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Un hecho menor puede ser fatal

Diálogo con diplomáticos argentinos en ambos países
Francisco Seminario
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1 de junio de 2002  

La sensación es prácticamente la misma a ambos lados de la frontera: un incidente menor en Cachemira puede desencadenar de un momento a otro un conflicto incontrolable entre la India y Paquistán, cuyo trasfondo más inquietante es el poderío nuclear de ambos países y el peligro de una guerra "hasta las últimas consecuencias", según la reiterada amenaza.

En un hipotético escenario de holocausto nuclear, la ausencia de mecanismos de negociación para limitar el daño -como la "línea caliente" que existía entre Washington y Moscú durante la Guerra Fría- vuelve la situación mucho más impredecible.

Esa es, al menos, la visión que ofrecieron dos diplomáticos argentinos destinados en la región, Gerardo Manuel Biritos, embajador ante el gobierno de Nueva Delhi, y el ministro Roberto Palarino, de la representación argentina en Islamabad.

En diálogo telefónico con LA NACION, ambos coincidieron también en que si la tensión no derivó aún en un conflicto abierto, esto se debe en gran medida a la presión internacional: más allá de la retórica - "hay mucho de bravuconería en este momento", señaló Biritos-, ni la India ni Paquistán están dispuestos a dar el primer paso hasta no agotar esa instancia.

Pero tampoco parecen dispuestos a dar marcha atrás. "La relación de fuerzas es de casi tres a uno en favor de la India, de modo que Paquistán podría resistir dos o tres semanas antes de recurrir, como dijo el gobierno, a las últimas consecuencias", indicó Palarino, quien añadió que "una chispa puede desatar algo incontrolable".

En el mismo sentido, según Biritos, un análisis militar de la situación indica que si al cumplirse el plazo dado por la India a Paquistán continúa el terrorismo fronterizo, "hay que estar preparados para cualquier cosa".

Este plazo -como se encargó de recordar ayer Nueva Delhi- concluye en dos semanas. Si a partir de entonces "a alguno de los dos se le va la mano, un episodio menor podría desencadenar un conflicto en gran escala", aseguró el embajador argentino.

Argentinos

Además del personal diplomático -él y el embajador Horacio Basso-, en Paquistán sólo hay una argentina más, una monja que desde hace años vive en la zona de Rawalpindi, la base militar más importante de Paquistán, dijo Palarino. "El lugar es un claro objetivo militar", añadió.

En la India, según Biritos, son unos 15 los argentinos en la capital y otros tantos en Calcuta, además de algún turista. Señaló, además, que junto con miembros de la comunidad diplomática latinoamericana prepara un "borrador" con medidas por tomar en caso de un conflicto. Agregó, sin embargo: "No creo que ni en Paquistán ni en la India haya un loco que esté dispuesto a apretar el botón nuclear".

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