Se incendió el despacho de una fiscal

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8 de mayo de 2002  

La sospecha de un acto intimidatorio contra la Justicia quedó instalada ayer, luego de que un incendio destruyó casi totalmente el despacho de la fiscal de juicio oral Diana Graciela Goral, en pleno microcentro porteño.

La propia magistrada admitió que el hecho podría estar vinculado con causas en las que se investiga a funcionarios de Gobierno y, eventualmente, con una serie de amenazas de muerte que la representante del Ministerio Público denunció haber recibido en los últimos meses.

Sobre la base de un informe preliminar de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal, que descartaría un origen accidental del fuego que devoró muebles, computadoras y expedientes contenidos en el despacho del cuarto piso de las fiscalías situadas en Roque Sáenz Peña 1190, la fiscal Goral -la eventual víctima- arriesgó: "Entonces sólo queda pensar que lo que ocurrió estaría relacionado con mi trabajo".

La funcionaria tenía en estudio diversas causas en las que son investigados funcionarios del anterior gobierno y del actual, con jerarquías de director y secretario, por presunta defraudación contra la administración pública. Además, contaba con custodia oficial las 24 horas desde que, meses atrás, denunció haber sufrido amenazas que incluyeron una intrusión en su domicilio.

El fuego se inició a la madrugada y fue advertido desde la calle. Tras varias horas de tarea, dos dotaciones de bomberos lograron controlarlo.

Origen sospechoso

Acto seguido, la fiscal y sus colaboradores revisaron el despacho y descubrieron que las llamas habían destruido tanto las computadoras personales -en las que se guardaban escritos y anotaciones sobre diversas causas- como las causas penales archivadas y en estudio.

Goral dijo que ahora esperan que expertos informáticos logren recuperar la información de los discos rígidos, si no quedaron inutilizados.

A la hora de las hipótesis, la fiscal sostuvo: "No sé si esto fue producto de una amenaza. Tampoco podría aseverar si este tipo de hecho proviene de las investigaciones a funcionarios o a otros acusados, pero todo es posible".

Tampoco descartó que la eventual intimidación pudiese estar relacionada con las amenazas de muerte que Goral denunció como víctima.

"La amenaza más grave que sufrí fue cuando desconocidos ingresaron en mi vivienda particular y dejaron una inscripción en una de las paredes que decía te vamos a matar. "

La magistrada aseguró que desde que trabaja como fiscal general de la Nación -hace once años- recibió amenazas verbales y telefónicas e, incluso, que fue agredida. "Hace años que estoy en la fiscalía y las amenazas, por el tipo de delitos que investigo, son moneda corriente. Los que trabajamos en esto sabemos que tenemos muchos enemigos", concluyó.

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