pastillas, Tanto tiempo ausente, ¿No parece extraño?, Clonazepam, Brujos, y otros (Independiente).
  • Cuarto disco de una banda de la zona norte que lleva más de diez años de actividad. Aquí, luego de pasar por discos muy marcados por sus influencias (Rolling Stones, The Who) y de bucear en experimentaciones electrónicas y psicodelia, han encontrado un punto de equilibrio. Un equilibrio al que bien le corresponde el título del álbum, alusión irónica a otros brebajes de menor calidad que se asocian con las bandas de este tipo de rock. Rock de guitarras con bien bluseros riffs, pero al que también le agregan armónicas, órganos, pianos, flauta y una pedal steel guitar a cargo del gran blusero Miguel Botafogo. También aporta lo suyo Mariano Esaín (del grupo Menos Que Cero y productor artístico de la placa). Hay temas con destino de hit, como “Pastillas”, que corearán sus muchos fans en las presentaciones de la banda, otros melancólicos y reflexivos (“La locura”) y letras que parecen instantáneas cotidianas, pero son fruto del trabajo. Además, trae un track interactivo.

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