Detienen al estilista Miguel Romano por varias estafas

Está preso en un sanatorio porteño La organización robaba tarjetas, compraba electrodomésticos y los vendía Hay 32 detenidos Dicen que el peluquero facturaba con esos plásticos supuestos servicios
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12 de junio de 2002  

"¡Qué vergüenza! ¡Qué van a decir ahora! ¡Con 30 años de trayectoria tener que pasar por esto!" Así, con la pierna izquierda vendada, en una cama del Instituto del Diagnóstico, donde se recupera de una operación de meniscos, el estilista Miguel Romano fue notificado por un subcomisario de la Policía Federal de que quedaba detenido, acusado de ser uno de los organizadores de una banda de estafadores detenida ayer, acusada de realizar fraudes con tarjetas de crédito robadas.

La policía detuvo a 32 integrantes de la organización, incluidos los punguistas que robaban las tarjetas de crédito en restaurantes, a los que las adquirían y a los que las utilizaban para realizar compras de electrodomésticos, que luego vendían. Los investigadores de la División Robos y Hurtos probaron que se realizaron 150 operaciones fraudulentas con los plásticos, dijeron a LA NACION fuentes policiales y judiciales.

El fiscal José María Campagnoli imputó a Romano ser el organizador de la banda, la que, según su dictamen, está comandada por dos famosos estafadores, que se cuentan entre los detenidos de ayer.

Viaje frustrado

El juez de instrucción Mariano Bergés, al evaluar las pruebas reunidas, decidió ordenar su detención ayer, antes de que hoy viajara a los Estados Unidos con Susana Giménez, como lo anunció la animadora en una entrevista televisiva.

Romano estaba internado desde su operación. Cuando un oficial le leyó sus derechos y lo dejó incomunicado, sólo vestía una remera y un slip y estaba acompañado de su esposa. Se disgustó, pero no se sorprendió, pues su casa ya había sido allanada. Una investigación de un año y medio, durante el cual se realizaron escuchas telefónicas, permitió establecer los supuestos contactos entre Romano y los cabecillas de la organización. La policía halló los cupones de cada transacción.

Así se encontraron compras realizadas con esos plásticos para la peluquería de Romano e incluso se facturaban servicios supuestamente realizados por el estilista, como por ejemplo la colocación de decenas de extensiones, que cuestan entre 1500 y 3000 pesos.

La causa fue investigada en su origen por el oficial inspector Aldo Erra, asesinado por una banda de ladrones cuando intentaron asaltar un camión de caudales en la planta de Aguas Argentinas de Palermo, el 2 de octubre de 2000. El policía manejaba hacia la fiscalía de Saavedra por esta investigación cuando escuchó el alerta por radio y acudió al escenario del robo donde encontró la muerte.

La policía allanó ayer al menos cinco locales de venta de electrodomésticos de la calle Libertad, entre Corrientes y la Avenida de Mayo, donde se comercializaban los elementos comprados con las tarjetas robadas. También se sospecha que televisores de gran porte secuestrados a Romano se habrían comprado con esas tarjetas, dijeron fuentes judiciales a LA NACION.

La organización se encargaba de chequear si las tarjetas robadas estaban activas, es decir, si no habían sido denunciadas como robadas, y hacía las compras. Muchas de sus víctimas eran turistas extranjeros.

El preferido del poder y la farándula

Miguel Romano es un reconocido peluquero del ambiente artístico, que comenzó en el métier en la década del 50, cuando fue al Festival de Cine de Mar del Plata (1954) y peinó a la actriz Elena Lucena para una gran gala.

Al día siguiente recibió llamadas de todas las divas del momento y se hizo famoso.

Excelente estilista, con buena mano para las tijeras como para lograr los peinados más complicados y cambios de look más radicales, Romano se ganó, no sin esfuerzo, su lugar en ese ambiente.

En franco progreso

Al principio atendía en su casa. Luego abrió su primer local, en la avenida Córdoba; más tarde, en Santa Fe al 1100 y, en 1965, habilitó el gran salón del pasaje Anasagasti, donde más de una vez organizó fiestas para su clientela.

Entre los invitados estaban Delia Garcés, Niní Marshall, Tita Merello, Analía Gadé, Virginia Luque, Laura Hidalgo, Violeta Rivas (en 1967 la peinó en su televisado casamiento con Néstor Fabián y le regaló el tul de 40 metros), Silvia Süller, Zulemita Menem y otras tantas. También se dice que peinó a María Eva Duarte de Perón después de muerta.

Es amigo y coiffeur personal de Susana Giménez (más de una vez aseguró: "A Susana le debo mi carrera") y de Graciela Borges (ambas actrices llegaron a tener un altercado por el tamaño de sus fotografías que el coiffeur cuelga en su peluquería). A pesar de tener fama de caro y superexclusivo, Romano trabaja con la agenda llena: como un médico, da hora y turno a sus clientas de toda la vida y a las nuevas.

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