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Subastan hoy doce cuadros de Amalia Fortabat

Alicia de Arteaga
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8 de mayo de 2002  

Un gran revuelo mediático provoca la puesta en venta de las pinturas de Amalia Lacroze de Fortabat, que serán ofrecidas esta noche a las 20 -hora de Buenos Aires- en la sede neoyorquina de la rematadora Sotheby´s, situada en la sala de York Avenue y la calle 72.

De los 57 cuadros reunidos en uno de los mejores catálogos de impresionistas de los últimos años, por lo menos una docena fue comprada por la empresaria en los años ochenta, antes de que la recesión y el parate de la construcción hirieran las finanzas del grupo que tiene su base en la industria del cemento.

Con el número 13 será subastado "Mary Cassatt en el Museo del Louvre", un pastel de Degas estimado en 18 millones de dólares, comprado por Fortabat en 1984. El cuadro tiene el valor agregado de una historia casi romántica como fue la relación entre Edgar Degas y su alumna Mary Cassat, reconocida luego como la gran pintora impresionista norteamericana.

"Mujeres cerca de las palmeras", de Paul Gauguin, lote número 21 de la venta de esta noche, ha despertado del letargo a coleccionistas y museos. La pintura, estimada en 20 millones de dólares, perteneció anteriormente a Bernice Gabrisch Chrysler, hija del millonario fabricante de automóviles.

Se trata de una de las pocas obras del temperamental Gauguin, seducido por el paisaje exótico de Tahití, que se encuentra en manos privadas. Por tema y colorido recuerda a Mata Mua, un emblemático cuadro del mismo artista, que integró la pinacoteca de los bolivianos Patiño, antes de ser adquirido por el barón Thyssen Bornemisza para el museo madrileño que lleva su nombre.

¿Cuál sera la última oferta por estas pinturas que han despertado la curiosidad de los medios y el interés del alto coleccionismo?

Imposible predecir lo que pueda suceder esta noche en la sala de Sotheby´s; ni el monto total que la empresaria argentina cosechará con esta venta.

En un mundo asediado por conflictos de toda índole, nadie se atreve a los pronósticos optimistas de los años ochenta, cuando los yens de los japoneses inundaban el mercado y convertían en récords millonarios las pinturas de los artistas impresionistas.

Se habla de 60 millones de dólares, en un cálculo conservador que contempla el contexto general y el ánimo de los compradores, otra vez en el ruedo después de dos hechos traumáticos: el atentado del 11 de septiembre -que postergó la venta de las pinturas de la señora de Fortabat- y la pérdida de imagen de las rematadoras luego del escándalo judicial que involucró a a Sotheby´s y a Christie´s en una maniobra de violación de la ley antitrust, al pactar las comisiones a espaldas de los clientes.

La investigación, iniciada en 1997, culminó pocas semanas atrás cuando la Justicia condenó a prisión al magnate inmobiliario Alfred Taubman, principal accionista de Sotheby´s.

Tratamiento especial

Amiga personal de Taubman y compradora fiel de la casa de York Avenue, la señora Amalia de Fortabat recibió de la rematadora un tratamiento VIP.

Por decisión personal, su nombre no figura en el catálago; ni salió de las oficinas de la firma la información que vincula la subasta de los cuadros con el estado de sus finanzas.

Fue Carol Vogel, periodista especializada de The New York Times, la que filtró el dato, enterada como estaba de cuáles habían sido los cuadros que la empresaria compró en sus adquisiciones públicas de los últimos veinte años.

Cambio de planes

"La señora está de viaje", fue la respuesta que escuchó una y otra vez esta cronista cuando intentó ubicar a la empresaria en sus oficinas porteñas de Puerto Madero.

Sólo un duro revés económico explica su decisión de vender pinturas, que bien podrían ser el punto de partida de un buen museo. Hasta tal punto es así que la mayoría de estos lotes ocupa varias páginas del catálogo y están acompañados de minuciosas reseñas críticas.

Tal el caso de "Cabeza de paisano catalán", de Joan Miró, estimado en 7 millones de dólares, e "Interior en Niza, mujer sentada con un libro", de Henri Matisse, estimado en 4 millones. Ambas obras fueron adquiridas en la galería Acquavella, que, según fuentes neoyorquinas, habría facilitado a la rematadora Sotheby´s fondos para financiar garantías a dos de los coleccionistas vendedores.

Entre los lotes atribuidos a la selección Fortabat hay un pequeño y encantador paisaje de Corot, "Vista del Pincio" (1843) estimado en 800.000 dólares. La pintura tiene una procedencia impecable y rumbosa: integró la colección de Florence Gould, hija del empresario de los ferrocarriles Jay Gould, dispersada en 1985, cuando la empresaria argentina iniciaba su serie de compras internacionales, que le valieron un lugar entre los grandes coleccionistas y considerable centimetraje mediático.

Los lotes que serán ofrecidos en pocas horas más no estaban en Buenos Aires, sino en un penthouse del hotel Pierre, domicilio neoyorquino de la señora Fortabat.

El catálogo también incluye obras de las colecciones del Museo Metropolitano de Nueva York, de los vizcondes de Noailles y de un famoso abogado de Minneapolis llamado Samuel Maslon, que durante cincuenta años se dedicó a comprar obras de arte y reunió en su casa , especialmente diseñada para la colección, un conjunto único de trabajos del suizo Alberto Giacometti.

Sin embargo, ninguna de las piezas adquiridas por el doctor Maslon tiene un estimado tan alto como las elegidas por Amalia Lacroze de Fortabat en los años ochenta, cuando su imperio de cemento parecía indestructible.

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