Multitudinaria devoción por Sumalao

Más de 40.000 fieles participaron en Salta de la procesión del Cristo de "un lugar hermoso"; la crisis y la fe
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27 de mayo de 2002  

SALTA.- El cuadro del Cristo Crucificado con la Virgen María y San Juan, el Señor de Sumalao, que data del siglo XVII, convocó ayer a más de 40.000 fieles para pedir trabajo y salud y para dar gracias, en una renovada devoción que se expresa desde la época colonial.

El santuario se levantó en la década del 50 , y frente a él el arzobispo Mario Cargniello presidió la celebración de una misa, con sacerdotes del decanato del Valle de Lerma, en la que instó a la solidaridad. Se realizó, además, la procesión alrededor del predio, incluido el sector donde se levantó una feria que este año reunió a más de 300 vendedores.

Junto al Cristo del Sumalao marcharon los devotos con imágenes de todas las localidades y parajes aledaños. Y se sumó gente con bombos y violines, lo que le otorgó a la marcha un contexto peculiar. El intendente de La Merced, Juan Angel Pérez, también asistió a los actos.

El movimiento de fieles fue incesante, y algunos de ellos llegaron unos días antes. Las peregrinaciones partieron desde diversos lugares del valle de Lerma. El tiempo acompañó con cielo despejado y una temperatura mínima de 8,8 grados, a las 7.45, y máxima de 30°, a las 16. El dato no es menor, pues muchas veces la peregrinación se realizó con ocho grados bajo cero y una persistente helada.

Sumalao -significa lugar hermoso- era una feria de mulas en la época de la Colonia donde eran reunidos miles de animales para su subasta y se caracterizaba por su gran despliegue de vendedores. Ayer, una feria de artesanos que llegaron de diversas ciudades dio un marco especial a estos cultos. Se comercializaron artículos regionales de lo más diversos.

Como consecuencia de la crisis económica que vive el país, en esta oportunidad se registró una mayor afluencia de oferentes, que llegaron para aprovechar la concentración de público. Los lugares más concurridos fueron los de comida, donde los corderos y cabritos asados, así como otros platos y bebidas de la zona, fueron los protagonistas. La oferta era tan variada que en uno de los puestos había gitanas adivinando la suerte.

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