Pellegrini cumplió otro objetivo: se puso la banda roja

El ingeniero firmará hoy el contrato con la entidad de Núñez y mañana será presentado oficialmente, en el Monumental, por el presidente del club, José María Aguilar
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22 de mayo de 2002  

Ya está. Manuel Pellegrini es el nuevo entrenador de River Plate. Los dirigentes, sin embargo, se cuidan de no decir ni una palabra de más oficialmente, aunque off the record la mayoría reconoció que el ingreso del ingeniero es un hecho. Y hasta aportaron algunos datos: hoy se firmará el contrato que ligará al chileno por un año al club de Núñez, mientras que sólo mañana será presentado en el Monumental , por la tarde, antes de la reunión de la comisión directiva prevista.

Según comentó el titular riverplatense, José María Aguilar, después de almorzar con el entrenador, sólo quedan pequeños detalles por definir, que tienen que ver con las cifras finales del convenio, la conformación definitiva del cuerpo de colaboradores y otras cuestiones inherentes a un vínculo de este tipo.

Concretamente, lo que se puede decir es que Darío Sepúlveda, compatriota y preparador físico que siempre trabajó al lado del ex conductor de San Lorenzo, debe resolver un inconveniente personal para sumarse en este nuevo desafío. Otra novedad es que Hernán Díaz no será el técnico de la reserva, sino que será el coordinador general del fútbol, un cargo parecido al que ocupaba Enzo Francescoli. El entrenador de la reserva será Jorge Ghiso, que surgió en las inferiores de River, es un hombre de confianza de Pellegrini y ya trabajó a su lado.

En cuanto a la parte económica, más allá de los últimos ajustes, nunca hubo inconvenientes. El ingeniero, hombre que creció en una familia pudiente de Chile, ha sabido recoger, al margen de los antecedentes, los frutos de su propia actividad, como ingeniero o ligado al fútbol.

A partir de este dato se puede contar que Pellegrini no llega a River por una ambición monetaria, sino más bien por un objetivo profesional. Desde siempre fue un gran admirador del fútbol argentino y, cuando San Lorenzo le abrió la puerta del ámbito local, él tomó una decisión: hacer todo lo posible por llegar a dirigir en Boca o en River algún día.

El cambio de mando que hubo en el Ciclón a fines del año último hizo que quedara trunco un arreglo con Boca. Esta vez no dejó escapar la oportunidad. Incluso, dejó pasar, con caballerosidad, el ofrecimiento (se reiteró varias veces) para conducir al seleccionado de su país.

El tiene claras sus metas: primero, un grande de la Argentina; después, una experiencia europea, y sólo luego de haber sumado kilómetros en esos caminos llegar, casi como corolario de su trayectoria, a La Roja .

Además, hay otras dos cosas que influyen: heridas que todavía no cerraron por haber sido considerado un segundón , ya que no logró títulos de relevancia en su país, y cierto desorden que él percibe en el manejo del conjunto nacional chileno.

Otro elemento importante para que Pellegrini aceptara la oferta es que se siente muy a gusto en la Argentina , con el trato de la gente y las costumbres locales.

En conclusión, la única preocupación del director técnico era asegurarse un plan de trabajo creíble y el cumplimiento de las condiciones pactadas.

Ya está metido en su nuevo club. De hecho, Aguilar reconoció que se interesó por la actualidad de varios jugadores del plantel. Aunque quedan unas horas para que sea presentado, Pellegrini ya largó su clásico con River.

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