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Adiós al Santa Fe 1 y 2

Las dos salas de cine darán paso a un estacionamiento
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3 de noviembre de 2000  

Con el cierre definitivo del Santa Fe 1 y 2, cuyo predio se convertirá en playa de estacionamiento, dejó de funcionar uno de los más elegantes y cómodos cines del Barrio Norte. Su desaparición, sin embargo, no es novedad en una época en que los transitados shoppings incorporaron a sus estructuras reductos cinematográficos en los que los espectadores pueden, degustando copos de maíz y gaseosas, insertarse en un amplio abanico de ofertas cinematográficas.

El rito de "ir al cine", uno de los más populares entretenimientos de los porteños, empezó, sin embargo, a decaer desde mucho tiempo atrás. Hace algo más de treinta años comenzaron a desaparecer los cines de barrio, esos nostálgicos lugares que surgen de las nieblas del tiempo a través de los recuerdos de sus bullangueras matinés y de los formales "días de damas".

Poco después, los primeros coletazos de la crisis económica y el auge de la televisión obligaron a cerrar las puertas de varias salas de la avenida Corrientes.

En esa calle que, según los tangueros, nunca dormía y que en las noches actuales sólo es recorrida por algún solitario sin rumbo, se alzaban desde el ya mítico Lorraine -donde en nuestra juventud descubrimos a Ingmar Bergman y a los más vanguardistas realizadores de la época- hasta el Loire o el Alas convertidos hoy, por obra y gracia de un progreso impiadoso, en playas de estacionamiento, garajes, locales de bingo o tribunas de algún pastor que propaga dudosa fe y recoge pingües ganancias.

Los cines continuaban, sin embargo, a lo largo de Lavalle. Uno junto a otro aportaban una variada conjunción de propuestas fílmicas y convertían esa calle peatonal en un hervidero de potenciales espectadores. Pero la desidia de algún intendente de turno, el cada vez más magro dinero en el bolsillo de la gente, el "boom" de los videos caseros y la inseguridad obligaron a cerrar, lentamente, esos cines que se habían convertido en íconos de la geografía porteña.

Santa Fe y su esplendor

Los propietarios de los cines decidieron, entonces, trasladar sus pantallas a la calle Santa Fe. En la elegante avenida, pespunteada por llamativos comercios y por cómodas confiterías, existía un público de clase media y alta que se adaptó rápidamente a la costumbre de asistir a esas confortables salas.

Así reflorecieron el Grand Splendid y el Capitol, que desde años atrás refulgían con sus muchas butacas y sus marquesinas iluminadas "a giorno".

A ellos se unieron el América, el Atlas Recoleta, el Atlas Santa Fe y el Santa Fe 1 y 2. Pero el problema económico y la cada vez más peligrosa inseguridad también se hicieron sentir en esos habituales espectadores.

Y así, casi en silencio, hace algunos meses cerraron sus puertas el Capitol y el Grand Splendid. A ellos se les une ahora la desaparición del Santa Fe 1 y 2, ubicado en Santa Fe 1941, que ayer comenzó a ser desmantelado para convertirlo en playa de estacionamiento.

Un adiós lamentado

El Santa Fe 1 y 2 fue pionero en el concepto de que en un mismo lugar existiesen dos salas para proyectar largometrajes distintos. Fue inaugurado el 29 de mayo de 1975 y en su momento revitalizó al Barrio Norte.

Su propietario, Raveno Saragusti, integrante de la cadena Coll-Saragusti, lamentó la desaparición del Santa Fe 1 y 2.

"Era -dice en un diálogo con La Nación - mi hijo preferido, pero actualmente el público se desplaza hacia otros ámbitos que, además de cine, le brindan patios de comidas, paseos y un sinnúmero de entretenimientos... Los shoppings son, ahora, la moda y la diversión, y es imposible competir con ellos."

A la hora de los números, Saragusti es claro y terminante: "Entre el año pasado y la actualidad los espectadores de cine de la zona de Santa Fe y Callao disminuyeron en un 52 por ciento, y frente a estos guarismos es imposible mantener activas las salas de cine. Dediqué mi vida a este negocio, pero la realidad es cruel y despiadada".

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